Escucha el audio de este artículo:
Por Carmen Millán | 🕘 15 minutos de lectura
Mónica García, fundadora del Club de Hockey de Pozuelo, presidenta durante 25 años y actual directora deportiva, y Fernando Sierra, entrenador de Hockey Plus, nos cuentan una historia de perseverancia, cariño y segundas oportunidades.
Hay historias que nacen de una ilusión que, en su momento, no pudo hacerse realidad. La de Hockey Plus comenzó cuando un niño llamado Fernando llegó a un campo de hockey de Pozuelo de la mano de su hermano Gonzalo, que tenía síndrome de Down. Solo quería que su hermano pudiera jugar como los demás. Entonces no fue posible. Pero aquella ilusión quedó grabada en la memoria de Mónica García, fundadora del club, hasta que la vida le brindó una segunda oportunidad. Hoy, aquel niño es Fernando Sierra, entrenador de un equipo que lleva diez años demostrando que el deporte puede derribar barreras y conquistar algo mucho más importante que una medalla: la autonomía, la confianza y el orgullo de superarse.

—Mónica, llevas toda una vida vinculada al Club de Hockey de Pozuelo. ¿Cómo ha evolucionado desde sus comienzos?
Mónica García: Fundé el club porque había una demanda de familias y niños de la Escuela Municipal de Hockey que querían seguir jugando. Lo que empezó siendo prácticamente un trámite burocrático ha terminado convirtiéndose en un club con 31 años de historia y entre 400 y 425 licencias.
Seguimos siendo una gran familia. Tenemos hermanos que juegan y padres y madres que también se han animado a practicar este deporte. Ese carácter familiar es una de nuestras señas de identidad.
—Pero hoy queremos hablar de una parte muy especial del club: Hockey Plus, el equipo para personas con discapacidad intelectual. Su origen es una historia que merece la pena conocer. ¿Cómo comenzó todo?
Mónica García: Todo empezó en la Escuela Municipal de Hockey, que arrancó en 1993. Teníamos muy pocos alumnos y les animábamos a traer a sus amigos y hermanos para que conocieran este deporte.
Uno de aquellos niños era Fernando Sierra, que entonces tenía diez u once años. Un día apareció de la mano de su hermano Gonzalo, que tenía síndrome de Down. Quería que su hermano jugara al hockey.
Reconozco que me asusté un poco. No tenía formación ni experiencia con personas con discapacidad. Su padre bajó al campo y me dijo que dejáramos probar a Gonzalo. Lo intentamos durante dos o tres días, pero no fue posible. Yo estaba sola con un grupo de niños que también estaban aprendiendo y no contaba con los conocimientos ni los apoyos necesarios.
Aquello fue una espinita que se me quedó clavada.
—Tuvo que ser duro ver a aquel niño llegar lleno de ilusión y no poder ofrecerle esa oportunidad. Pero años después sucedió algo que lo cambió todo.
Mónica García: Sí. Unos quince años después, cuando ya estábamos en el Valle de las Cañas, llegó otra familia con dos hermanos: Juan, de nueve años, e Ignacio, de seis, que también tenía síndrome de Down.
Era prácticamente la misma situación. Pero esta vez yo tenía más experiencia y había recibido formación relacionada con la discapacidad y el deporte adaptado.
Y pensé: «Esta vez no se nos escapa».
Lo primero que hice fue hablar con Fernando. Aquel niño que había venido de la mano de su hermano ya era un adulto, licenciado en Psicología, especializado en deporte adaptado y que seguía jugando al hockey.
Le dije: «Fernando, esta vez no se nos escapa».
Y así nació el proyecto.
Comenzamos hace diez años con cinco o seis niños, algunos de los cuales continúan con nosotros. Inicialmente lo llamamos Especial Hockey, aunque después pasó a denominarse Hockey Plus, porque es mucho más que hockey.

—Fernando, resulta emocionante que aquel niño que quería que su hermano jugara al hockey sea hoy quien entrena a estos chicos. ¿Cómo es trabajar con ellos?
