08-10-2019 6:27 p.m.

OCTUBRE DE 2019  /  EMPRENDEDORES

Volver a lo básico

08-10-2019 6:27 p.m.

Por Fernando Morales.
Especialista en Organización y Gestión de Personas con 26 años de experiencia en multinacionales.

Reflexionando sobre todo lo que se nos avecina en los próximos meses, nuevas elecciones, el esperpento de Cataluña, el Brexit, Donald Trump y sus amenazas y estrategias, el futuro de Europa, una crisis económica de ámbito global, de la que nadie sabe muy bien cuál será su alcance, me ha llevado a sacar una serie de conclusiones que quiero compartir a través de estas líneas.

Creo que la sociedad necesita un cambio. Un cambio hacia la honestidad, la valentía y sinceridad. Lo políticamente correcto, si es que alguien puede explicarme sucintamente qué recoge esa expresión, nos está llevando a una sociedad dormida, incapaz de pensar por sí sola, una sociedad acomodada que es capaz de aceptar una cosa y la contraria en un lapso ínfimo de tiempo.

El otro día leyendo Twitter, me encontré una reflexión del cineasta José Luis Garci, que venía a decir algo más o menos así: “Para mí progre es el que se está a lo que se lleva, el que no tiene voz propia, el que lee lo que se ha puesto de moda” y, no puedo estar más que de acuerdo con él, hemos dejado de tener una voz propia para convertirnos en la voz de nuestro amo, recuerdo el lema de la casa discográfica EMI-ODEON en la que aparecía un gramófono y un perro, debajo se podía leer “La voz de su amo”.

Es curioso que siendo el momento histórico donde más información tenemos,  es en el que  pensamos menos que nunca, nos dejamos guiar por las corrientes de opinión y dejamos de valorar las nuestras. Damos credibilidad  a un tertuliano de televisión, que es capaz de opinar de fútbol o de cómo realizar una operación a corazón abierto sin pestañear.

Creo que deberíamos recuperar aquellos valores que nos hicieron llegar hasta dónde hemos llegado hoy. Quizás unos de los problemas que tenemos es que denostamos lo antiguo, lo tradicional, nos interesa más la inmediatez -los likes de las redes sociales-, que ser reconocidos por nuestra verdadera valía. No estoy en contra de la tecnología, ni mucho menos,  pero tenemos que ser conscientes de que esta avanza a ritmos vertiginosos siendo en muchas ocasiones imposible de seguir.

Tenemos valores dormidos, que hay que despertar. Debemos dejar a un lado, “la interiorización del usar y tirar”. Asistimos estos días, a anuncios de expedientes de regulación de empleo de compañías españolas importantes, donde el foco está en las personas mayores de 53 años. Independientemente del drama que puede suponer para una sociedad como la española, cabe recordar que contamos con una población activa de unos 19 millones de personas aproximadamente,  de unos 47 millones que supone el total. Por una cuestión puramente demográfica, cada vez serán menos las personas que trabajen y más las denominadas clases pasivas a las que habrá que pagar una prestación, si a eso unimos que a partir de los 50 años se multiplican tus barreras para volver la mundo laboral, el número final de trabajadores puede ser ridículo.

Aunando esta reflexión con lo anteriormente expuesto, es muy probable que personas con la suficiente experiencia y conocimiento , aporten a la sociedad en este momento que se avecina, conocimientos y experiencia necesarios para tomar decisiones de calidad. Las personas que han tenido la oportunidad de fracasar y levantarse de nuevo, aquellos que han vivido situaciones laborales complicadas, están un paso por encima de aquellos que siendo jóvenes y con unos amplios conocimientos académicos no han vivido y experimentado ninguna de estas situaciones.

Leía un artículo sobre la falta actual de líderes políticos y en el mismo hacían referencia a Winston Churchill, su experiencia tanto en el ámbito militar, como en el ámbito de la política le llevaron a tomar decisiones en contra de muchos de sus contemporáneos, que preferían un acuerdo de no agresión con Alemania a una guerra contra ellos. El tiempo dio la razón a Churchill, no quiero ni pensar que hubiese ocurrido si Inglaterra hubiese firmado un tratado con Alemania. La intuición de Churchill fue fruto de su experiencia y de sus vivencias a lo largo de los años.

Hay empresas que en el momento de la crisis  y después de la misma,  con el fin de sobrevivir en el tiempo, plantearon una estrategia que podríamos denominar “volver a lo básico”, volver a los orígenes que las hicieron crecer y consolidarse. Dice el refranero que el que mucho abarca poco aprieta; creo que es momento de recoger velas y plantearnos cuál ha sido nuestro modelo de éxito, volver sobre él, retomar lo que se hizo bien y mejorar lo que se hizo mal. Incluso los veleros más modernos necesitan una parada técnica de vez en cuando para reparar, mejorar y replantear nuevas rutas.

Vivimos en una sociedad que lo quiere todo, queremos ser ecologistas, pero  tenemos dos coches, uno o dos móviles, tablets,  barco en vacaciones, viajar en avión, tener domótica en casa, etc. Os invito a pensar que necesitamos realmente de todo ello y nos daremos cuenta de que poco, muy poco. Rafael Santandreu, psicólogo, en sus libros indica que realmente solo necesitamos pocas cosas para ser felices: comida, ropa de abrigo y un lugar para dormir.

Creo ahora más que nunca que debemos volver a los básicos de cada uno de nosotros, tener nuestro propio criterio, para no dejarnos manipular, para decidir cada uno que es lo mejor. Las tribus se regían por el consejo de sabios y eran respetados y venerados por el resto.  Los jóvenes, a pesar de que su juventud , energía y ganas de comerse el mundo, daban valor a las opiniones y reflexiones de estos. Esa mezcla de juventud y sabiduría es la que nos ha traído hasta aquí , y en el equilibrio de ambas es donde está el éxito. Dicen que a veces en la vida hay que dar dos pasos atrás para coger impulso, volver a lo básico no con el objetivo de quedarnos ahí , pero sí con el objetivo de coger un impulso nuevo que nos permita crecer y mejorar como sociedad.