OCTUBRE 2026  /  REPORTAJE

Diez años de Fundación Caná: una década aprendiendo que nadie sobra

10-10-2026 6:02 p.m.

Por Carmen Millán | 🕘 14 minutos de lectura 

Nació para acompañar a personas con discapacidad intelectual y a sus familias. Diez años después, Fundación Caná se ha convertido en uno de los proyectos sociales más reconocibles de Pozuelo: 234 beneficiarios, 155 voluntarios, decenas de profesionales y una comunidad que ha aprendido que la inclusión no consiste únicamente en ayudar, sino en compartir la vida.

Hay aniversarios que se celebran contando años. Y hay otros que obligan a contar vidas.

En el Teatro MIRA, el pasado 4 de octubre, Fundación Caná cumplió diez años y durante unas horas ocurrió algo que explicaba mejor su historia que cualquier memoria anual. Sobre el escenario estaban ellos. Chicos y chicas, hombres y mujeres con discapacidad. Algunos caminando, otros en silla de ruedas. Unos más tímidos, otros incapaces de esconder la alegría. A su alrededor, familiares, profesionales, voluntarios y amigos.

No estaban al fondo. No ocupaban un lugar simbólico. Estaban en el centro.

Era exactamente donde debían estar.

Diez años después de su constitución, Caná celebraba una década de trabajo, pero también una idea que poco a poco ha ido calando en Pozuelo: una persona no puede ser definida exclusivamente por aquello que no puede hacer.

Detrás de aquella fotografía había miles de horas de terapia, excursiones, partidos de fútbol, talleres, campamentos, conversaciones, fisioterapia, tardes de ocio y mañanas difíciles. Había padres preocupados por lo que ocurrirá el día de mañana. Hermanos. Profesionales. Voluntarios. Y había, sobre todo, personas que durante estos años han aprendido cosas y han enseñado muchas otras.

Porque esta historia comenzó mucho antes de que existiera un edificio con el nombre de Fundación Caná en la puerta.

Las familias, el corazón de Caná: diez años caminando juntas, sosteniéndose en los momentos difíciles y celebrando cada pequeño gran paso.



Antes de Caná hubo unas familias

Para entender la Fundación hay que viajar hasta el año 2000.

Un grupo de familias de Pozuelo que convivía con la discapacidad se enfrentaba entonces a una pregunta sencilla de formular y mucho más complicada de resolver: ¿qué ocurre fuera del colegio, de las terapias o de la atención estrictamente asistencial?

De aquella necesidad nació ADIPO, la Asociación de Discapacitados de Pozuelo.

Era una iniciativa pequeña. Treinta familias. Ocio los domingos. Talleres de informática, musicoterapia, cocina o dibujo. Cosas aparentemente normales.

Precisamente de eso se trataba.

De tener amigos. De salir. De aprender. De pintar. De cocinar. De disfrutar de un domingo como cualquier otra persona.

Durante dieciséis años, aquel proyecto fue creciendo hasta que las necesidades superaron la estructura que lo había alumbrado. En febrero de 2016, con el respaldo de la parroquia de Santa María de Caná y de su párroco, D. Jesús Higueras, ADIPO dio paso a la Fundación Caná. La nueva entidad asumió a las familias y las actividades anteriores y comenzó a construir un proyecto mucho más amplio.

Caná no nació, por tanto, de un despacho.

Nació de una necesidad.

Y quizá ahí se encuentre una de las claves que explican su posterior crecimiento.


Don Jesús Higueras y una casa para quedarse

Resulta difícil contar estos diez años sin detenerse en D. Jesús Higueras.

El sacerdote llegó a Pozuelo en 1995 para levantar una parroquia prácticamente desde cero en una zona, la Avenida de Europa, que entonces empezaba a transformarse. Más de treinta años después, su historia personal está inseparablemente ligada a la ciudad.

Quienes le conocen saben que lleva décadas repitiendo una idea: una parroquia no son fundamentalmente sus paredes, sino las personas que entran en ella.

Fundación Caná acabaría convirtiéndose probablemente en una de las expresiones más visibles de esa forma de entender su misión.

La entidad se constituyó formalmente en 2016. Apenas un año después atendía ya a 91 familias y colaboraba con otras organizaciones para proporcionar terapias y talleres a 70 personas con discapacidad intelectual. En 2018 eran 121 familias. En 2019 comenzó un nuevo capítulo: el programa de Atención Diurna arrancó con cuatro jóvenes de 21 y 22 años con parálisis cerebral. Un año después se amplió el servicio y se abrió una línea específica para personas con discapacidad intelectual.

El proyecto había dejado de ser una suma de actividades.

Se estaba convirtiendo en una estructura de acompañamiento para toda una vida.

Y eso era especialmente importante para los padres.

Porque existe una pregunta que muchas familias de personas con discapacidad aprenden a pronunciar casi en silencio: ¿qué será de mi hijo cuando yo no esté?

En mayo de este año, durante un encuentro con empresarios y colaboradores de Pozuelo, D. Jesús volvió sobre esa preocupación. El objetivo, explicó, es que las familias tengan la seguridad de que sus hijos seguirán acompañados.

