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Por Carmen Millán
Enamorado de su tierra natal, Asturias, llegó a Madrid con tan solo 18 años a estudiar periodismo y terminó recorriendo el mundo. Como él mismo dice “llegué a Madrid como Paco Martínez Soria”. Si hay una frase que le identifica, sin duda es “De Madrid de dónde”
Empezó en “mi cámara y yo” para después continuar hasta el día de hoy en busca de “Madrileños por el mundo”. El mundo le abrió los ojos y le enseñó que en esta vida no se puede juzgar y que las cosas importantes están en los pequeños detalles.
Humilde, simpatiquísimo, cercano, charlatán, con un gran sentido del humor y agradecido a la vida. Hablamos con Miguel Valle Castaño, uno de los reporteros más reconocidos del mítico programa “Madrileños por el Mundo”.
—Se puede decir que llegas a Madrid y empieza tu gran aventura
Totalmente, llegué con 18 años recién cumplidos para estudiar periodismo. Vivía feliz en Asturias que es un paraíso y de repente me vi en Madrid que desde Asturias se ve como Manhattan. Llegué con el miedo y la curiosidad que supone aterrizar en una gran ciudad.
—¿Tus inicios fueron ya en TeleMadrid?
Si, llevo toda mi vida profesional. Llegué como becario y aquí sigo. Desde el primer día la sentí como mi casa, me acogieron muy bien. Son grandes profesionales, desde TeleMadrid han salido muchos formatos que han creado escuela en otros canales.
—¿Y desde allí te lanzaron al mundo?
Eso culpa de Paloma Ferler que me dijo “Hala Miguelito, coge la maleta que sales”. Aunque voy a cumplir 40 años, me siguen llamando así. Mi primer destino fue Holanda, Rotterdam, quwe aunque no es una ciudad muy agradecida por el puerto tan industrial que tiene y que siempre llueve, le supimos sacar el jugo. Fui con muchos nervios e inseguridad pero mira, aquí sigo 17 años después.
—¿Qué supone TeleMadrid para ti?
El día que entré en la cadena, me di cuenta lo afortunado que era. Ya para un periodista es un lujo poder tener trabajo de forma continuada en televisión y un milagro que un programa dure más de 20 años. Pero precisamente que sea viajando por el mundo es un regalo. He estado en más de 90 países, he visto la gran migración en Kenia que lloras de la emoción. He estado en el Día de la Marmota que nunca he pasado más frío porque nos pilló a menos 25 grados, en Islas Galápagos…
—¿Qué diferencia hay entre el “Miguelito” de hace 17 años y el Miguel de ahora?
Puf, mucho, el mundo te cambia. Ves todo con otros ojos, juzgas menos, todos los estereotipos se te caen. Aprendes mucho del mundo, de la cultura, de los viajes, de la historia, pero sobre todo de las personas.
—¿Cuántos madrileños han pasado por vuestras cámaras?
Piensa que “Madrileños por el Mundo” lleva 21 años. Solo yo creo que he sacado alrededor de 700 historias, a lo largo de todo el programa habremos sacado como 5 o 6 mil madrileños, pierdo ya la cuenta.
—¿Cómo preparáis el programa?
El equipo es lo más importante. Nuestro compañeros de redacción son los que coordinan y van haciendo la base de datos, hay muchos madrileños que nos escriben por WhatsApp, otros nos llegan a través de las madres o los amigos. Nosotros preparamos el viaje con apenas una semanita.
—Tu hogar está en Pozuelo pero ¿Se puede decir que vives por el mundo?
Eso es verdad, tengo mi cama en Pozuelo y por el resto del mundo. Suelo estar entre ocho y diez días al mes fuera de mi casa, que aunque pueda parecer poco, en realidad es el treinta y tanto por ciento de mi tiempo. Luego entre que llegas, descansas y nos ponemos a preparar el siguiente viaje, nunca paramos, siempre estamos generando contenido para estar cada lunes en TeleMadrid.
—¿Cuál dirías que es el factor común de las personas que sacáis en el programa?
