MAYO 2020  /  ENTREVISTAS

Enrique Ruiz Escudero

11-05-2020 1:16 p.m.

"La realidad es durísima, es una enfermedad que contagia mucho, que no tiene vacuna, no tiene tratamiento y lo único que se puede es dar soporte vital para que cada paciente pueda vencerla"
Por Carmen Millán
Fotografía: Ricardo Rubio

Qué importante es ocupar un cargo público para el que se está preparado. Esta pandemia ha llegado de golpe, sin avisar, de manera violenta y nos ha hecho pensar en lo que somos y en lo que seremos. Posiblemente , aquí en Madrid, nos ha pillado en manos de una de las mejores personas que podríamos estar para poder afrontarla, Enrique Ruiz Escudero, Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid. De profesión médico, hace que lógicamente, la falta de experiencia en una situación única como la que estamos viviendo, sea compensada con sus conocimientos, su empatía y un trabajo ininterrumpido desde el 21 de febrero, sin importar si es lunes o domingo, para que los madrileños podamos salir de esta situación de la mejor manera posible. Enrique  ha demostrado que por encima de los colores o siglas que uno represente, el futuro y bienestar de las personas es mucho más importante.

—Qué importante es dedicarte para lo que te has formado en esta vida.
A veces pienso que todo esto estaba preparado para mí, efectivamente ha sido fundamental mi profesión para poder afrontar e ir viendo cuáles eran los mejores pasos a seguir con respecto a la sanidad. He notado esa diferencia con el Ministro de Sanidad el cual está sobrepasado, él es filósofo, está trabajando con un equipo que no es el suyo… en una situación tan terrorífica cada detalle es importante.

—¿Cómo le ha pillado el COVID?
Al Covid 19 se le puso ese apellido al saber de él un 31 de diciembre de 2019, llevamos meses conviviendo con el virus. El 20 de enero ya se constituyó un grupo de expertos  al tener conocimientos del tema. Desde ese mismo momento estuvimos muy pendientes  de todo lo que ocurría fuera de España. Cuando empezamos a tener las primeras sospechas, hicimos las famosas PCR y tuvimos 9 o 10 negativos. Los primeros casos los vimos el 26 de febrero, un barco alemán que llegaba a Tenerife, todos eran casos importados de Italia.

—¿Cómo ha afectado el no haber actuado antes?
Al principio tuvimos un foco en Valdemoro, otro importante en Torrejón… fueron varios, teníamos hecha la trazabilidad, pero las aglomeraciones de la semana del 8 de marzo hizo que los casos se dispararan sin control causando lo que estamos viviendo hasta hoy.

—¿Cómo actúa este virus?
La realidad es durísima, es una enfermedad que contagia mucho, que no tiene vacuna, no tiene tratamiento y lo único que se puede es dar soporte vital para que cada paciente pueda vencer la enfermedad y eso es terrible. Al principio se decía que era un virus respiratorio pero el componente inflamatorio a nivel global que tiene en el cuerpo es tremendo, cada vez se va aprendiendo más de él, sobre todo que no tiene tratamiento específico.

—¿Le ha servido la experiencia de otros países?
La experiencia de otros países no ha servido de mucho, solo para saber el número de contagios. Nos hemos reunido con médicos chinos, coreanos, profesionales de Italia y la experiencia por desgracia es una experiencia muy propia, no sé qué condicionantes tiene este virus sobre la población pero no se comporta igual en todos los países ni en todos los momentos.

—¿Cómo ha sido la coordinación del COVID-19 en la Comunidad de Madrid?
La coordinación a nivel de consejería ha sido una transformación en todos los niveles, nos coordinamos muy bien con la sanidad privada y las mutuas funcionando con un mando único que recaía en la consejería de sanidad y ha sido total. Funcionamos como un único servicio de uci de todos los hospitales y a partir de ahí, según iban creciendo los casos, íbamos transformando los hospitales en Hospitales covid. Estamos tratando de hacer lo mejor posible, pero está siendo durísimo.

—¿Y con el Gobierno?
Pedro Sánchez no se ha portado nada bien con la Presidenta de la Comunidad, no ha respondido a ninguna de sus peticiones. La Presidenta le dijo que sería bueno para Madrid tener una reunión bilateral para ver qué pasaba en Madrid que ha sido vital para el desarrollo de todos los niveles ya sean sanitarios como económico de España y hemos echado en falta más lealtad del gobierno hacia la comunidad de Madrid. Con el Ministerio de Sanidad ha habido mucha interlocución, pero hemos necesitado más respuesta sobre todo en alguna toma de decisión, Si nosotros no hubiésemos forzado a que se cerraran colegios o universidades, hubieran tomado probablemente más tarde esa decisión. Lo que critico del Gobierno es no haber querido verlo, es algo que jamás entendimos, además nosotros fuimos como muy pepito grillo con ellos, le dijimos lo que estaba pasando, que había que tomar decisiones y es el Gobierno de España quien las debe tomar y ha sido una pena. Repito, si la semana del 8 marzo se hubieran tomando otras decisiones se hubieran evitado muchos contagios y estaríamos viendo todo de otra manera, fueron casi 800.000 personas en la calle moviéndose que fue tremendo, eso multiplicó los contagios y nos ha desembocado en todo esto.

