Escucha el audio de este artículo:
Por May Paredes | 🕘 4 minutos de lectura
Será la luna llena o será la primavera, puede que la mezcla de estos factores más el curioso jet lag del nuevo horario estival nos esté dejando a todos más imbéciles, y es ese pensamiento y no otro el que ronda mi cabeza estos días de Semana Santa, asunto que por otra parte me cuesta más entender que la naturaleza de un agujero de gusano en la inmensidad del espacio.
No puedo ni quiero entenderlo.
Llevo disfrutando por voluntad propia de unos plácidos días de vaguería y a ellos me aferro mientras observo. Me siento bien. Me mantengo ajena a lo que me rodea y a la vez totalmente integrada en el torbellino coyuntural que me atañe y del cual no puedo escapar. Quizá por eso he dejado de preocuparme, eso sí, pese a mi nada amarga aceptación no puedo negar que todo me choca, se me hace rarísimo, como si viera la creación por primera vez a través de una galería de imágenes en una consecución de fotogramas inconexos, y me parece que el mundo está más loco que nunca.
Guerras, políticas, religiones, cruzadas por todo como temas de actualidad no dejan de ser algo que no debería existir en el siglo XXI.
Nosotros, que crecimos con Blade Runner como modelo apocalíptico de futuro, finalmente hemos recalado en un medievo hiper tecnológico y ultra mecanizado pero con la misma primitiva mentalidad cultural. Sé que puede parecer un batiburrillo de pensamientos, pero es que es eso. Mi cabeza hoy toca más palos que un concierto de Rosalía, y la vida sigue pese a mis resignadas tribulaciones de sofá.
Mucho de nada y poco de todo.
Ojo, esto es completamente lícito, tanto como un encantador recuerdo que de pronto me ha venido a la mente mientras escribo este artículo, y es aquel momento en el que la maravillosa Sara Montiel, recién casada con aquel cubano mofleton, en un intento desesperado por salvar la exclusiva a la prensa y negando la mayor al preguntarle si se habían casado, contestó: “¿pero qué invento es este?” Y es que esa pregunta es en sí misma la respuesta a todo.
Con la nave Orión viajando a la luna para dar una vuelta y volver, sin venir mucho a cuento en este momento, en lo que parece un plan digno de Lex Luthor, adorable villano de Superman, para darnos el piro a Marte cuanto antes, no sé si con intención de dejar aquí esta madeja de planeta hecha un ovillo indescifrable o para hacer una extensión maciana del guirigai en el que habitamos.
Entre tanto, aquí abajo, unos vacacionan, otros procesionan, otros beben y algunos se levantan tarde porque aún no han superado dormir una hora menos en una noche que no se supera.
Bueno, a mí, después de toda esta vaga disertación de pensamientos que me ha sentado fenomenal compartir con vosotros, solo me queda una duda: si las volteretas coreográficas de Ortega Cano en la iglesia del Padre Ángel se han normalizado como quien va a misa los domingos, si hemos aprendido a convivir con lo absurdo sin siquiera pestañear, a integrar lo inverosímil como parte del paisaje cotidiano… ¿de verdad es el mundo el que está loco, o somos nosotros los que, cómodamente, hemos decidido dejar de sorprendernos?
Definitivamente, esto es un invento y nadie sabe explicar cómo funciona. Ω
10-04-2024 9:17 a.m.
11-12-2020 7:06 p.m.
17-07-2020 10:33 a.m.
05-04-2018 8:15 a.m.
03-03-2016 12:40 p.m.
13-05-2015 9:13 a.m.
15-04-2015 1:53 p.m.
19-09-2014 10:18 a.m.
01-09-2014 9:02 a.m.