Lo primero, la ilusión que tienen por contar la aventura que han iniciado y lo segundo la gran ilusión que les hace salir en el programa. Somos una gran familia.
—¿Cómo son los madrileños?
Son muy valientes, muy aventureros y súper viajeros, al final es la capital. De Pozuelo hemos sacado a alguno que otro.
—¿Cuál es la parte negativa de tu trabajo?
Hombre, las veinte pico horas de vuelo para ir por ejemplo a Australia, la escala en no se dónde, las horas de retraso del vuelo, la maleta que te la rompen o se pierde, sin contar los permisos y las esperas. Sobre todo fíjate, el cambio climatológico, el calor que hace ya en todas partes.

—Acabas de llegar de Hollywood ¿Qué nos adelantas de este viaje?
Ya que hablo de calor, diré que horroroso, estábamos a más de 30 grados. Te daré una exclusiva, estuvimos en el paseo de la fama y se la entregaban a David Beckam. Han sacado una parte que es para deportistas de élite.
—Cuando llegáis al destino ¿Lo tenéis todo organizado?
Lo intentamos, es decir, el lunes grabamos con tal, el martes con cual… cada día con uno. No nos suele esperar nadie a la llegada al país, es todo bastante natural. La gente se sorprende cuando nos ve y nos dicen que natural y con esta camarita. Yo siempre digo que la magia es que ellos son quienes son y hay que ser natural, nada de artificios, ese es el éxito del programa.
—¿Con qué viaje te quedas?
Para mí los safaris, siempre le digo a la gente que tienen que hacer uno en la vida. Llevo en el alma el Parque Natural de Masái Mara en Kenia, viví una experiencia única, era como si estuviera en medio de un documental de La 2. Te emociona ver la naturaleza en su esencia. Italia me vuelve loco, el sur de Italia se lo recomiendo a todo el mundo, eso sí, necesitas un coche, tienes de todo, cultura, aguas cristalinas, gastronomía y encima es barato.
—Estamos en julio ¿Qué recomendaciones le das a nuestros lectores que aún no tengan destino de vacaciones?
Portugal es una maravilla, me quedo con Cascais, Sintra, Estoril. Tienes historia, ahí se exiliaron todos los Reyes, playas increíbles. Para los más aventureros la zona de Nazaret o Peniche que tiene unas dunas increíbles. Otro lugar que he descubierto hace poco y me encanta, Tánger es la bomba, pero es verdad que si en Pozuelo tenemos calor, allí debe ser morir.
—¿Dónde veranea Miguel?
Miguel en Asturias, dónde va a veranear.
—¿Cómo se lleva la gastronomía de país en país?
Me encanta, la gastronomía es uno de los grandes valores del turismo para España. Aquí la gastronomía es una ciencia.
—¿Qué país te ha decepcionado?
Pocos, soy muy optimista y a todo le saco jugo. En un principio pensaba que los países del este no me gustarían y fui a Rumanía y me encantó. Es como cuando me dicen ¿y un madrileño que no…? Y siempre digo que todos los madrileños son majísimos y lo hacen todo muy bien.
—Después de 21 años os ha visto todo el mundo
Si, increíble y de otros países. Hemos sacado a muchos famosos. Entrevisté en Guatemala a la Reina Doña Sofía que fue encantadora y súper fan del programa. ¿Sabes lo que me preguntó? ¿Y esto cuando sale? Es lo que me pregunta todo el mundo. Fue una entrevista muy breve y nos dijo que le encantaba el programa.

—¿Cuál es el éxito de “Madrileños por el mundo”?
Es un programa que reúne a la familia. Ver la tele en familia me gusta y es algo que se esté perdiendo. Es un programa que pueden ver niños, adultos y abuelos y eso tiene su gracia. Además, a todo el mundo le gusta verse en televisión.
—¿Qué historia te ha llegado más al alma?