Fernando Sierra: Yo siempre digo que es hockey. No tiene nada esencialmente distinto. Simplemente hay que adaptarse a las peculiaridades de cada jugador: el ritmo, la exigencia, la comunicación o la manera de explicar las cosas.
Pero, al final, es hockey. Después de un tiempo, la dinámica es prácticamente igual que la del resto de los equipos.
—¿Qué cambios observas en ellos desde que llegan por primera vez hasta que llevan un tiempo entrenando?
Fernando Sierra: Tenemos jugadores que llevan diez años con nosotros. Los hemos visto crecer física y personalmente.
Cuando llegan nuevos, el primer cambio consiste en aprender a seguir el ritmo de un entrenamiento, formar parte de un equipo y participar en una actividad organizada.
Los avances técnicos y motores no siempre son rápidos. Hay que valorarlos con perspectiva. Pero ellos mismos comprueban cómo jugaban al principio de la temporada y cómo terminan después de un año de esfuerzo.
Eso es muy importante.
—Mónica, ¿cuántos jugadores tenéis actualmente y cómo es su día a día?
Mónica García: Tenemos entre doce y trece jugadores, con un grupo muy estable. Entrenan los lunes, de seis a siete de la tarde, en el Valle de las Cañas, con Fernando, Marta, otra entrenadora especializada en deporte adaptado, y el apoyo de voluntarios.
Hay algo que me llama especialmente la atención: su autonomía.
Al principio, los padres prácticamente tenían que entregar a sus hijos en mano a Fernando. Ahora llegan, bajan solos al campo, saben dónde tienen que colocarse y cómo prepararse para entrenar.
Puede parecer una cosa pequeña, pero para nosotros representa muchísimo.
Un Campeonato de España y una experiencia inolvidable
—Después de diez años llegó otro momento importante: vuestro primer Campeonato de España de Hockey Plus, celebrado en septiembre en Alcalá la Real, Jaén. ¿Cómo surgió la idea?
Mónica García: Era la cuarta edición del campeonato y nunca habíamos participado como equipo. Decidimos planteárselo a las familias como un reto.
No se trataba solamente de competir, sino de que los jugadores viajaran, convivieran y disfrutaran de la experiencia como cualquier otro equipo del club.
Algunas familias estaban encantadas desde el principio. Otras tenían más dudas.
Cuando les explicamos que podían acompañarnos o dejar que sus hijos viajaran con los técnicos, algunas caras cambiaron.
Nos preguntaban: «¿Pero con quién van a viajar? ¿Dónde van a dormir? ¿Quién se va a encargar de ellos?».
Les explicamos que estarían con los técnicos del club y las personas de apoyo necesarias. Y así lo hicimos.
—Fernando, tú los acompañaste. ¿Cómo fue aquel primer viaje juntos?
Fernando Sierra: Estuvimos de viernes a domingo, dos noches fuera. Para muchos era la primera vez que viajaban con su equipo a un Campeonato de España y convivían durante tanto tiempo.
Había muchos cambios respecto a su rutina habitual, pero todo salió de una manera muy natural.
La organización estuvo muy pendiente de nosotros y ellos se lo pasaron de maravilla.
Algunos ya habían viajado antes con otras actividades, pero otros no. Nosotros estábamos quizá más expectantes que ellos, preocupados por que todo saliera bien.
La convivencia fue estupenda. Nuestro objetivo era que disfrutaran y rindieran deportivamente, y consiguieron las dos cosas.
No les exigíamos un resultado. Lo importante era participar, esforzarse y vivir aquella experiencia juntos.
—Mónica, después de una experiencia así, ¿quién aprende más: los jugadores de vosotros o vosotros de ellos?
Mónica García: Yo, sin ninguna duda, aprendo de ellos.
Y te voy a contar algo que para mí resume estos diez años de trabajo.
