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ENERO DE 2024  /  ENTREVISTAS

MANU TENORIO: “LO PEOR DE LA MÚSICA ES LA INDISTRIA MUSICAL”

15-01-2024 12:56 p.m.

Por Germán Pose / Imagen: Carlos Galeano.

A  Manu Tenorio (Sevilla, 1975) aún le persigue la sombra del abrumador éxito que cosechó durante su etapa de Operación Triunfo, hace ya más de 20 años. No fue fácil superar el shock que le supuso pasar del cero al infinito en muy pocos meses. Pero ahí sigue el artista sevillano, quien confiesa a Pozuelo IN que le hubiera gustado formar parte de la genial banda gamberra de Frank Sinatra y Cía: los Ratpack.


—Vuelves a la escena con la pretensión de reivindicar la figura del cantante melódico. ¿Qué significa para ti?

El cantante melódico ha sido una figura que ha estado en la cultura musical de todos los países. En los últimos años en España ha caído un poco en desuso y son las fuentes en las que yo he bebido desde niño. Es un estilo de música con el que yo me identifico por completo, siento que es auténtico para mí y no me disfrazo de nada. 

—Y te embarcaste en una trilogía, cuyo primer episodio lleva el título de “La verdad”.

Sí, y ahora, este mes de enero terminamos la segunda parte, que se llama “El origen”.

—Estas navidades habéis hecho una edición limitada de “La Verdad” en vinilo. Con fines benéficos.

Sí, y estamos muy orgullosos de ello, el formato más clásico, el vinilo, y parte de lo recaudado lo vamos a donar a “Sonrisas sin cáncer”, que se dedican a buscar recursos  para la investigación del cáncer infantil. 


—¿Qué autores escuchabas de joven y quienes te han influido más?

En mi casa siempre se ha escuchado mucha música, aunque yo, por parte de mi madre escuchaba a José Luis Perales, Julio Iglesias, Los Sabandeños…y luego a través de mi tío, que era más rockero, escuchaba a Led Zeppelin o a Deep Purple., ya ves, que mezcla. 

—¿Y tú, con qué te quedabas?

Yo me quedaba con un poquito de todo, pero al final uno  va tirando al estilo que más le va, y yo me decanté por la canción melódica.  Yo empecé con un grupo de pop rock, que se llamaba “De Madera”, luego tuve uno propio llamado “La farándula”, después tuve una etapa en la que hice mucha canción de autor en bares emblemáticos de Sevilla como “La Carbonería”. Más adelante trabajé para orquestas de verbena, bodas, bautizos y comuniones, en fin…de todo, hasta que llegué a definir mi propio estilo y aquí estamos.

—¿Siendo de Triana no conectaste con el cante flamenco?  

Sí, y conocí a muchos artistas, pero una cosa es relacionarte con ellos y otra hacer flamenco de verdad. Ahora muchos hacen, o pretenden, aflamencar sus obras, pero no es así, el flamenco es algo muy especial y exclusivo y destinado a unos cuantos elegidos. 


—Después de toda esa trayectoria inicial llega Operación Triunfo, ¿qué supuso ese concurso para ti?

Llegó en un momento de mi vida muy importante, hay un momento en tu existencia en que algo influye para dar un giro radical. Es una oportunidad que se te cruza y tienes que aprovechar, y si no lo haces el viaje va declinando. Si eres futbolista y con 25 años estás en Tercera División, mal asunto. Si no empiezas a destacar a los 20 años luego todo se hace muy cuesta arriba y yo creo que aproveché esa oportunidad con 23 años. Y gracias a Dios conseguí mi sueño  y pude dedicarme a lo que más me gusta, aunque no ha sido un camino fácil. 

—¿Cómo viviste esa experiencia de Operación Triunfo?

Yo lo disfruté mucho, pero sí es cierto que pasaron muchas cosas, demasiadas en muy poco tiempo. Iba todo muy rápido y aún no he sido capaz de asimilarlas como es debido. 

—O sea, que alucinaste con el éxito repentino. 

Sí, no fue un proceso normal, un artista va creciendo y hasta llegar a ser estrella pasa tiempo. Se tardan años en vender un millón de discos, por ejemplo, y nosotros lo hicimos en pocos meses, y eso fue muy fuerte. De repente, llenamos estadios, El Bernabéu, el Olímpico de Sevilla….fue demasiado. Y, bueno, demasiado bien salimos la mayoría. 


—¿Hubo siempre buen rollo entre vosotros, los miembros de la Academia?, porque se habla de que se agrió el ambiente.

No, no hubo mal rollo con ninguno, lo que ocurre es que, como pasa en todas las familias, tienes más cercanía y simpatía con unos que con otros, pero nada más. 