Muchas, sobre todo de gente que lo da todo por ayudar a los demás. Tengo la historia de una súper directiva en Telefónica y dejo todo, los tacones de aguja y los bolsos caros para montar una ong en Tanzania. Ella nos decía que era su sueño, que desde pequeña soñaba con ayudar a niños pobres. Ha ayudado a muchísimas personas, le va genial y dice que vive con una pantalón vaquero y una camiseta y que no necesita más. Eso me emociona. A todos nos gusta una camisa nueva pero al final lo material no es lo que te llena. Luis también montó una ong donde tiene una escuela. Ángel Manzano que era un entrenador de baloncesto se fue a Madagascar, uno de los países más pobres del mundo, tenía una ong “educación y deporte para un mejor mundo” y decía que más allá del deporte o los valores, era para que los niños pudiesen comer.
—¿Cómo te afectan esas historias?
Yo soy muy sensible y lo pasas mal, cuando vuelves, vuelves tocado. Llegas a tu casa y abres el grifo y tienes agua y caliente, aire acondicionado. Allí hay que preocuparse de si te ha picado el mosquito de la malaria o si el agua está buena o mala o si te pillas cualquier enfermedad. Tenemos mucha suerte.
—Después de viajar por el mundo ¿Cómo ves España?
España es un país increíble, lo tenemos que tener. Tenemos muchísimas cosas y es el gran desconocido para mucha gente, fíjate. Ahora en Estados Unidos me pasa mucho, tienen un poco de lio porque al hablar español piensan que eres mejicano. Madrid cada vez es más conocido, la gente habla de Madrid y Barcelona.
—¿Conoces bien Madrid?
Muchísimo, conozco Madrid como un taxista. Me encanta la Plaza de Comendadores en Conde Duque, viví muy cerca. Chamberí, Moncloa, Malasaña es mi zona pero Madrid es para comérsela entera, me encanta.

—¿Y de Pozuelo?
Me fascina. Cuando estoy aquí me encanta pasear, irme de tapas, me encantan los mercadillos que ponen donde compro unas magdalenas buenísimas, la fruta. Pozuelo es enorme y siempre pasan cosas y eso me gusta. Pozuelo siempre está vivo y eso me encanta.
—¿Un restaurante?
Soy muy fan del Urogallo, además es un animal asturiano. Siempre hago allí las celebraciones familiares.
—Quitando la fabada ¿Con qué plato te quedas?
Soy muy del cocido madrileño, me encanta. Hasta que vine aquí no lo conocía.
—¿Sabes cocinar?
Sí, mogollón, siendo asturianos se comer y cocinar. Hago tortilla de patatas, pisto, lentejas… los clásicos los bordo.
—¿Con qué bebida te quedas?
Soy de sidra claro. Y luego el vino, más que de cerveza.
—A lo largo de todos estos años, son muchos los premios recibidos
Creo que somos uno de los programas más premiados de la televisión. Cuando nos dieron el Ondas dijeron algo así como el programa más imitado de la televisión y eso también es un reconocimiento porque siempre se copia lo bueno. Pero también hemos recibido de la Comunidad de Madrid, del Ayuntamiento, de la Academia de la Televisión tenemos dos.

—Tienes mujer y dos hijos pequeños ¿Cómo lleva la familia tu trabajo?
Tengo mucha suerte porque tengo unos suegros estupendos que también viven en Pozuelo y cuando viajo mi mujer se muda con ellos. Lo tenemos todo muy coordinado. Mis hijos cuando me ven en la tele dicen, pero papi ¿ya no sales más? Y siempre les digo que el protagonista es el madrileño.
—¿Te afecta el vivir de hotel en hotel?
Me encantan los hoteles, me parecen la bomba. Podría hacer una guía de hoteles. Es muy cómodo.
—¿Qué país te queda por visitar?
Muchos pero no he estado en Argentina con la cantidad de Madrileños que debe haber. Tampoco en Mongolia pero allí es más complicado. El mundo es muy grande.
—¿Cómo es Miguel?
Sencillo, me encanta estar con vosotros en este parque de Pozuelo charlando. Me gustan las cosas sencillas. No soy un gran aventurero, no soy Calleja aunque sorprenda. Es cierto que bueno, me monto en helicóptero y me tiro en tirolina pero no hago cosas locas. Ω
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