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Por Carmen Millán | 🕘 11 minutos de lectura
Rosa Gallego del Peso nació en Valencia aunque lleva muchos años viviendo en Pozuelo, donde tiene puesto gran parte de su corazón. Pintora, escultora y fotógrafa, una artista con mayúsculas que aunque desde niña ya vio su madre el gran potencial que tenía, no se dedicó al arte hasta adulta. Una artista que no deja indiferente a nadie, no solo por su vanguardismo sino por su compromiso social y hacia las mujeres. Ganadora de numerosos premios, entre ellos dos veces ganadora del Premio Extraordinario Reina Sofía, convirtiéndose en la única mujer en conseguirlo. Rosa es la autora de la escultura del Premio Literario de Novela Histórica de Pozuelo. Estas son algunas de las cosas a destacar en su terreno profesional, pero si hablamos del personal, Rosa es una mujer excepcional, humilde, cercana, en definitiva, una gran persona. La entrevistamos en Pozuelo IN con motivo del Día de la Mujer para conocer un poquito más de ella.

—Naciste en Valencia ¿Cuándo llegas a Pozuelo?
Me considero muy valenciana, aunque me vine a Madrid muy pequeñita. A Pozuelo llegué con tan solo 17 años y aquí nacieron mis dos hijos y es donde me quedé a vivir. Hay veces que me pregunto ¿de dónde soy? he nacido en Valencia, mi madre abulense, mi padre de Extremadura y yo toda la vida en Pozuelo.
—¿Cómo fue ese cambio de ciudad?
Bueno me vine muy pequeña. Soy una persona que me adapto muy bien y tampoco tengo unas grandes exigencias.
—¿Crees que los artistas tenéis un sentir diferente?
Probablemente pero es muy difícil hablar de una misma. Si me baso en cosas que me han dicho críticos de arte, recuerdo una frase que me dijeron "es que eres arte, siempre tienes que tener algo". Yo salgo a la calle y de cualquier cosa puedo sacar algo.
—¿Se nace con el arte o se aprende?
Hay un poco de todo, hay personas que aprenden y hacen maravillas. Las personas que nacen con este don, cualquier cosa que tocan lo convierten en arte, esto a lo mejor se traspasa más. Para mi el arte es sentimiento.
—¿Cuál es tu caso?
Yo creo que nací con el arte.
—¿Cómo descubres tu pasión por la pintura?
Aún conservo láminas que pinté en el colegio y es curioso ya que mi madre lo tiraba todo. Fue precisamente mi madre la que me fomentó las artes plásticas que se llamaban en aquella época. De pequeña hacía retratos de mis compañeras de colegio y mi madre veía que se parecían y me animaba a seguir, algo que era raro por aquel entonces.

