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REDACCIÓN | 🕘 8 minutos de lectura
El Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda vuelve a situarse al frente de la investigación cardiovascular con un estudio que podría cambiar la forma de identificar a los pacientes con miocardiopatía dilatada no isquémica que presentan mayor riesgo de sufrir arritmias potencialmente mortales y muerte súbita.
La investigación, liderada por especialistas del Servicio de Cardiología del hospital majariego y del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), demuestra que combinar información genética con técnicas avanzadas de resonancia magnética cardiaca permite estimar el riesgo arrítmico con mayor precisión que los criterios utilizados tradicionalmente.
El trabajo ha analizado a 925 pacientes de 22 hospitales de España y Países Bajos y sus resultados han sido publicados en la revista científica Circulation, de la Asociación Americana del Corazón.
Más allá de medir la capacidad de bombeo del corazón
Uno de los principales avances del estudio reside en superar algunas de las limitaciones del método empleado hasta ahora para decidir qué pacientes pueden beneficiarse de un desfibrilador automático implantable como medida preventiva frente a la muerte súbita.
La decisión se ha basado principalmente en la fracción de eyección del ventrículo izquierdo, un parámetro que mide la capacidad del corazón para bombear sangre. Sin embargo, la investigación muestra que este criterio por sí solo puede dejar fuera a pacientes que sí presentan un riesgo importante.
De hecho, cerca de la mitad de los eventos arrítmicos registrados durante el estudio se produjeron en pacientes cuya función cardiaca estaba por encima del umbral utilizado para considerarlos de alto riesgo.

Los Doctores Pablo García Pavía, Noemí Ramos y Jesús González Mirelis.
Los “corredores” del corazón que pueden anticipar las arritmias
Los investigadores han estudiado con especial atención la fibrosis cardiaca, es decir, la presencia de tejido cicatricial en el músculo del corazón, utilizando resonancia magnética con realce tardío de gadolinio.
Dentro de esas imágenes se analizaron unas estructuras hasta ahora poco exploradas en esta enfermedad: los denominados “corredores de conducción lenta”.
Se trata de pequeñas vías de tejido sano situadas entre zonas de fibrosis que pueden favorecer la formación de circuitos eléctricos anómalos y, con ello, la aparición de arritmias ventriculares.
Los resultados revelan que cuanto mayor es el número de estos corredores, mayor es el riesgo de sufrir arritmias graves, independientemente de otros factores. La asociación resultó especialmente relevante entre los pacientes en los que se detectaron cuatro o más corredores mediante el procesamiento avanzado de las imágenes cardiacas.
La investigación confirma asimismo la importancia de determinadas variantes genéticas consideradas de alto riesgo, particularmente entre aquellos pacientes que todavía no presentan fibrosis detectable mediante resonancia magnética.
Del menos del 1% a más del 7% de riesgo anual
A partir de todos estos datos, el equipo ha desarrollado un algoritmo que integra tres elementos fundamentales: la presencia de fibrosis, el número de corredores de conducción lenta y las variantes genéticas de alto riesgo.
El modelo permitió dividir a los pacientes en diferentes niveles de riesgo y mostró una capacidad predictiva superior a la del criterio tradicional basado únicamente en la función del corazón.
Las diferencias entre los grupos fueron especialmente significativas. Los pacientes clasificados como de bajo riesgo registraron una tasa anual de eventos arrítmicos inferior al 1%, mientras que entre aquellos considerados de alto riesgo superó el 7% anual.
Evitar desfibriladores innecesarios y detectar pacientes que hoy pasan desapercibidos
La aplicación futura de este método podría tener una consecuencia práctica especialmente importante: seleccionar mejor a qué pacientes se implanta preventivamente un desfibrilador.
Por un lado, permitiría evitar intervenciones innecesarias en personas cuyo riesgo real de sufrir una arritmia grave es reducido. Por otro, podría identificar a pacientes que actualmente no cumplen los criterios tradicionales para recibir el dispositivo, pero que presentan características genéticas o estructurales asociadas a un riesgo elevado de muerte súbita.
“Estos resultados refuerzan la necesidad de avanzar hacia una evaluación personalizada del riesgo en la miocardiopatía dilatada, integrando información clínica, genética y de imagen cardíaca avanzada en la toma de decisiones”, explican los doctores Jesús González Mirelis y Pablo García-Pavía, cardiólogos del Puerta de Hierro e investigadores del CIBERCV y del CNIC que han liderado el trabajo.
Los investigadores mantienen, no obstante, la cautela sobre la aplicación inmediata de los resultados.
“Aunque los hallazgos deberán ser confirmados en futuros estudios y ensayos clínicos, el trabajo abre la puerta a nuevas estrategias para mejorar la prevención de las arritmias ventriculares y la muerte súbita cardíaca en esta población de pacientes”, señala Noemí Ramos, cardióloga del Puerta de Hierro y primera firmante del estudio.
La investigación ha recibido financiación del Instituto de Salud Carlos III y de la convocatoria europea HORIZON-EIC-2022-PATHFINDERCHALLENGES, a través del proyecto DCM-NEXT.
El trabajo supone un nuevo avance de la investigación desarrollada desde Puerta de Hierro Majadahonda hacia una cardiología más personalizada, en la que la genética y las técnicas avanzadas de imagen permitan determinar con mayor precisión qué pacientes necesitan una intervención preventiva frente a una de las complicaciones más graves de las enfermedades del corazón: la muerte súbita.
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