La vida en Pandemia

08-05-2020 8:59 p.m.

Por Ricardo Rubio
Quizás merezca la pena volver a vernos. Nadie dijo que fuera fácil este juego complejo de la vida. Vernos por el placer de escucharnos, de tenernos un rato, disolver historias en tus ojos a través de los míos.

Si ya es difícil marcharse, volver no lo es menos. La puerta grande se cierra y no hay escondrijo discreto por el que trepar hasta la grada. Sentarse y ver pasar la vida a través de una fotografía. Simple.

Nadie me busca. Los hilos están rotos. Por eso me es tan fácil dibujar curvas a derecha e izquierda sin rumbo definido. Las cigüeñas son el camino. Apoyadas en la espalda de los campanarios. Estorbando el paisaje con la belleza de sus excesos. Miran. No se esconden. Protegen ese equilibrio natural que tan grande nos viene.

Sindulfo se jubiló hace años. No sé si es que la pandemia le pilló en La Cabrera o simplemente vive allí. En sus años en activo se dedico al corte y confección. Ahora con unos tableros de aglomerado y uniendo unas mesas ha montado una mesa de corte. El resto de la cuadrilla lo forman Chema, Dani y Paquito. El viene aquí por el chocolate de maquina dice Dani que es su tutor en la escuela de educación especial a la que acude cada día. Ahora con la pandemia se entretiene mucho preparando telas para las mascarillas. Es nuestro pinchadiscos dice Chema mientras prepara la bobina de tela para empezar a tender los pliegos de tela y cortar.

A Paquito le gusta el rock and roll. Escucha al Pirata, al que idolatra dentro de ese enredo que muchas veces le produce la vida. Es aparentemente feliz con su música. Se sabe todas las canciones. Yo le identifico los nombres de los artistas. Pregunta por Bowie ¿como esta? muerto le respondo. Ah bueno, bueno.

La radio tiene interferencias constantes. Como la vida, que siempre surge donde menos te la esperas. En Paquito se entretuvo un rato. Aunque a él no parezca importarle.