08-03-2019 8:29 a.m.

MARZO 2019  /  ENTREVISTAS

HUECCO: “Me encantaría tocar en las Fiestas de Pozuelo”

08-03-2019 8:29 a.m.

Se llama Iván pero es conocido a nivel internacional como Huecco, aunque en los últimos años se ha convertido en Lobbo para sus fans de todo el mundo. Él es único, tal y como apunta su instagram @hueccounicco pero tenemos el privilegio de que sea vecino de Pozuelo de Alarcón en la actualidad. Músico español de vocación internacional, creador del género rumbatón, él es genuino, genial, autor y uno de los artistas más relevantes de nuestro país. Además de su amplia trayectoria profesional le queda tiempo para ser solidario y ayudar a los demás con su fundación “Dame vida”.
Por María Teresa Haering Portolés
Imagen Ricardo Rubio

Le entrevistamos en Pozuelo Rocking Guitars, academia de música en la que es profesor uno de sus guitarristas. Iván es cercano, atento y contesta de forma sincera, con el corazón, como hace todas las cosas.  No tiene límites y está siempre en constante evolución artística y personal. Él es la personificación de su vocación y talento, que nos permiten descubrir a una persona increíble detrás de un artista inimitable.

—¿Por qué te decidiste a ser músico?
Empecé escuchando heavy metal  por amigos del barrio (Iron Maiden, los Judas…) y a partir de ahí mi abuelo me compró una guitarra. Le pedí una Talmud de Valencia, modelo “destroyer” muy chula y empezamos a tocar. Tocaba heavy metal muchísimos años hasta que abrí mi mente a un montón de estilos.

—¿Recuerdas cómo hiciste tu primera canción?
Hice dos primeras canciones: “El rifle por ti” y “Come on baby”. Al principio era pillar acordes muy simples porque no sabía tocar la guitarra muy bien. Empecé a hacer rimas y  letras con trece años. En Extremadura, en mi pueblo, creaba mi propio mundo y era muy importante para mí. Me ponía en un pinar, con un cubo en el suelo, un casette, dos linternas a contra y otras tantas colgadas de los árboles, pisaba fuerte para levantar polvo y creerme que era humo...hacía todo un show frente a las personas de mi pueblo que venían a verme tocar con música de Iron Maiden de fondo. Ahí empecé a visualizar que quería ser cantante.

—Estuviste una larga época como frontman de un grupo, ¿Quieres destacar algo de aquella época?
Fue muy bonita, pasamos tiempos muy buenos. Siempre digo que las orquestas y el mundo del rock es la mejor escuela de la vida. Lo respeto mucho porque es un mundo muy duro.

—Cuando comenzaste tu carrera en solitario, ¿Qué fue lo más difícil para ti?
Pues el vértigo de decir “Ahora voy yo solo con todo” porque veníamos de un grupo de relativo éxito que era Sugarless, habíamos tocado en Festimad, en el Viñarock y habíamos sido teloneros de grupos muy tochos como Slipknot, Balthazar o Queens of the Ston Age. Estar en el Arena y tocar con grupos como Marilyn Manson o en Festimad con tu grupo y pasar a  dar un salto casi al vacío, sin tu banda de rock con un estilo muy arriesgado - con mi voz gutural del hardcore con bases latinas-, era un salto sin red.

—¿Cómo te decidiste a empezar tu carrera en solitario?
Porque me gustaba mucho la música latina y el flamenco y hubo un día en el que empecé a abrirme a otros estilos. Tenía ideas nuevas de incluir bulerías con metal o rumba con rock urbano y la banda estaba muy cerrada a no salirse del rock. Se me quedaba muy pequeño el mundo del rock. Yo quería introducir nuevos ingredientes: ¿Por qué no música latina? ¿Por qué no el flamenco que es algo de lo que estamos muy orgullosos en nuestro país? Entonces hice esa mezcla que era Huecco de latino, rock y rumba.

—¿Ahí es cuando creas el género del rumbatón?
Sí, justo ahí. Me voy a Cuba en 2004, donde compongo “Pa mi guerrera” porque se me vuela la cabeza con todo lo que había allí de música latina. De Cuba fui a México, de México a los Ángeles, en los Ángeles estuve estudiando y allí se me ocurrió el proyecto de Huecco mezclando estilos. “Pa mi guerrera”, se empezó a extender en el mundo de las discográficas al ser un nuevo estilo. Después de tener varias ofertas nos fuimos con Warner hasta hoy.

—¿De dónde surgió el nombre de Huecco?
Era el nombre de una antigua reserva de agua indígena del paso de Texas. Se me ocurrió a raíz del respeto que siento por las culturas indígenas. Todo lo que suene como a indio me parece muy misterioso. De hecho una canción que tengo se llama “Apache”.

