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Fallece a la edad de 78 años don Pedro, el antiguo y popular párroco de la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora de Pozuelo

11-05-2021 10:37 a.m.

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Artículo escrito por Domingo Domené para el Correo de Pozuelo

Al amanecer del día 6 de mayo apareció muerto en la casa de su pueblo natal, Rillo de Gallo (40 habitantes), provincia de Guadalajara, diócesis de Sigüenza, don Pedro Martínez Cid, quien había sido párroco de la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora de Pozuelo de Alarcón. Su sobrino, minusválido, lo encontró de rodillas, con los brazos apoyados en el colchón de la cama y las manos juntas, como si estuviera hablando con Dios.

Quienes le conocimos imaginamos su diálogo con el Señor:

-Señor Dios: me encuentro muy cansado y débil. Te pido que me devuelvas las fuerzas para que pueda seguir sirviéndote y, a la vez, sirviendo a tus otros hijos, mis hermanos. a quienes has puesto en mi camino.

Respuesta de Dios:

-¡Ay, Pedro! Llevas cincuenta y cuatro años a mi servicio, sin parar jamás. Es hora de que descanses. Así que vente conmigo.

Y ael alma de don Pedro subió a los cielos y se sentó a la diestra de Dios Padre.

Don Pedro fue párroco de la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, matriz de las demás de Pozuelo, desde el año 2006 al 2017. Antes lo había sido en Cercedilla y Aravaca. Fue ordenado sacerdote en 1967.

Cuando dejó Pozuelo marchó a Sigüenza desde donde se dedicó a ir a decir misa en los pueblos de la Castilla vacía. Y como era un experto en arquitectura religiosa a aconsejar al obispo sobre la restauración de las hermosas iglesias románicas de muchos de esos pueblos.

Hubo un momento que se sintió sin fuerzas y decidió regresar a la casa que en su pueblo natal que había restaurado casi personalmente, sobre todo en los relacionado con la madera. Como hemos dicho allí murió poco después. Tenía 78 años.

Quienes le conocimos y tuvimos la suerte y el honor de haber disfrutado de su amistad y sapiencia podemos afirmar sin ninguna duda que era una excelente persona, un gran hombre. Su labor asistencial con los desfavorecidos, que siempre trató de ocultar prohibiéndonos a quienes supimos algo de ella que no la comentáramos, fue ejemplar. El caso más conocido fue el de su sobrino carnal, minusválido físico y mental, a quien siempre mantuvo consigo y a quien cuidó personalmente en todos los aspectos.

En Pozuelo hemos de recordarlo por su labor como párroco.

En primer lugar: se empeñó en restaurar el rico archivo parroquial con la ayuda y consejo de doña Esperanza Morón, cronista de la villa. Una tarea complementaria fue el rescate y colocación en el lugar adecuado de la abandonada placa que habla del primer obispo de Madrid quien dijo en nuestra parroquia su primera misa en la diócesis.

Seguidamente, don Pedro modernizó la casa y salones parroquiales para que sirvieran a los feligreses.

Pero, en mi criterio, lo más importante que hizo fue la metamorfosis que le dio a la iglesia: Atrio, capilla de Nuestra Señora de la Consolación, torre-campanario, y sobre todo el presbiterio de la capilla mayor de la iglesia parroquial.

Como consecuencia de la guerra incivil y de una tarea rara llevada a cabo por el Departamento de Regiones Devastadas el retablo de la iglesia, del cual no conservamos más que dibujos, desapareció. En sus escasos ratos libres había intentado buscar datos aclaratorios en el Archivo General de la Administración (AGA) de Alcalá de Henares. No encontró nada. A algunos nos pidió que siguiéramos con el intento. Como ya estábamos pasados de edad y lo que más buscábamos era paz y tranquilidad no le hicimos ningún caso.

Su intención era haber averiguado que se había hecho con el retablo y donde se encontraba para tratar de recuperarlo o si no era posible hacer una copia de lo que sugerían los dibujos conservados. No le fue posible.

Ni a él ni a otros muchos como él les gustaba el aspecto desnudo, casi iconoclasta, de la capilla mayor de la iglesia parroquial. Era necesario colocar en ella imágenes hermosas de Dios y los santos. No había dinero. Como pudo obtuvo el necesario para darle a esa capilla el digno aspecto que ahora tiene.

Mas, su sueño de reconstruir el antiguo retablo no fue posible y encargó la construcción de uno que nos recuerda al de la iglesia de su pueblo natal.

Otro sueño era pintar el fresco la cúpula del crucero. No encontró financiación. Únicamente consiguió que alguien del pueblo pintase, gratuitamente, las caras de los cuatro evangelistas en los pseudo-óculos que hay en el tambor de la cúpula.

La tarea de don Pedro en el archivo parroquial y en la la iglesia matriz de Pozuelo no deben ser olvidados. Démosle las gracias y pidámosle que ahora que él está sentado a la diestra de Dios ruegue por nosotros.

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P.S. 1. Don Pedro fue enterrado en su pueblo natal el día 7 de mayo. La misa de corpore insepulto fue oficiada por monseñor Rodríguez Martínez, obispo de Sigüenza-Guadalajara, acompañado por quince sacerdotes entre los que se encontraban dos de Pozuelo: don Mario Palacio, sucesor de don Pedro en la parroquia, y su colaborador don Mario Ortega, miembro del instituto secular Servi Trinitatis que tiene aquí su sede.

2. El próximo día 19 de mayo, a las veinte horas el obispo auxiliar de Madrid monseñor don Santos Montoya oficiará en nuestra parroquia matriz un funeral por el descanso eterno de nuestro párroco don Pedro Martínez.


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