La vida en Pandemia: El final de un camino

09-05-2020 8:58 p.m.

Por Ricardo Rubio
Subo el volumen para escuchar ese violín. Contemplo despacio el color verde mate que tiene la sierra de Guadarrama hoy. Las margaritas abrigan con su manto blanco y amarillo la ladera baja de la carretera. Curvas y más curvas que hipnotizan esta gigantesca lucha hoy. Como esas luces que se encienden y se apagan en medio de un pasillo una noche cualquiera y da miedo cruzar pero no queda mas remedio que hacerlo. No hay nadie y aun así el miedo nos contrae, nos agarrota. Y terminamos pasando. Al otro lado.

Pandemia es un lugar común. Todos bajo los mismos colores rojos y azules marcando el nivel de infecciones y las curvas  de nuestro presente y su futuro.

No hay silencio parecido a este. Madrid esta silenciado pero aquí esto es silencio. De vez en cuando un pueblo de piedra oscura y pizarra  recoloca el espacio. Horcajuelo y Montejo de la Sierra se ponen de perfil mientras mi coche ralentiza la marcha. Molinos, fraguas, iglesias como si el tiempo se hubiese detenido. Aunque sigo pensando que muy al contrario somos  nosotros los que detenidos miramos el paso del tiempo a través de sus relieves, sus construcciones, sus espacios únicos. A la izquierda el Hayedo de Montejo a la derecha La Puebla. El camino baja y baja a la derecha. Y dejo que el coche se dispare y navegue solo, que busque el encuentro, que decida por mi. Estoy cansado de tomar decisiones: Salir, quedarse, esconderse, abrazar. Llorar a escondidas mientras ríes con el auricular pegado a ti.

La Puebla. Nada se parece más al final del camino que este lugar. Sesenta y seis personas censadas contemplan un museo de Obra Contemporánea Japonesa único en España junto a obras de Antonio López, Barceló, Picasso o Tapies, entre otros. Me froto los ojos. Levanto entonces la mirada y veo que estoy en el Valle de los sueños. Un lugar que te abduce. Un espacio lleno de esculturas que te contemplan en medio de las calles. Un pueblo decorado con esculturas.

Sólo. Cautivo en esa soledad propia de un museo en medio de Pandemia. Así son los lugares de este universo paralelo. Un Minotauro observa cada una de mis pisadas. No deja de observarme mientras sonríe y acalla ese ruido interno que me habita.

Fragilidad, sueños, pesadillas. “Dime que es mentira todo, un sueño tonto y no más. Monstruo de papel no se contra quien voy o es acaso hay alguien mas aquí”. Antonio Vega.