—Esa generación, con Bisbal, Rosa, Bustamente, tú mismo… tuvo una repercusión enorme.

Sí, ese grupo marcó un antes y un después en la historia reciente de la música española. Llenamos muchos estadios, vendimos muchos discos e hicimos ganar mucho dinero a mucha gente. Nosotros cambiamos la forma de funcionar la industria musical. Hasta Operación Triunfo funcionaba de una manera y luego todo cambió. También coincidió esa época en la que las redes y los formatos digitales se van imponiendo a los discos y C’Ds. 

—¿Cómo llevaste esa explosión de fama?

Para mí fue un shock muy fuerte, me desbordó muchísimo tanta popularidad y tanta fama, muy heavy. Yo era un tío muy bohemio, que tenía mi vida en Triana, en la calle San Jacinto, y yo vivía como un rey del barrio. Después del concurso casi no podía volver por ahí, no podía ni tomar una caña en un bar porque te apabullaba la gente. Para mí fue muy sobrecogedor. La fama nunca fue mi prioridad, y me abrumó, de verdad. Por otro lado fue gratificante, aunque no estaba preparado.


—¿Qué aprendiste de todo eso, de ese estallido de éxito y luego, los bajones inevitables?

Bueno, para mí el verdadero éxito no está en la fama ni en la popularidad, sino en lo que ocurre cuando tu cierras la puerta de tu casa. Que las cosas estén en su sitio, que reine cierta armonía, que tu familia esté bien, tu hijo sano, ese es mi concepto del éxito, más allá del reconocimiento profesional. 

—Llevas 15 años casado, ¿esa estabilidad familiar te viene bien para la creación?

Me viene muy bien para vivir porque yo me encuentro muy bien en mi entorno. Llevar todos los días a mi hijo al colegio es un gran éxito, será porque a mi nunca me llevaron (ríe). Esa estabilidad es prioritaria.

—¿Cuál es tu proceso de creación, cómo trabajas?

Yo siempre voy con el radar puesto, grabo cosas en el teléfono, tomo apuntes en mi libreta, y cuando me pongo a componer en serio, con mis apuntes y mi guitarra, por la noche, tranquilito, me sumerjo y voy creando mis obras.  

—¿A qué músicos admiras más?

Admiro a muchos, pero artistas como Alejandro Sanz son imprescindibles para mí. Nos ha dejado un legado increíble y ha influido a todos los artistas de mi generación. También hay amigos como David María, a quien aprecio mucho y de otras épocas tengo que referirme a José Feliciano, a Miguel Ríos…

—Te consideras artista melódico, un crooner, en inglés, ¿te hubiera gustado seguir la estela de Frank Sinatra, Dean Martin, Tony Benet….?

(Ríe), es que yo siempre he creído que podría haber formado parte del Ratpack.,, ese grupo de malas ratas, como les definió Lauren Bacall, Sinatra, Dean Martín, Samy Davis Jr…..Sí, podría haber sido el quinto o sexto Ratpack. Ese estilo a mí me va mucho, y con esos trajes negros, smokings…En alguna ocasión he hecho aquí en España su música, me encanta mucho. Me gustaría grabar un disco con ese aire crooner invencible. 


—¿A tú hijo qué le enseñas?

Intento educarle en orden, que creo es muy importante, y en los valores, que no se le vaya la cabeza. Y que crezca en un hogar estable en el que se respire amor. 

—Tú estuviste a muy poco de ir “al otro barrio”, sufriste un grave accidente doméstico que casi acaba contigo, ¿qué sacaste de ese trance?

Sí, me electrocuté, pero intenté quitarle importancia al asunto. Me abrasé pero me salvé por los pelos. Hay gente que me felicita por ese segundo cumpleaños. Es verdad que hay cosas que me las tomo de otra manera e intento ser mucho más prudente. Ya no monto en moto y me he retirado del fútbol porque, aunque apunto maneras, tengo las rodillas fatal y no hay necesidad de quedarme inválido por luchar por un balón. 

—¿A qué aspiras en la vida en este momento?

Todavía tengo muchas ambiciones de seguir creciendo como artista y de seguir superándome. Ahora me encuentro muy bien, me siento más maduro y bien de ánimo. Estoy muy cerca de los cincuenta años y he llegado hasta aquí en un buen momento. Soy un tío constante y trabajador, con mis frustraciones, claro, pero esa es la lucha de la vida.

—¿Qué es lo que te parece peor de la música?

Lo peor es la industria musical. Tus emociones de artistas y creador van por un sitio, pero las de la industria van por otro bien distinto, y eso se hace difícil. Te venden unas quimeras que, claro, no son reales. Pero, en fin.   Ω

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