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TELEFONIJANDO

17-07-2020 12:45 p.m.

Por Eduardo López García de Jaime

El Reino de España se ha situado a la cabeza mundial en despliegue de fibra óptica en la última década. Ahora no construimos más vivienda que Alemania, Francia, Italia, Portugal y Reino Unido juntos, sino que contamos con una red de fibra más extensa que la suma de sus redes.

Luis Miguel Gilpérez, ex-presidente de Telefónica España, puede ser considerado el padre de la fibra óptica en la península, lo que obligó a todos sus competidores a desplegar millones de kilómetros en todo el territorio nacional. Tal referente ha sido, que el gobierno español ha pensado en él como uno de los candidatos para ayudar en la reconstrucción del país tras la pandemia.

Según el informe “Cobertura de banda ancha en España del 2019” publicado por el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, somos uno de los países más avanzados del mundo en cobertura de fibra y el que más kilómetros tiene desplegados de la Unión Europea.

En este informe se detalla que las redes de banda ancha (más de 30 megabytes por segundo) tuvieron un incremento del 9% en 2019, llegando al 94% de la población.

El crecimiento tuvo mayor impacto en provincias de España con un menor despliegue en 2018. Zamora, Lugo, Ávila o Segovia incrementaron su red de fibra por encima del 30%, llegando a poblaciones de menos de 100 habitantes, resultando en una ampliación de cobertura para unos 7 millones de personas.

El 94% de los españoles ya puede ver Netflix en 4K
La reducción de la brecha digital es otro aspecto en el que España ha ido mejorando y sobre todo gracias al PEBA (Programa de Extensión de la Banda Ancha) del anterior ejecutivo, que dejó marcado y trazado un plan inversión en fibra con un plazo máximo de cuatro años a partir de 2017, para llevar al 95,7% de la población una cobertura ultrarrápida con una velocidad de al menos 300 megabytes por segundo (Mbps), y cuya inversión se estimaba en 525 millones de euros.

A finales de 2017, el 82,9% de la población ya contaba con cobertura de fibra -gran parte con velocidad de al menos 100 Mbps-, lo que nos convertía en el país con la red más extensa de la UE y la tercera de la OCDE, solo por detrás de Japón y Corea del Sur, con 33,6 millones de accesos y 11,34 millones de hogares cubiertos.

El coronavirus ha obligado a las empresas acelerar en la adaptación e implementación del teletrabajo, una opción que ya ofrecían algunas empresas en nuestro país, pero que ahora han instaurado prácticamente la totalidad de las que han tenido la posibilidad de hacerlo, incluyendo el sector público. Bain & Company realizó una encuesta donde el 68% de los encuestados afirmaba ser igual o más productivo trabajando en un entorno remoto. Un 51% de la población encuestada sobre la reincorporación al trabajo añade que prefiere trabajar en remoto, frente a un 25% que prefiere trabajar presencialmente, a pesar de que casi un 40% de los encuestados indica que su jornada laboral es más larga desde que trabaja en remoto (frente a solo un 18% que afirma trabajar menos horas).

En 2019 el teletrabajo en España se situaba por debajo de la media de los países de la Unión Europea (5,3%), ya que tan solo un 4,8% de la población teletrabajaba, mientras que durante el periodo de Estado de Alarma este valor ha escalado hasta un 34%.

El volumen de teletrabajo es proporcional a los sectores que aportan mayores beneficios a la economía, esto es, las ocupaciones más cualificadas. Sectores estratégicos como el energético podrían implantar el teletrabajo en un 30,1% de sus empleados, el de los servicios de mercado tiene un 21,4% de posibilidades y los servicios públicos un 36%.

Con estas cifras, el operador de telecomunicaciones tiene como objetivo que para el año 2024 toda su cobertura de red fija sea únicamente de fibra óptica (dando por terminada así la “era del cobre”). Y aquí es cuando entra en juego la figura de José María Álvarez-Pallete, o “running-man”, como se le conoce al actual presidente de Telefónica, un directivo de perfil técnico y menos político. Álvarez-Pallete es un hombre de negocios, un economista formado por la Universidad Complutense de Madrid, (campus de Somosaguas en Pozuelo de Alarcón) y la Universidad Libre de Bruselas que, aunque no lo quiera, la silla azul del IBEX-35 implica un papel político y social que tiene obligación de jugar.

El objetivo principal del actual ejecutivo con respecto al plan PEBA es que el 89% de la población pueda tener fibra óptica, centrándose en seguir la línea del plano ya trazado por Gilpérez, generando así proyectos por valor de 871 millones euros. El programa iniciado en el año 2013 ha tenido un coste de 479 millones de euros hasta la fecha, y actualmente sigue siendo cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

En definitiva, gracias a la visión y previsión de ejecutivos como Gilpérez, las empresas y trabajadores que están en España han podido salvar gran parte de su negocio durante estos meses encerrados en casa. Y es que el teletrabajo ha venido para quedarse, y como toda revolución, tiene sus cosas malas y buenas, pero lo importante es que el resultado neto sea positivo. Y aquí hay que destacar algunas ventajas de este cambio de paradigma, tales como una reducción de desplazamientos a nuestro centro de trabajo, traduciéndose en un menor volumen de tráfico rodado, y por consiguiente una disminución de la contaminación. Ya hemos visto durante el confinamiento la imagen atmosférica que presentaban muchas ciudades del planeta durante la primera ola de la pandemia. Además, por fin se atajará la problemática de la conciliación familiar en España, una de las principales causas de la baja natalidad en nuestro país. No obstante, cabe señalar la necesidad de un sólido estudio y análisis a la hora de la implementación del teletrabajo en las empresas, ya que éste puede dar lugar a una menor socialización y al contacto humano tan necesario para que muchos proyectos puedan salir adelante, así como la conceptualización del “nuevo” puesto de trabajo, que generará un mayor gasto energético en los hogares.   Ω

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