Que Caná sea siempre su casa.

Pocas frases explican mejor lo que pretende ser la Fundación.


2022: por fin, una casa propia

El 11 de octubre de 2022, la historia cambió de escala.

Aquel día se inauguraron las nuevas instalaciones de Fundación Caná junto a Santa María de Caná. El entonces arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, y la alcaldesa de Pozuelo, Susana Pérez Quislant, participaron en un acto en el que apenas cabía un alma más.

Después llegó el corte de cinta.

El edificio suponía mucho más que ganar metros cuadrados. Las nuevas aulas estaban específicamente adaptadas a las distintas actividades y permitieron aumentar el número de personas atendidas, ampliar el servicio diurno y mejorar talleres y terapias.

Aquel día D. Jesús miró a los verdaderos protagonistas y pronunció unas palabras que el tiempo ha terminado haciendo todavía más significativas: “Al veros hay esperanza. Vosotros nos enseñáis cómo se vive la vida con sencillez y alegría”.

La frase podía sonar emotiva.

Pero detrás empezaba a haber una organización cada vez más compleja.


Del ocio de los domingos a un proyecto para toda la vida

Hoy Fundación Caná trabaja sobre algo mucho más amplio que la asistencia.

Su misión declarada es favorecer el desarrollo formativo, emocional y social de las personas con discapacidad intelectual y acompañar también a sus familias. Eso se traduce en atención diurna, talleres terapéuticos y formativos, fisioterapia, musicoterapia, deporte, actividades de ocio, habilidades sociales, autonomía, respiro familiar y formación para el empleo.

Hay cocina, informática, robótica, arteterapia, costura, zumba, fitness, pilates o fútbol.

Pero detrás de cada actividad existe un objetivo mayor.

Aprender a utilizar el transporte público. Manejarse en una tienda. Comunicarse mejor. Preparar un currículum. Resolver un conflicto. Cuidarse. Relacionarse. Tomar decisiones.

En definitiva, ganar autonomía.

Uno de los últimos pasos ha sido el proyecto Salta, puesto en marcha para preparar a personas con discapacidad que aspiran a incorporarse en el futuro a programas universitarios adaptados. En 2024, además, 34 personas participaban en atención diurna, 151 en los talleres de tarde del proyecto Activa y 152 familias estaban vinculadas al programa de ocio Sal.

Aquellas treinta familias de los primeros años de ADIPO quedaban ya muy lejos.


Los números que cuentan una parte de la historia

A veces las cifras resultan frías.

Aquí ayudan a comprender la dimensión alcanzada.

Los datos de 2024 analizados por Fundación Lealtad sitúan en 234 los beneficiarios de Caná, con 155 voluntarios y 14 empleados. Ese mismo ejercicio la entidad registró 744.234 euros de ingresos y 742.659 euros de gastos. Fundación Lealtad acredita además a Caná con su sello Dona con Confianza tras verificar el cumplimiento de sus nueve principios de transparencia y buenas prácticas.

El crecimiento tiene otra lectura.

Ciento cincuenta y cinco voluntarios significan ciento cincuenta y cinco personas que, en algún momento, decidieron entregar parte de su tiempo.

Y el tiempo es quizá una de las pocas cosas que nadie puede recuperar.

Hay estudiantes que acompañan actividades. Adultos que ayudan en el ocio. Empresas que aportan recursos. Asociaciones que colaboran. Profesionales que trabajan cada día.

A comienzos de este año, por ejemplo, Rotary Club Pozuelo Villa financió veinte equipaciones completas para el equipo de fútbol de Caná.

Puede parecer un detalle.

Para quien se pone esa camiseta, deja de serlo.

Porque formar parte de un equipo significa también pertenecer.

 En el Mira Teatro de Pozuelo de Alarcón la música puso voz a diez años de camino compartido.



Una Fundación que ha ido entrando en Pozuelo

La historia de Caná tampoco puede comprenderse aislada de la ciudad.

Sus usuarios han participado en actividades municipales; la Fundación está presente en las celebraciones del Día Internacional de las Personas con Discapacidad; ha recibido el apoyo de empresas y asociaciones locales; músicos y vecinos han organizado conciertos solidarios; y el nombre de la entidad aparece cada vez con mayor frecuencia unido a la vida social del municipio.

Pozuelo ha ido conociendo a Caná.

Y Caná ha ido entrando en Pozuelo.

El pasado septiembre, esa relación recibió además un reconocimiento indirecto pero profundamente simbólico cuando D. Jesús Higueras fue nombrado Hijo Adoptivo de Pozuelo de Alarcón después de más de tres décadas vinculado al municipio. Entre los méritos destacados por el Ayuntamiento figuraba precisamente su trabajo junto a las personas con discapacidad y sus familias.

Un mes después llegó la gran celebración de la década.

El Teatro MIRA se llenó para festejar los primeros diez años de Fundación Caná. La entidad reconoció al Ayuntamiento por el apoyo prestado durante ese camino y la alcaldesa, Paloma Tejero, resumió el compromiso institucional con una idea: apoyar a las personas con discapacidad y a sus familias no es una cuestión de caridad, sino de dignidad y justicia.