—¿Qué diferencia hay entre los primeros años de Huecco con el actual Lobbo?
A nivel físico todas las del mundo. Antes tenía las rastas por la cintura. El Huecco de los primeros discos era el que venía de Sugarless muy influenciado por Rage Against The Machine y muy acomplejado también “Qué pensarán los del metal, ¿Qué hacemos ahora?”. Hasta que luego te vas sacudiendo las tonterías. Yo confiaba mucho en mi estilo y en lo que hacía y es muy lícito mezclar la rumba con fusión, con músicas del mundo, consiguiendo con Huecco algo que no conseguía con Sugarless: Abrir el abanico desde el metal más hardcore y partes muy punkies hasta rumba. Con Sugarless no me hubieran dejado meter esas partes tan cañeras. Con Huecco conseguimos tocar en Viñarock también, en Alemania hemos tocado abriendo para Bad Religion y la semana siguiente para Santana. Imagínate ¡Nada que ver! Desde un público latino total hasta un público punkie.

—De todas tus composiciones, ¿Cuál es tu canción favorita?
“Se me olvidó olvidarte” es una de mis favoritas. Es una ranchera muy punkie  y esa en directo es un escándalo. Se lía siempre una impresionante y al público le encanta. Aunque todas son mis favoritas, es como si preguntas a alguien a qué hijo quiere más. Al final las canciones son tus hijos y cada canción te transmite una cosa. Le debo toda mi vida a “Pa mi guerrera”. Sin esa canción no estaría aquí. Se me ocurrió en Cuba, es una secuencia muy cubana y pensé, vamos a meterle una voz tipo pantera o Hamlet del hardcore pero con una base que te recuerde a David Bisbal. Entonces cuando comienza la música estilo Bisbal antiguo y entra la voz piensas ¿Esto que es? E igual te choca y piensas que no pega. ¿Cómo este tío raspa tanto la voz con una base latina? Hoy ya sí y hay un montón de gente raspando como “Gente de zona” con la gozadera pero hace doce años no. Cuando yo lo ponía en las discográficas, que me acuerdo porque había mucha arrogancia, yo llegaba y decía “Hola traigo aquí una canción” y los altos ejecutivos pensaban “Pobre chico que dice que ha inventado…” y le daban al play y las caras se les desencajaban como “¿Qué es esto?”

—¿De dónde sacabas tanta fuerza en un entorno tan difícil?
Yo no me desanimé ni en la época de Sugarless. Si te gusta tocar, te gusta delante de 30 personas y delante de 1000. Sigue pasando a día de hoy, hay conciertos dónde hay suerte y va mucha gente o hay un mal día que no se ha promocionado bien o la gente de zona no lo ha movido bien y ves 300.

—Tras tu disco de oro 2006 con tu álbum debut, en 2008 fuiste segundo disco Himno contra la violencia de género “Se acabaron las lágrimas” en un momento en el que no se hablaba tanto del tema, fuiste pionero en sensibilizar a las personas a través de tu canción.
Es verdad, hace 11 años, no estaba tan mediatizado este tema y te lo digo hasta con cierta tristeza porque no me gusta en qué está acabando hoy este asunto. No es lo mismo como concebí la canción en 2008, la campaña tan bonita que se hizo y lo que se recaudó para la fundación “Mujeres”, que la vuelta que ha dado hoy a extremos muy radicalizados. No me gusta ese giro. Sí que  con la canción hemos contribuido a que las cifras bajen -menos mal- y es verdad que en ese momento nos anticipamos pero porque tuve casos de amigas muy cercanas.

—Después de “Lobbotour” has cantado con Rozalén “Mirando al cielo”, a los diez años de aniversario de la canción, ¿Cómo ha sido para ti esta experiencia?
“Mirando al cielo” también es otra de mis canciones favoritas porque nos ha dado muchas alegrías. Siempre intento visualizar historias: es una canción que se pone en la piel de un soldado que está en el frente, lejos de su novia y su familia, y se pregunta con dudas razonables qué hace ahí. Luego me he ido enterando que se ha convertido en el himno del ejército, a nivel interno, de legionarios y de gente que está lejos de sus familias. El que sea un himno del ejército y que se estudie en el ejército en asignaturas, para mí es un honor. Al final personas que sienten la soledad o las dudas en el frente se sienten identificadas. En Spotify tuvo 8 millones de escuchas el año pasado, al ver las cifras, decidimos que la canción merecía un décimo aniversario. Pensamos “Vamos a hacer algo especial”, yo propuse Rozalén y Ara Malikian para el violín. Les contactamos y se pudo hacer, muy agradecido a ellos.

—Tienes una sensibilidad especial, ¿Cómo se combina esa sensibilidad con tu fuerza sobre el escenario?
Mi personalidad es muy apasionada de la vida desde un café o un té que esté bueno,  hasta que donde pongo el ojo, pongo la vida, no hago nada a medias. Es una cuestión de motivación. Cuando no estoy tan motivado me invento un viaje, por ejemplo a Colombia, vamos allí y sacamos un single, hacemos la promo... Todo lo que sea cambiar o salirte de tu zona de confort son impactos emocionales que tú vas recibiendo y que salen en forma de canción. Hay que salir de tu círculo, a veces uno se acomoda  y ahí empiezan los problemas porque no creces.