—¿Cómo lo ha afrontado?
Con mucho trabajo y responsabilidad, he estado desconectado de mi mundo. Las tomas de decisiones han sido muy personales, ha sido terrorífico. Agradezco todo el apoyo que he tenido en esta situación tan dura. Hemos respondido bien aunque con momentos muy críticos. Las situaciones de emergencia requieren medidas de emergencia. Todo lo que hemos vivido, los enfermos, los fallecidos, nos está afectando muchísimo. Es horrible estar continuamente hablando con el responsable de sanidad mortuoria como Consejero de Sanidad. Han sido momentos de mucha preocupación y dureza, pensar que no podíamos dejar que pasara como en otros países que ni siquiera podían ofrecer algo tan fundamental como mantener la dignidad del fallecido hasta que se entierra, es muy triste.

—¿Qué va a suponer para nuestro sistema sanitario?
Esto ha sido una sacudida enorme al sistema sanitario, hay que transformarse, ahora lo convencional pasa a segundo plano,  va a repercutir muchísimo. En sanidad es una realidad ya la desescalada, estamos en una fase de transición que es replegarnos de toda la actividad covid y empezar a recuperar la actividad normal. Ahora tienen que convivir los dos perfiles de pacientes que es un punto importante y nada fácil de gestionar, tanto en hospitales como en primaria. La siguiente fase cuando no tengamos pacientes covid será  la vuelta a la normalidad.

—¿Cómo fue la gestión hospitalaria?
Todos los hospitales se transformaron en hospitales covid. Pasamos de tener hospitales con muchos y diferentes servicios a reducir estos servicios en tres, urgencias, hospitalización y cuidados críticos. Una gestión muy dura con un cambio total, espero no tener que volverlo a vivir. Esto nos ha dado otra dimensión, naciendo un nuevo orden respecto a las responsabilidades, un cambio radical. A nivel organizativo fue un cambio importante, sobre todo a nivel de atención primaria, van a ser nuestra red de vigilancia real de cómo se está comportando la epidemia. También es muy importante el autocuidado y la responsabilidad de las personas sobre su estado.

—¿Y los profesionales sanitarios?
Los profesionales transmiten la frustración que tienen, se enfrentan a un virus del que se sabe muy poco.  Cuando tu personal sanitario se va contagiando y muriendo es dramático. Hemos tenido 6 casos con covid de los equipos directivos y han seguido trabajando desde su cama de ingreso. Son todos increíbles, han estado y siguen estando ahí arriesgándose por nosotros. En atención primaria se han atendido más de 300.000 pacientes por contacto telefónico.

—¿Qué decisión le ha parecido más dura?
Tuvimos dos decisiones muy importantes, la de crear los hospitales medicalizados donde derivar un perfil de paciente muy típico que eran las pre-altas, de los cuales aún nos quedan 150 pacientes y otra decisión importante fue el hospital de Ifema.

—¿Qué supuso levantar el hospital de Ifema?
Por Ifema han pasado casi 4.000 pacientes. Fue fundamental en un momento muy crítico, estábamos muy arriba en el número de casos y esta decisión nos permitió hacer derivaciones de pacientes para permitir que el resto de hospitales pudiesen dar respuesta a todos los que atendían en sus urgencias. Lo más conveniente era llevar a todos los médicos, enfermeras y auxiliares que pudiéramos para atender a los enfermos más graves.

—Hemos notado en ocasiones la falta de material ¿Cómo se ha gestionado?
Si, es una de las cosas que más ha sufrido Madrid. Al final tuvimos que buscarnos nosotros la vía para esa compra y ha sido bastante duro. Apenas hemos recibido un 20% por parte del Gobierno. Tuvimos que activar vías que en un mercado tan complejo como este, nos ha generado mucho trabajo y esfuerzo. Madrid moviéndose en un mercado internacional es una región muy pequeña y más teniendo que competir con Alemania, Francia, Reino Unido… ha sido muy difícil pero al final hemos conseguido traer casi 500 toneladas de equipos de protección individual para nuestros profesionales.

—¿Para cuándo la vacuna?
Se está trabajando en la vacuna y ensayos clínicos pero queda mucho. Hay varios estudios con respecto a la vacuna, unos más optimistas que otros pero como mínimo de media no creo que pase menos de un año y no sé si realmente se va a encontrar tan rápido como dicen. Todo esto es una labor de aprendizaje continua de un virus muy difícil de controlar. Sufre muchas mutaciones con diferentes grados de agresividad según los científicos. No podemos tener la certeza.

