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Por "EL Pueblo Existe" | 🕘 8 minutos de lectura
En Pozuelo de Alarcón, la propaganda de partido ya no se paga con las cuotas de los afiliados: se carga directamente al recibo del IBI, a la tasa de basuras y a las arcas del Ayuntamiento. La fiscalización detallada de los datos de contratación institucional revela cómo el equipo de gobierno municipal ha convertido el presupuesto de comunicación en una verdadera caja de resistencia publicitaria para comprar portadas amables, titulares a la carta y publirreportajes en la prensa de tirada nacional.
Durante lo que va de legislatura, el consistorio ha regado a los grandes grupos editoriales con un total acumulado de 159.885 euros. Un flujo ininterrumpido de dinero público que nada tiene que ver con informar a los vecinos sobre el corte de una calle o la apertura de un plazo de becas, y sí con sostener una multimillonaria campaña de marketing personal encaminada a catapultar la proyección política de sus dirigentes fuera del municipio.
La escalada del gasto: el saqueo de la caja común, año a año
La evolución de las adjudicaciones demuestra que la compra de presencia mediática no es un hecho puntual, sino un mecanismo estructural de propaganda que no ha dejado de encarecerse:
• 2023: La toma de contacto y el peaje inicial (39.930,00 €). Nada más arrancar la legislatura, el nuevo equipo municipal dejó claras sus prioridades presupuestarias. En apenas unos meses se firmaron cerca de 40.000 euros en facturas publicitarias, inyectando de entrada 7.865 euros a Audiovisual Española 2000 S.A. (La Razón) y repartiendo el resto entre Unidad Editorial (El Mundo), El Español y agencias intermediarias.
• 2024: El primer sablazo a pleno rendimiento (52.545,00 €). En su primer año completo de gestión, el gasto se disparó un 31%. Mientras los servicios municipales básicos sufrían tensiones, el ayuntamiento reservó 8.470 euros a La Razón bajo etiquetas vacías como "Pozuelo Emprende" o el especial "Calidad de Vida", al tiempo que desviaba 35.000 euros a centrales de medios (Havas) y sumaba facturas de Prisa y El Mundo.
• 2025: La orgía publicitaria no toca techo (54.705,00 €). Lejos de contener la sangría, el presupuesto para el autobombo alcanzó su récord. El gasto se incrementó un 37% respecto al inicio del mandato. La Razón volvió a facturar exactamente 8.470 euros por eslóganes propagandísticos como "Pozuelo Ciudad de la Familia" y por publicitar el plan de vivienda. Otros 42.000 euros terminaron en la central de compras Carat para blindar la presencia en medios.
• 2026: La desfachatez en el tramo provisional (12.705,00 €). El arranque del presente ejercicio roza el esperpento contable. De los 12.705 euros tramitados en los primeros meses, 8.470 euros —un escandaloso 66,7% del total— han ido a parar de forma directa a las cuentas de La Razón bajo el eufemismo de "Patrocinio y cobertura especial Pozuelo Referente".
El "impuesto obligatorio" a favor de La Razón: más de 33.000 euros a una misma cabecera
Si hay un dato que roza el escándalo administrativo es el favoritismo manifiesto hacia la empresa editora de La Razón (Audiovisual Española 2000 S.A.). De los casi 160.000 euros dilapidados en la legislatura, 33.275 euros (un 20,8% del total general) han acabado sistemáticamente en el mismo bolsillo.
¿Qué lógica pública justifica que uno de cada cinco euros del presupuesto publicitario de un municipio se entregue a un diario nacional de difusión minoritaria en las calles de Pozuelo? Ninguna desde el punto de vista del servicio público. La explicación es estrictamente política: se está pagando un peaje editorial. Se compra con dinero de los contribuyentes una plataforma de confort periodístico donde publicar entrevistas masajeadas, reportajes a la medida y fotos de portada que alimenten la vanidad del equipo de gobierno.
La estafa del "publirreportaje de incógnito"
La maniobra roza el fraude a la inteligencia del vecino. Valiéndose de fórmulas ambiguas en los pliegos como "Campañas de difusión institucional" o "Patrocinio de encuentros", el Ayuntamiento adjudica contratos menores por importes situados hábilmente justo por debajo de los límites que exigirían un concurso público abierto y riguroso.
El resultado final que llega al kiosco o a la pantalla no es un anuncio institucional debidamente etiquetado como publicidad. Es un artículo con apariencia de pieza informativa rigurosa donde la alcaldesa o sus concejales pontifican sobre urbanismo y familia. El ciudadano lee lo que cree que es un reportaje periodístico neutral cuando, en realidad, está consumiendo propaganda pagada de su propio bolsillo.
Un insulto a las prioridades de Pozuelo
Destinar más de 150.000 euros a subvencionar el flujo de caja de los grandes grupos de comunicación madrileños mientras los vecinos sufren frecuencias pésimas en el transporte urbano, parones en el pequeño comercio o falta de inversión en las instalaciones de los cascos históricos no es solo una pésima gestión: es una falta de respeto ética.
El Portal de Transparencia de Pozuelo no puede seguir siendo un laberinto de PDFs diseñado para ocultar el mercadeo de favores mediáticos. Los vecinos no pagan impuestos para financiar el escaparate de nadie. Convertir la caja del Ayuntamiento en la agencia de prensa privada del gobierno municipal es una perversión del dinero público que exige responsabilidades inmediatas.
En el Pozuelo de Paloma Tejero, la comunicación institucional ha dejado de ser un servicio público de información al vecino para convertirse en un lucrativo peaje publicitario donde los impuestos de todos financian el relato y el brillo personal de una sola. Salvando las distancias, bien podrían estar aplicando una política de comunicación institucional calcada a la llevada a cabo en la Alemania de los años 30, donde el control del mensaje y la repetición del eslogan primaban por encima de cualquier verdad.
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