—¿Qué tres momentos destacarías en tu carrera?
Me ha marcado el lanzamiento de “Pa mi guerrera” que sí que había mucho vértigo de pasar del rock a otro estilo completamente nuevo, con un artista y un nombre completamente nuevo.
Lobbo fue otro punto de inflexión por el cambio, sobre todo físico. Pesaba 20 kilos más en “Dame vida”, llevaba una alimentación muy desordenada. Me puse las pilas con un preparador y los perdí. También para mí es un reto cuatro años después no haberlo recuperado, es un tema de salud, no llegas asfixiado a los conciertos, estás en mejor forma física y repercute en tu trabajo.
El tercer momento es una desgracia, la muerte de Carla, la presidenta de la asociación “La mujer es una diosa” a la que le escribí la canción de “La mujer con el jardín de rosas”. Carla, en un mundo en el que se está markenitizando mucho determinadas cosas sociales, ella era auténtica. La asociación de Carla me dijo un día “Nosotros rescatamos mujeres amenazadas, cuando me llaman yo voy con el coche y me las llevo y las meto en otra casa de acogida de la otra punta de España.” Eso era real. Le donamos una furgoneta desde la Fundación para que transportara más mujeres amenazadas. Carla y su hijo murieron en el Alvia que descarriló de Santiago.  Con todo lo que hizo, es un momento en el que te preguntas “¿Cuál es la justicia divina de que la gente buena se va y luego hay por ahí cada traidor, cada corrupto… que duran años y años?”

—El directo es uno de tus pilares fundamentales ¿En qué escenario has sentido mayor conexión con el público?
Unos de los que más me han sorprendido son los escenarios de Suiza y de Alemania, porque cantando en español, me parecía increíble ver a los suizos y alemanes a los que se les considera relativamente fríos a priori. He flipado  al verlos saltar. En youtube hay un concierto en Zurich, en el Hallemsatium en el que tocamos con Anastasia, Leona Lewis, Tiziano Ferro y yo. Hay unas imágenes en internet, en las que yo me pongo a hablar en alemán a la gente, la peña flipando. En España podemos destacar cualquier festival, nuestra especialidad son las fiestas de pueblo porque abarcan un rango muy grande de público. En nuestro concierto se quedan todos y defendemos muy bien las fiestas patronales. Me encantaría tocar en las Fiestas de Pozuelo.

—¿Cómo y por qué  creaste tu fundación “Dame vida”? ¿Qué proyectos solidarios te gustaría destacar?
A raíz de “Se acabaron las lágrimas” ya estaba colaborando con varias asociaciones pero no estaba centralizado y yo quería centralizar las acciones y donaciones que se hicieran en una fundación. Creé la fundación, conseguimos hacer 250 balones con luz del proyecto del videoclip que por eso participaron todos los futbolistas y deportistas. Eran unos balones de fútbol con unos acumuladores de energía dentro. Con las patadas de los niños jugando se recargaba, luego por una válvula le conectabas una lámpara led y dabas el mensaje a los niños de Haití basado en los siguientes conceptos: Les das deporte, mientras tienen deporte no están delinquiendo o pensando en delinquir, y llegaban a sus “casas” porque eran chozas donde lo repartíamos, y tenían  8 horas de luz led.
La Fundación abarca varios proyectos, donaciones personales y eventos solidarios. A veces nos unimos con otras fundaciones, por ejemplo con “Mensajeros de la paz” hemos donado más de dos toneladas de aceite de oliva.. En el orfanato “Hope for life” de Haití les pusimos un pozo de agua con fondos míos directamente. En otro orfanato de Alabama les faltaba poner suelo de cemento y lo pusimos. Ahora estamos yendo con “Dentistas sin fronteras” y “Bomberos sin fronteras” a hacer jornadas bucodentales en los dos orfanatos. Siempre digo que tendría que haber dos Hueccos: uno dedicado exclusivamente a la fundación y otro a la música

—¿Cómo ves el presente y futuro de la música en España?
Se están cambiando los modelos de negocio, los mercados y ahora está todo en digital, el cd casi no se vende. Todos los coches nuevos vienen sin cd. Respecto a la enseñanza de la música sólo hice de profe de guitarra en los comienzos. Siempre escuchaba al alumno y si le gustaba Nirvana yo intentaba que aprendiera Nirvana sin imponer, era la forma de que progresara. Cuando voy a un concierto y veo 2000 personas cantando todas tus canciones, te emocionas y piensas “Qué afortunado soy”.

—Pozuelo es tu casa cuando no estás de gira, ¿Por qué te decidiste a venir?
Es una localidad que me encanta por su tranquilidad, porque estás en Madrid sin estar en Madrid, porque yo estuve toda mi vida muy cerquita en Campamento que está colindando y vivía allí con mis padres. Mis padres están allí muy cerca y las calidades que hay aquí. Al final el artista cuando no está de gira lo que busca es paz y tranquilidad. Ahora vivo en Somosaguas, antes estaba por la zona del Quirón y llevo en Pozuelo ya cuatro años.   Ω

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