Pero probablemente lo importante de aquella gala ocurrió antes y después de los discursos.

Ocurrió sobre el escenario.

En las miradas.

En los saludos.

En esos pequeños gestos difíciles de explicar a quien nunca ha pasado una tarde dentro de la Fundación.


Andrea, Carmen, María Eugenia… los nombres detrás de la palabra discapacidad

Las organizaciones corren siempre el riesgo de convertirse en siglas, estadísticas y memorias.

Caná sólo se entiende cuando aparecen los nombres.

Andrea, por ejemplo.

Su madre, Beatriz Pérez Abraham, recordó durante el encuentro empresarial del décimo aniversario cómo su hija había cambiado su propia manera de entender la vida. Andrea ha representado a España en competiciones internacionales de kárate.

O Carmen y María Eugenia, que aquel mismo día decidieron transformarse en reporteras, micrófono en mano, y entrevistar a los invitados.

Durante unos minutos dejaron de ser “usuarias”.

Eran periodistas.

Y quizá ahí resida una lección fundamental.

La inclusión comienza muchas veces cuando dejamos de decidir de antemano quién puede hacer qué.

Martín del Río, Director de la Fundación Caná.



Lo que no aparece en ninguna memoria

Diez años pueden ordenarse en una cronología.

  • 2016. Fundación.
  • 2017. Crecimiento.
  • 2018. Atención diurna.
  • 2019. Nuevo edificio.
  • 2020. Reconocimiento a la transparencia.
  • 2021. Nuevos proyectos.
  • 2022. Décimo aniversario.

Pero hay otra contabilidad imposible.

No conocemos el número de abrazos.

Ni cuántas veces un padre ha vuelto a casa un poco más tranquilo.

Ni cuántas amistades han comenzado durante una excursión.

Ni cuántos jóvenes han conseguido hacer solos algo que meses antes parecía imposible.

No sabemos cuántas veces un voluntario llegó pensando que iba a ayudar y regresó descubriendo que había aprendido algo.

Eso no cabe en una hoja de cálculo.

Y, sin embargo, probablemente sea el verdadero patrimonio acumulado durante estos diez años.

Porque Fundación Caná nació para mejorar la vida de personas con discapacidad, pero por el camino ha sucedido algo más: muchas de esas personas han terminado cambiando también a quienes las rodean.

Han obligado a relativizar las prisas.

A celebrar avances pequeños.

A comprender otras formas de comunicarse.

A descubrir capacidades donde otros sólo habían visto límites.   Ω

Más artículos

CORAZÓN LOCO

12-12-2022 7:55 p.m.

ÁLVARO URQUIJO

12-01-2022 8:09 a.m.

Así era Pozuelo en 1576

18-04-2021 8:38 a.m.

Pozueloin: Usted, ¿de qué se queja?

EXPRESA LIBREMENTE TUS OPINIONES EN EL BUZÓN

Últimos comentarios

Falta de inversión es la de Vox en Vox Pozuelo, seguimos cin una concejala que por Pozuelo ni se mueve. …
Pozuelo de Alarcón VOX critica la gestión del Gobierno local …
¡¡¡Felicidades POZUELO. Es una gran noticia!!! Mi más sentido pésame a los funcionarios y trabajadores del Congreso de los Diputados. …
Pozuelo de Alarcón 🔴 EXCLUSIVA | El comisario de la …
La dirección de correo electrónico es: proyectoseducativosgb@gmail.com
Pozuelo de Alarcón Pozuelo estrena talleres gratuitos para mujeres sobre …
Como me puedo inscribir en los 2 talleres de octubre gracias
Pozuelo de Alarcón Pozuelo estrena talleres gratuitos para mujeres sobre …
En España.y según las estadísticas de familias hay Lesbianas ,gays familoas monopatentalrs y los heteroxexuales que bien no quieren tener …
Pozuelo de Alarcón PP y Vox acuerdan revisar las Oficinas …
La culpa de que las españolas se casen tarde es de Ayuso? =NO TIoenen hijos tarde por Ayuso o poroe …
Pozuelo de Alarcón VOX critica la gestión del Gobierno local …
El discursito habitual sobre la natalidad, llevas así 3 años con lo mismo cambia por los menos alguna frase calcado …
Pozuelo de Alarcón VOX critica la gestión del Gobierno local …
¿Podría apadrinar a un ciprés? Porque lo que hay que ver.
Pozuelo de Alarcón Pozuelo busca padrinos para nuevos árboles: las …
Todo el barrio Prado de Somosaguas está igual, las calles Tramontana, Siroco, Cierzo… huelen a los orines de los perros …
Pozuelo de Alarcón Una vecina denuncia la acumulación de excrementos …
¿Has detectado este mismo problema en otras zonas de Pozuelo? Por supuesto, la calle Lope de Vega, acera impares, Vicente …
Pozuelo de Alarcón Una vecina denuncia la acumulación de excrementos …