—Tus inicios profesionales no fueron en el arte ¿En qué te licenciaste?
Soy cosmetologista capilar diplomada, como digo, casi nadie sabe lo que es pero en realidad está muy relacionado con crear. He tratado con muchas personas de televisión, cine, teatro y me encantaba lo que hacía. La pigmentación del cabello como digo, es muy creativo, siempre he pensado que ya desde esa época, algo se unía con los colores del arte y me iba muy bien.
—¿Dónde desarrollabas el trabajo?
La embajadora de Guatemala, una señora que me tenía mucho cariño, me montó en plena Castellana un laboratorio pagado por ella con todo los aparatos y allí trataba a muchísima gente. Si hubiera continuado, me habría montado en el dólar. Fue un lujo que esta señora invirtiera en mi.
—Un trabajo que te gustaba y en el que tenías un gran futuro ¿Porqué lo dejas?
Me casé. Es que era otra época. Mi madre es una persona muy conservadora que vive la familia e igual que me lanzó al arte, también me lanzó a la familia.
—¿Te has arrepentido de esa decisión en algún momento?
No.
—Sin embargo te reorientas de nuevo ya en el arte ¿Cuándo empiezas?
Realmente no lo se, eran mis hijos pequeños. Siempre he tenido el arte presente. Comencé a dar clases con Elvira González e incluso en alguna ocasión me llevaba a mi hijo. Soy una persona muy inquieta y precisamente la familia fue la que me hizo pintar muy deprisa ya que trabajaba fuera, atendía mi casa, mis hijos y me dije o espabilo o no avanzo y me acostumbré a trabajar muy deprisa, esto también tiene un precio muy alto. Ahora mismo tengo una producción que no se ni dónde meterla.
—¿Has sido autodidacta?
Bueno siempre me he formado. Inauguré el Foro de Pozuelo en una colectiva.
—¿Qué sentiste al ver por primera vez expuesta tu obra?
No recuerdo que me impactara especialmente. A mi me impactó muchísimo cuando me seleccionaron en el Premio de Jóvenes Creadores de la Calcografía Nacional en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y allí estaba mi grabado y en la sala contigua, todas las planchas de Goya que a día de hoy siguen y se pueden visitar.
—¿Por qué ese giro a la fotografía?
El ser tan productiva tuvo mucho que ver. La fotografía me permite almacenar, algo que la pintura no te lo da.
—¿Qué te gusta captar con el objetivo?
Con el tema de la mujer, el lado que no se ve. Me gusta mucho los ojos y las manos.
—Eres multidisciplinar, pintora, fotógrafa, escultora ¿En qué faceta te ves más reflejada?
Me siento muy bien en la pintura, he pasado por realismo, hiperrealismo, impresionismo y luego por abstracción geométrica, en todos los estilos me he encontrado muy bien. Es cierto que en el impresionismo me sentí un poco saturada y de ahí el cambio a la geometría, a la obra abstracta. Me dio una beca Luis Crespo Ordoñez e hice un estudio de todos los artistas americanos de la vanguardia y eso me marcó mucho.
—¿Es cierto que cualquier pintor debe pasar por el realismo?
Esto es muy delicadito. Es verdad que aprender te ayuda mucho. A mi aprender desde el realismo e incluso el impresionismo me ha servido incluso para la fotografía. Algunos críticos de arte me han dicho que algunas de mis fotografías parecían pintura. Si me sitúo en el siglo que estamos, pienso que hay grandes artistas que no han pasado por este aprendizaje y que no lo han necesitado para ser quienes son, porque han dado con algo especial y eso también tiene un valor.
—¿Qué te da el mundo del arte?
He sido muy feliz y lo sigo siendo, el arte me ha permitido crear e investigar que es algo maravilloso. Es cierto que hay artistas que son muy comerciales, hacen un tipo de obra que está enfocada a la venta, por el contrario, yo siempre tiendo a lo contrario. Hace años que separé las ventas, primero porque es un trabajo añadido y no da tiempo a más. Es cierto que separar las ventas te pasa factura a la larga. He preferido sacrificar el dinero por mi obra y hacer lo que me apetece en cada momento y eso tiene un precio muy alto.

—Eres autora de la escultura del Premio Literario de de Novela Histórica de Pozuelo ¿Cómo surge esta oportunidad?
Inauguré el Centro Cultural Volturno. Propuse un libro en blanco para que siempre le inspirase a los escritores a empezar otra nueva historia y gustó mucho. Esto empezó un día en una exposición y el primer libro que realicé fue "lo que Cervantes nunca escribió" y fue el inicio de esa serie.
—Has sido premiada en muchas ocasiones ¿Cómo es ser única ganadora en dos ocasiones del Premio Extraordinario Reina Sofía?
Eso fue una bomba. Cuando me dieron el premio la primera vez me puse contentísima y pensé, bueno algo tiene el agua cuando la bendicen. Al tiempo, me conceden el segundo con diferente jurado y presidente y se armó un revuelo porque decían que a la misma persona no le podían otorgar por segunda vez el premio. Esto no estaba reflejado en las bases, con lo cual, no me lo podían quitar pero levantó muchas ampollas. Me sentí muy orgullosa.
—¿Qué te influye a la hora de crear?
Los colores me atraen pero para mi es el momento.
—Eres una artista reivindicativa ¿Qué reivindicas?
Me centré mucho en el tema de la mujer, siempre hemos ido a la cola. Hay cuadros míos por ahí que están firmados solo con mis iniciales R.G. hasta que un profesor me dijo que yo no era una ginebra para firmar así. Otros los tenía firmados solo con Gallego por no poner Rosa, no era bien aceptado. Todo esto ha cambiado mucho.
—Y ahora el arte femenino en Pozuelo tiene una exposición propia desde hace varios años ¿Qué nos encontramos en esta exposición?
El 4 de marzo se inauguró en el Centro Cultural Mira la Exposición Mujeres Artistas que comenzó en el año 2009. Son obras de 92 artistas mujeres de Pozuelo, con muchas disciplinas, estilos y tamaños para disfrutar muchísimo.
—¿Un lugar?
Pozuelo es todo maravilloso, pero mi casa.
—¿Un sueño?
Soy del día a día.
—¿Un pintor?
Rothko.
—¿Un color?
Rojo
—¿Qué te conmueve?
Me gustaría venir dentro de dos siglos a ver qué se hace. Me considero muy vanguardista y me encantaría ver ese futuro. Ω
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