04-04-2019 12:05 p.m.

ABRIL 2019  /  EMPRENDEDORES

Bohemian Rhapsody

04-04-2019 12:05 p.m.

Por Fernando Morales
Especialista en
Organización y Gestión
de Personas
Con 26 años de experiencia en multinacionales

Soy una de las muchas personas que se han emocionado con esta magnífica película biográfica sobre Freddy Mercury. He de reconocer que Queen nunca había sido de mi agrado , pero ahora no puedo parar de oír su música , curioso ¿no?

La película aparte de divertirme , también me ha hecho pensar sobre dos aspectos, el prejuicio y la pasión.
La vida es un conjunto de situaciones todas ellas entrelazadas. Eso supone que nuestra forma de ser y de estar en la vida, es trasladada a todo lo que hacemos, optimismo, alegría, tristeza, desánimo, pasión, etc.

Prejuzgar no es una emoción, es una acción. Detrás de una acción o comporta-miento, siempre hay una emoción, alegría, miedo, pasión, valentía, etc. Estas emociones se forman en el subconsciente y las reflejamos en el consciente a través de comportamientos y acciones.

A menudo prejuiciamos, yo lo hago constantemente. No soy Psicólogo y por tanto no puedo aportar una teoría científica de por qué nos ocurre, pero si puedo contar el motivo por el que yo lo hago . Como veíamos anteriormente , prejuzgar es una acción que responde a una serie de pensamientos y emociones que se cuecen en nuestro interior. En mi experiencia tiene que ver mucho con la evitación, evito situaciones que a mi entender son incómodas para mí. Es importante hacer hincapié que cada uno tenemos nuestras razones, todas ellas igual de válidas y respetables.
Prejuzgar supone no exponernos a situaciones en las que tenemos la sensación de perder el control. Los seres humanos necesitamos la sensación de control para abordar los retos de la vida, incluso las personas más aventureras necesitan ese sentimiento para poder llevarlas a cabo. Por eso intentamos predecir qué va ocurrir, en base a nuestros principios, valores y pensamientos.

A mí me ocurría esto con Freddy Mercury y Queen , prejuzgué que su estilo no iba conmigo, que su música no era de mi agrado, busque excusas para darme la razón y una vez conseguidas deje de escucharlos. Cuántas veces hemos declinado una invitación y al día siguiente nos hemos arrepentido de no haber ido. Las personas que fueron disfrutaron, lo pasaron estupendamente, mientras nosotros estábamos en casa cargándonos de razones para justificar la decisión que habíamos tomado.

En el mundo laboral, en las empresas también ocurre esto con la misma frecuencia que en la vida cotidiana. Existe la llamada cultura, esa que impregna la forma de hacer las cosas dentro de una Compañía. Frases habituales como por ejemplo, las cosas se han hecho siempre así, en esta empresa no permitimos, etc, etc, etc, hacen que no estemos abiertos a nuevas oportunidades. Muchos de estos prejuicios han llevado a muchas empresas al fracaso, casos como Kodak, Motorola, Nokia, etc.

Al prejuzgar, perdemos la oportunidad de explorar lo que nos ofrece la vida. El espíritu aventurero no solo consiste en ir a países exóticos, hacer un safari, etc, el espíritu aventurero lo podemos poner en práctica todos los días, si somos capaces de aprovechar las situaciones que se nos presentan todos los días. En el caso de Queen, perdí la oportunidad de disfrutar, en su época exitosa, de un grupo y de una persona que contribuyeron a la revolución musical del siglo XX.

Hay que “Sacarle el meollo a la vida” decía Robin Williams en el club de los poetas muertos, esta frase me sirve para introducir el siguiente concepto, la pasión. Sacarle el meollo a la vida es estar atento a todo lo que nos ocurre y no vivir anestesiados, en situaciones de falsa comodidad.

La pasión nos hace levantarnos por la mañana, con la sensación de que la vida es estupenda y que todo lo que voy a hacer a lo largo del día va a merecer la pena para mí y para los demás.

La pasión hay que alimentarla, en este aspecto me recuerda mucho a la creativi-dad, puesto que tienen un enemigo común, la rutina. Recuerdo cuando éramos pequeños que en el colegio nos indicaban que hiciésemos las letras siguiendo los puntos o coloreásemos sin salirnos del contorno de las figuras, etc, con la pasión nos ocurre lo mismo, nos han enseñado a no salirnos del contorno.

Hay una anécdota de Thomas Alva Edison, que nos puede dar luz sobre como vencer la rutina. Cuando Edison invento la bombilla, fracasó en innumerables ocasiones. Cuando llevaba más de mil intentos, un periodista se acerco a él y le insinuó que sería conveniente abandonar. En ese momento Edison le contestó, “no he fracasado 999 veces. Simplemente he encontrado 999 formas de no crear una bombilla”.

La pasión comporta en muchas ocasiones saber romper las costumbres, salirnos de la línea de puntos. Freddy Mercury rompió reglas, cambio la música de la época, se atrevió a fusionar la opera con el pop, se salió de los puntos del cuaderno, coloreo fuera de los límites y creo algo fantástico.

Hay numerosas empresas que se han dado cuenta de lo importante que es tener a sus empleados apasionados, comprometidos. Con ese objetivo han diseñado una serie de acciones que les permiten crear un ambiente de entusiasmo por los proyectos que allí se realizan. Casos como el de Google, con sus oficinas abiertas, con sitios para el descanso, juegos, etc. Han permitido transmitir a sus empleados que no solo se puede disfrutar fuera de la oficina, sino que en esta también.

En esta época de grandes contrastes, donde pasamos de cero a cien en cuestión  de segundos me gustaría matizar un punto. Ser apasionado o alocado, no significa ser irrespetuoso. Se puede ser apasionado siendo educado, elegante. Uno de los mejores ejemplos fue la primera campaña electoral de Barack Obama con su lema “Yes we can”.  Obama consiguió un magnífico resultado en las elecciones y lo más importante, generando una corriente de ilusión que traspasó las fronteras, llegando a todos los rincones del mundo.

Personas que revolucionaron el siglo XX y que cambiaron nuestra forma de trabajar hay muchas pero quiero hacer especial referencia a Steve Jobs. Jobs y su famoso discurso de graduación en la Universidad de Stanford, recomendaba a los alumnos que fuesen alocados que vieran más allá, que no les diese miedo embarcarse en aventuras nuevas. "Vuestro tiempo tiene límite, así que no lo perdáis viviendo la vida de otra persona. No os dejéis atrapar por dogmas, no viváis con los resultados del pensamiento de otras personas”.

Freddy Mercury mantuvo su pasión, su personalidad y demostró, como en el con-cierto Live Aid, que la pasión como la mayoría de las emociones se contagia.

Dejemos de prejuzgar tanto, pasemos a disfrutar más y hagámoslo con pasión, con la misma ilusión que teníamos cuando nos enseñaron a colorear. “Seguir hambrientos, seguir alocados”. Jobs.   Ω

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