Cuando hablamos de un campeonato, normalmente pensamos en goles, penaltis o grandes jugadas. Pero la imagen que más me ha emocionado de aquel Campeonato de España no tiene nada que ver con el resultado deportivo.
Yo no pude viajar, pero estaba en el grupo donde compartían las fotografías.
Hay una imagen del último día que se me ha quedado grabada.
Los jugadores habían recogido todas sus cosas en el alojamiento y se dirigían al campo. Cada uno llevaba su maleta, su bolsa, su funda y su material.
Todos caminaban con sus pertenencias, completamente autónomos.
Para mí esa fotografía representa muchísimo.
Después de diez años de trabajo, ver esa autonomía personal me produce una satisfacción enorme.
Por supuesto, ese desarrollo es fundamentalmente fruto del trabajo de sus familias, que están con ellos todos los días, y de otras muchas actividades que realizan.
Pero pensar que, a través del hockey, también hemos contribuido a esa autonomía me emociona muchísimo.
A algunos los hemos visto crecer físicamente durante diez años, pero también los hemos visto crecer como personas.
Y cuando veo esa fotografía pienso que todo el esfuerzo ha merecido la pena.

—Pozuelo es una ciudad muy vinculada al deporte. ¿Contáis con suficientes recursos para mantener y ampliar un proyecto como Hockey Plus?
Mónica García: El hockey es un deporte muy familiar, pero también poco conocido. Contamos con instalaciones municipales, sin las cuales sería imposible desarrollar nuestra actividad. Sin embargo, los recursos privados son mucho más limitados.
Nos cuesta conseguir patrocinadores, no solamente para Hockey Plus, sino para el hockey en general.
Las familias pagan una cuota, compran sus equipaciones y nuestros entrenadores compaginan su trabajo con su dedicación al club.
Tenemos muy claro que no queremos que la falta de una ayuda económica nos obligue a deshacer ningún equipo, ni el de División de Honor ni el de Hockey Plus.
Me gustaría que más empresas de Pozuelo se fijaran en nuestro deporte.
Quizá no tengamos la visibilidad de otras disciplinas, pero cada euro que se invierte en hockey es una inversión en un proyecto de futuro.
—Entre vuestros jugadores está Carolina Balmaseda, a quien ya entrevistamos en Pozuelo IN. Para ella, este campeonato también tuvo un significado especial.
Mónica García: Muchísimo. Carolina es la única chica del grupo y ya había participado en las tres ediciones anteriores del Campeonato de España, pero jugando con clubes de otras ciudades porque no había más equipos de esta modalidad en Madrid.
Había participado con Santander, Valencia y Andalucía.
Cada vez que regresaba me preguntaba: «Mónica, ¿cuándo vamos como Pozuelo?».
Y cuando este año le dijimos que por fin íbamos a competir representando a nuestro club, se emocionó muchísimo.
Para ella era muy importante jugar con sus compañeros y defender los colores de Pozuelo.
—Para terminar, ¿qué les diríais a las familias de Pozuelo que tienen un hijo o una hija con discapacidad intelectual y todavía no conocen Hockey Plus?
Mónica García: Que vengan a probar.
No ponemos ninguna condición previa para acercarse y conocer la actividad. Las familias pueden contactar con Fernando, contarle las características del chico o la chica y venir a los entrenamientos.
No necesitan comprar material. Basta con traer ropa y calzado deportivo. Nosotros les prestamos el stick y todo lo necesario.
Pueden probar varios lunes, comprobar si les gusta y si se adaptan bien.
Y si disfrutan, se sienten cómodos y las familias pueden organizarse, serán uno más del equipo.
Nosotros estaremos encantados de recibirlos. Ω
10-07-2025 4:41 p.m.
09-10-2024 5 p.m.
12-07-2024 7:32 a.m.
30-07-2021 12:57 a.m.
18-04-2021 8:09 a.m.
10-11-2019 5:49 p.m.
08-10-2019 4:27 p.m.
11-01-2016 8:57 a.m.
07-02-2015 8:25 p.m.