Escucha el audio de esta noticia:
Por José Antonio Fernández / 🕘 5 minutos de lectura
Hubo un tiempo —no tan lejano como les gustaría a los pedagogos de guardería histórica— en el que España era temida. No admirada, que es una palabra blanda, sino temida, que es lo que inspira respeto. Temida por propios y extraños. Por enemigos declarados y por aliados prudentes. Éramos un país de arrojo, de mala leche cuando hacía falta y de una valentía que no pedía permiso ni disculpas. Hoy somos otra cosa: un decorado amable, un resort con pasado épico y presente sumiso.
La pérdida no ha sido casual ni repentina. Ha sido lenta, constante y, lo peor, celebrada. Y tiene, a mi juicio, dos causas fundamentales que explican esta decadencia del carácter nacional, esta transformación del español en contribuyente obediente y opinador de sobremesa.
La primera es histórica y poco romántica: los mejores se fueron. Durante siglos, España exportó a sus hombres más audaces, más ambiciosos, más dispuestos a jugarse la vida por algo grande. Se fueron a hacer las Américas. No a tomar el sol ni a abrir franquicias, sino a conquistar, explorar, gobernar y, en muchos casos, morir. Aquella sangría humana dejó aquí a los prudentes, a los resignados, a los que prefieren la seguridad al riesgo. La selección natural del arrojo se hizo fuera. Y eso, con el tiempo, se paga.
Mientras otros países retenían a sus bravos y los convertían en clase dirigente o militar, España los embarcaba rumbo a lo desconocido. Los valientes cruzaban el océano; los cautos se quedaban a administrar la penuria. Y cuando una nación pierde sistemáticamente a los que no se conforman, lo que queda es una población domesticable. No inmediatamente, pero sí de manera irreversible.
La segunda causa es más reciente y más incómoda de señalar, pero igual de decisiva: España dejó de ser patria para convertirse en destino vacacional. Primero vinieron a veranear. Luego a jubilarse. Después a instalarse. Y finalmente a opinar. Gentes ajenas a nuestra historia, a nuestras cicatrices y a nuestras derrotas, pero muy dispuestas a explicarnos cómo debemos vivir, votar y comportarnos. Europa entera ha convertido España en su jardín trasero, en su chiringuito climático, en su retiro espiritual con cañas baratas y sol garantizado.
No es xenofobia. Es simple realidad sociológica. Cuando un país se acostumbra a ser anfitrión permanente, pierde el pulso. Se vuelve complaciente. No quiere molestar. No quiere levantar la voz. No quiere incomodar al cliente. Y una nación que vive pendiente de no incomodar acaba aceptándolo todo: impuestos abusivos, gobiernos mediocres, leyes injustas y dirigentes que confunden el cargo con el botín.
Así hemos llegado a la situación actual: una clase política que nos tima con una sonrisa y una ciudadanía que protesta con hashtags. Nos roban tiempo, dinero y dignidad, y lo máximo que obtienen a cambio es un murmullo resignado y alguna que otra manifestación domesticada, con recorrido autorizado y pancarta subvencionada. Nadie se revuelve porque nadie se siente heredero de nada grande. Sin memoria de grandeza no hay rebeldía; sólo queja.
El español de hoy no teme perder su honor, porque ya no sabe qué es. Teme perder el descuento, la ayuda, la subvención o el puente largo. Y así, entre emigraciones heroicas pasadas y jubilaciones europeas presentes, hemos pasado de ser un pueblo incómodo a ser un pueblo cómodo. Y no hay decadencia más peligrosa que esa.
Un país que fue temido y ahora sólo es tolerado.
Un país que tuvo valor y ahora tiene clima.
Y con eso, gobiernan como quieren y nos tratan como a una chirigota.
no hay comentarios
16-02-2026 8:05 p.m.
16-02-2026 11:32 a.m.
16-02-2026 9:09 a.m.
16-02-2026 9:03 a.m.
16-02-2026 8:49 a.m.
15-02-2026 7:29 p.m.
15-02-2026 7:20 p.m.
15-02-2026 2:04 p.m.
14-02-2026 5:01 p.m.
19-01-2026 12:41 p.m.
Renfe, Iryo y Ouigo suspenden la venta de billetes a Andalucía sin fecha de reapertura28-01-2026 9:05 a.m.
Madrid activa alerta amarilla por frío, viento y nieve y pone en aviso al noroeste07-02-2026 midnight
Ratones, genios y bufones31-01-2026 midnight
Los 45 que no merecieron una silla24-01-2026 8:21 a.m.
El genocidio que no puntúa17-01-2026 midnight
Y no hubo sopa en La Gioconda17-01-2026 midnight
La agenda y el despacho