—¿Qué ha aprendido de esta crisis sanitaria?
En las crisis tenemos que sacar conclusiones importantes, una de ellas es que esto ha permitido hacer un esfuerzo muy importante para trabajar la tele medicina, trabajar en remoto, la parte no presencial, monitorizar a distancia.. esta parte ha mejorado una barbaridad. Esta enfermedad además de todo lo dicho tiene la particularidad de generar muchísimos casos en muy poco tiempo. Hemos tenido que seleccionar muy bien cómo teníamos que tratar al paciente covid al no covid y por supuesto al dudoso. Lo único bueno que nos va a dejar es el aprendizaje, que aunque de una manera muy forzada, siempre nos puede servir de cara al futuro.

—¿En qué punto nos encontramos?
Me anima saber que estamos en fase de control, aunque aún queda mucho. Lo único que nos ha enseñado este virus es que tenemos que ir con mucha prudencia. Todos estamos esperando oír buenas noticias pero con respecto al virus o se tienen con certeza o es mejor guardar silencio, no podemos fiarnos ni bajar la guardia. Creo que si volviese el repunte no sería como el que hemos vivido.

—¿Y la “desescalada”?
La desescalada en sanidad ya está por completo. Con respecto al resto, creo que hay dos niveles. Uno el de cómo se va a producir la vuelta a la actividad en todos los sectores y luego tenemos el otro que es fundamental y es la parte de responsabilidad y colaboración por parte de los madrileños de manera individual. Podemos tener muy bien programado cómo va a ser por ejemplo la vuelta en la hostelería, pero si la gente no se protege, no va con su mascarilla, no mantiene las distancias, no hace el lavado de manos…el resto da igual.  Debemos estar muy concienciados que lo podemos seguir pasando muy duro, para eso tiene que cambiar nuestra percepción tanto a nivel individual como social. Sobre todo pensar que a lo largo del día podemos tener muchos momentos de impacto para el contagio, aunque parece que tenemos un control en el entorno familiar, luego está el impacto del transporte, del lugar de trabajo, donde vas a comer, cuando regresamos al trabajo… tenemos muchos. Hay que cumplir a nivel individual, si no tenemos esto en cuenta, por muy bien que esté programado el “desescalado” en tiempo y forma la respuesta no va a ser igual.

—¿Cuándo terminará esta pesadilla?
Vamos muy condicionados según se comporte la pandemia con respecto al número de casos  y el nivel de ocupación que tiene nuestro sistema sanitario. Es verdad que en Madrid hemos tenido muchos casos de contagios y presión en el sistema sanitario pero también es verdad  que la desaceleración se ha producido a buen ritmo y estamos llegando a buenos  niveles. Calculo que a final de mayo estaremos prácticamente en una situación de casi control total, a partir de ahí, si hay responsabilidad individual, si marcamos bien los tiempos de desescalada,  si en junio no hay ningún repunte y con el número de casos bastante controlado, creo que en septiembre podemos ver un horizonte, no sé si de normalidad total porque probablemente no lo vallamos a vivir. Manteniendo todas esas prudencias,  la concienciación individual  y siguiendo determinadas pautas, puede que en otoño podríamos estar preparados para tratar de iniciar. Hablo siempre muy condicionado a cómo va comportándose tanto el virus como las personas. Nos ha tocado en un momento muy malo, con un verano por medio, pero confió en que  Madrid siempre reacciona muy bien a todo y España en general.

—¿Aconseja hacerse los test?
El hacértelo o no debe ser por fases, primero a los que han estado en contacto con la epidemia, a partir de ahí los que en algún momento han podido tener contacto y luego ir descendiendo niveles. Tener información sobre cómo se ha comportado el virus es fundamental para poder tomar decisiones y es en lo que estamos trabajando. Pedimos entrar en fase 1 este lunes 11, el ministerio nos ha puesto una serie de condicionantes y nuestro objetivo es volver a pedir para el día 18 entrar en esa fase para volver a la actividad.

—¿Lección dada?
Esto ha sido una sacudida en todos los niveles, no ha sacado de nuestra zona de confort de una manera brusca. Nos ha enseñado lo vulnerables que podemos llegar a ser, nada va a ser igual después del coronavirus y no hablo solo de la sanidad, sino a nivel social, económica, va a ver un cambio tan importante que como mínimo debemos reflexionar  sobre lo que ha pasado. Está siendo muy duro, nunca se había parado la sociedad dos meses.

—¿Cómo se encuentra?
Estoy cansado. Hemos tenido días muy malos pero me da mucha fuerza el ver que los datos van acompañando, vamos disminuyendo de manera firme los pacientes en uci de hospitalización, estamos muy controlados en urgencias, primaria está controlado y aunque sigue siendo muy triste, también los fallecimientos disminuyen mucho. Tenemos que empezar a pensar en el día después.   Ω

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