09-10-2019 1:58 p.m.

La bandera puede esperar

09-10-2019 1:58 p.m.

Por Miguel Redel

Corría el año 2019, Pozuelo de Alarcón, una pequeña población a extramuros de Madrid. En su emblemática Plaza de la Constitución, el domingo 6 de octubre, la victoriosa y gloriosa bandera que antaño presidiera los confines de la tierra, esperaba para hondear ante un destacamento del Regimiento de Infantería “Inmemorial del Rey Nº1”, su coronel, Don Miguel Rodríguez Reboiro y el público asistente de la Villa. ¿El motivo? Un merecido homenaje a la enseña de todos los españoles. ¿Comienzo? A las 11:45.

Militares en formación, público expectante, las agujas del reloj marcando un ángulo de casi 90º en su último cuarto y el acto no comenzaba. Tic-tac, tic-tac, tic-tac… Los minutos comenzaban a transcurrir y el silencio se tornaba en el murmurar de los parroquianos: ¿Qué ocurre?, ¿qué sucede?, ¿por qué no comienza?...

Me cuentan que Protocolo del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón intentó tirar balones fuera cargándole la culpa a los militares, ¡a nuestros militares!, increíble pero cierto. En esta vida hasta para mentir hay que ser inteligente. Si usted le dice a un militar que esté en la esquina de su casa a las 17:33, estará ahí como un reloj. Imagine lo que puede ser su puntualidad para homenajear a la bandera por la que está dispuesto a dar su vida.

La verdadera explicación, por lo visto, es que la señora Pérez Quislant llegó 13 minutos tarde al acto. ¿Falta de educación?, ¿falta de respeto?... o simple y llanamente exceso de soberbia.

Desconozco los motivos por los cuales a la señora alcaldesa se le retrasó el reloj y tampoco me interesan. Lo que sí está claro, es que eso que ya le hemos achacado alguna vez de creerse estar por encima del bien y del mal, le hace parecer una mal educada con sus faltas de respeto a Pozuelo, al ejército y a España.