Por Ricardo Rubio: Desde el foso, el concierto de La Oreja de Van Gogh en Madrid tuvo algo diferente. No era solo otro regreso a la capital: era la vuelta de Amaia Montero al frente de la banda, casi dos décadas después.
Las primeras imágenes llegaron incluso antes de disparar la cámara: miles de personas cantando con una emoción poco habitual, conscientes de que estaban viviendo una noche especial.
Amaia apareció entre aplausos y el Movistar Arena se rindió ante ella.
Durante los tres primeros temas, el trabajo del fotógrafo pudiera parecer sencillo: bastaba con apuntar. Las sonrisas, las lágrimas, los abrazos en las primeras filas y una banda navegando por un reencuentro muy esperado. Las canciones de siempre sonaban como si nunca se hubieran ido.