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Redacción IN | 🕘 10 minutos de lectura
Dolph Lundgren y Sylvester Stallone parecían destinados a ser enemigos desde que el gigantesco Ivan Drago se plantó delante de Rocky Balboa en 1985. Fuera del cuadrilátero, sin embargo, comenzó una relación que ha sobrevivido durante más de cuatro décadas. Ahora, el actor sueco ha explicado que existe una razón mucho más profunda detrás de aquella conexión: ambos conocían desde niños lo que significaba crecer en un ambiente familiar marcado por los malos tratos.
Lundgren ha hablado abiertamente sobre los altibajos de su amistad con Stallone y sobre aquello que, pese a sus diferencias y enfrentamientos, le permitió comprenderlo.
“Siempre lo aprecié. Siempre lo entendí”, ha explicado el actor.
Para Lundgren, Stallone puede tener una personalidad compleja, pero sus respectivas historias familiares crearon un terreno común que iba mucho más allá del cine.
“Tenemos antecedentes similares, así que siempre supe de dónde venía”, ha asegurado.
Cuatro décadas después de que Rocky IV los convirtiera en dos iconos del cine de acción, Lundgren mira aquella relación desde una perspectiva diferente.

Dos hombres fuertes con infancias mucho más difíciles
La imagen cinematográfica de ambos difícilmente podía ser más contundente.
Rocky Balboa e Ivan Drago representaban en la pantalla dos formas distintas de fuerza. Stallone ya era una estrella mundial y Lundgren, con su imponente físico, se convirtió prácticamente de la noche a la mañana en uno de los rostros más reconocibles del cine de acción de los años ochenta.
Detrás de aquella apariencia existían, sin embargo, historias personales dolorosas.
Stallone ha hablado públicamente en diferentes ocasiones de una infancia complicada y de los abusos físicos y emocionales que asegura haber sufrido por parte de su padre. En una entrevista de 2025 explicó que, después del divorcio de sus padres cuando tenía 11 años, fue a vivir con él y llegó a anticipar las palizas al escucharle silbar.
Décadas después, el actor reconocía que aquellas experiencias continuaban acompañándolo.
Lundgren ha relatado igualmente episodios de violencia durante su infancia y considera que ese pasado compartido influyó en su capacidad para interpretar las reacciones de Stallone.
No necesitaba que su compañero le explicara determinadas cosas.
Las reconocía.
De Ivan Drago a una amistad de cuatro décadas
Los dos actores se conocieron cuando Lundgren consiguió el papel que transformaría su carrera.
Era Ivan Drago, el boxeador soviético de Rocky IV.
La relación comenzó siendo estrictamente profesional. Stallone no era simplemente su compañero de reparto: era la gran estrella de la película y una de las personas con mayor poder creativo sobre la producción.
Con el paso del tiempo aquella relación evolucionó hacia una amistad. Lundgren ha explicado anteriormente que el vínculo fue desarrollándose progresivamente durante y después de la película.
La asociación cinematográfica terminaría extendiéndose mucho más allá de Rocky.
Décadas después volvieron a trabajar juntos en ‘Los mercenarios’ (‘The Expendables’).
Y para Lundgren aquel regreso tuvo una importancia enorme.
El actor reconoce que llevaba aproximadamente 25 años sin aparecer en una gran producción cinematográfica cuando Stallone contó con él para The Expendables. La película de 2010 contribuyó a devolverlo al primer plano del cine comercial.

También estuvieron a punto de llegar a las manos
Cuatro décadas de amistad no han significado cuatro décadas sin conflictos.
Uno de los episodios más tensos ocurrió precisamente durante el rodaje de The Expendables.
Lundgren contó años después que Stallone, que dirigía la película, fue especialmente duro con él durante la grabación de una escena.
Según su relato, Stallone le obligó a repetirla alrededor de 20 veces y criticó su interpretación delante del equipo y de periodistas que se encontraban aquel día en el rodaje.
Lundgren terminó profundamente afectado.
Durante el descanso llamó a su entonces esposa y llegó a decirle que, si Stallone volvía a dirigirse a él de aquella manera, estaba dispuesto a golpearlo y abandonar la película.
No ocurrió.
Cuando regresaron al rodaje, Stallone se acercó a él y se disculpó.
Continuaron trabajando.
Lundgren ha descrito esa relación como algo parecido a una familia: momentos extraordinarios acompañados también de enfrentamientos.
Stallone también ha hablado de las heridas que permanecen
Las palabras de Lundgren adquieren otra dimensión después de las recientes confesiones de Stallone sobre su propia infancia.
El protagonista de Rocky explicó en 2025 que los malos tratos recibidos durante aquellos años dejaron consecuencias que todavía percibía décadas después.
Utilizó una imagen especialmente gráfica para describirlo: comparó a los niños con arcilla blanda, que puede ser moldeada, golpeada o dañada y no vuelve necesariamente a recuperar su forma anterior.
“Todavía camino con ello”, reconoció Stallone al referirse a aquellas experiencias.
En otra entrevista había explicado que parte de su éxito podía proceder precisamente de haber aprendido muy pronto a convivir con el rechazo, las dificultades y el miedo.
El actor aseguró entonces que había conseguido canalizar parte de aquella experiencia hacia su trabajo.

Lundgren también ha atravesado su propia batalla
La reflexión del actor sueco llega después de años especialmente difíciles en su vida personal.
Lundgren fue diagnosticado de cáncer en 2015, después de que los médicos encontraran un tumor en un riñón. Fue operado y durante varios años continuó trabajando.
En 2020 aparecieron nuevos tumores y posteriormente recibió noticias mucho más graves: la enfermedad se había extendido a diferentes partes de su organismo.
El actor llegó a preparar su propio funeral después de recibir un pronóstico muy desfavorable. También ha contado que atravesó momentos de desesperanza extrema durante aquella etapa.
Una segunda opinión médica terminó modificando radicalmente su tratamiento después de detectarse características genéticas del tumor que permitían abordar la enfermedad de otra manera.
En noviembre de 2024, Lundgren anunció que estaba libre de cáncer.
Stallone fue una de las personas que permaneció a su lado durante aquel proceso.
Una amistad que sobrevivió a Rocky, Drago y sus propios choques
Su relación tampoco estuvo libre de problemas después de The Expendables.
La noticia de que se estaba desarrollando un proyecto cinematográfico centrado en Drago provocó años después otro enfrentamiento. Stallone reaccionó públicamente con enfado al considerar que una franquicia profundamente vinculada a su carrera estaba expandiéndose sin su conocimiento.
Pero la relación volvió a sobrevivir.
Lundgren cree que Stallone siempre ha sabido que, detrás de sus diferencias, existía respeto y afecto.
Ahora, al mirar hacia atrás, el actor sueco considera que la explicación puede encontrarse mucho antes de Rocky IV, antes de Hollywood e incluso antes de que ninguno de los dos imaginara convertirse en una estrella.
Estaba en dos infancias difíciles vividas a miles de kilómetros de distancia.
Cuando se conocieron, ambos proyectaban la imagen de hombres prácticamente indestructibles. Uno era Rocky Balboa. El otro, Ivan Drago.
Cuarenta años después, Lundgren explica que aquello que realmente le permitió comprender a Stallone no fue la fuerza que ambos mostraban ante las cámaras.
Fue conocer las heridas que no se veían.
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