La vida en pandemia: Nunca nos fuimos

22-06-2020 10:46 p.m.

Por Ricardo Rubio
Medio en broma medio en serio ayer en una de esas terapias de cervezas y vinos ronda tras ronda un amigo me dijo: lo que pasa en la pandemia se queda en la pandemia. Un símil muy futbolero de los que siempre buscamos cuando vemos que alguno de nosotros se escapa demasiado rápido por la banda. Ayer me tocó a mi organizar el juego. Rápido como el viento la tarde estaba para lucirse: regatear, dar pases al hueco, ejercer de mediocentro con llegada para marcar goles a diestro y siniestro.

Me costó empezar pero como todos nos sabíamos la pandemia del otro de memoria,  no teníamos que adornar nada, ni hacer demasiadas florituras. El balón al pie, pase y tiro.

Noté que me afloraban los recuerdos, las noches en vela, la necesidad de respirar profundo. Los disparos continuos de cada fotografía retumbando en medio de la noche  sin mas refugio que mis ojos descubriendo una y otra vez esas caras, esos gestos, esa vulgar definición de uno mismo. Y es que las perdidas sean cuales sean y vengan de donde vengan siempre duelen.

Me escapo, huyo, retrocedo. A veces no me queda otra que pensar que todo ha sido un sueño. O simplemente que la fantasía de mis palabras, mi desbordante imaginación se ha fabricado tan fantasmagóricos retratos. Y que cada relato no es mas que producto del oficio de escritor.

Al fin y al cabo muchos nos hemos reconocido como personas impropias de nosotros mismos durante esta pandemia. Ya sé que estamos volviendo a ser quienes éramos: nuestros novios, nuestras viejas costumbres, nuestro sencillo malhumor. Ya no preguntamos por Juana -estará bien-. Ya no salimos a mirar con ojos limpios a nuestra vecina –estará trabajando-. Todo vuelve a ser. Todo vuelve a estar. Nos guste o no. Encaje o no en nuestras vidas, en mas fuerte la corriente del pasado que la claridad de un presente distinto. ¿Quién dijo que fuésemos valientes? ¿Quién dijo que romperíamos las normas? ¿Quién dijo que nos liberaríamos de las cadenas? ¿Quién dijo que no nos lamentaríamos por decir Te quiero?

Vivimos en el paraíso. Soñamos incluso con vivir el resto de nuestros días en el. Pero la doctrina no nos iba a permitir que todo esto fuera tan fácil. Los “te quieros” de la pandemia se quedan en la pandemia que diría mi amigo el filosofo  del bar “El Escondite“. Las canciones bohemias, los amigos hippies, los perroflautas cantando guitarra en mano al bueno de Manu Chao. Yo tuve un amigo rojo en la pandemia. La verdad el tio molaba. Pues yo tuve una novia facha… joder era encantadora.

Releer Alicia en ese maravilloso país de las maravillas cuando dice : “Si conocieras el tiempo tan bien como yo, no hablarías de perderlo”. Así de simple. Así de claro. Pero esto ya no es un estado de alarma. Los problemas no seran tantos: salir a echar unos vinos y cenar en una terraza a la vista de todos: ¡eso si es libertad joder! Y es que somos españoles, si, mas que nunca lo somos.

El personal de limpieza del Gregorio Marañón ha salido hoy a la calle para reivindicar sanidad publica y sueldos justos, contrataciones limpias. “Aquí se empieza por la limpieza” gritaban sin parar. Decenas de manos se alzaban en medio de canticos reivindicativos. Estuvieron con COVID19 y ahora se les da de lado. Limpiaron las camas de nuestros muertos y las camillas de nuestros enfermos. Desinfectaron las ropas de virus, los pasillos de virus, los baños de virus… arriesgaron sus vidas como la primerísima línea de combate. Siempre están y ahora no les podemos obviar.

Como en los mejores tiempos he vuelto a trabajar diez horas seguidas sin parar a comer. Porque el tiempo lo es todo en esta profesión, si no estas no hay noticia. Si no hay noticia no tienes trabajo. Si haces una buena foto eres “nuestro fotógrafo”. Si no, han despedido al fotógrafo de tal medio. Es que la cosa está muy mal. Esto lo sacamos entre todos. ¿Pero quienes somos todos?

Al final llego a la conclusión de que soy un privilegiado. Trabajo no me falta. Orgullo me sobra. Persigo mis sueños hasta la extenuación aunque alguno se me escape como en estos días. Un bonito sueño, de colores profundos con aromas que todavía puedo sentir al cerrar mis ojos. La silueta del recuerdo siempre permanecerá, de eso estoy seguro.

La verdad echo de menos esas noches de palabras, wasthapp y risas. Pero lo que pasa en la pandemia parece ser que  debe quedarse en la pandemia.

Hemos vuelto. Ya estamos aquí. O quizás es que no nos fuimos nunca. Al menos algunos están contentos de volver. Y a otros nos cuesta tanto respirar la vuelta…