#NoMeEtiquetes

23-05-2020 9:03 a.m.

Por Jesús Castells
¿Últimamente te han llamado facha o rojo? Al igual que muchas personas estoy más que harto de que estén intentando manipularnos continuamente. Estamos cansados de ver cómo nos enfrentan los unos con los otros por el motivo que sea; político, religioso, social, económico o por los colores del equipo al que amamos. Ya pasamos una guerra civil y el detonante está cerca de volver a explotar si no levantamos la cabeza y le ponemos sentido común a este sin Dios.

Es verdad que muchas personas han pasado a la acción, abandonando su cómoda posición de salón, reclamando y protestando a través de sus redes sociales, saliendo a la calle o mareando a su cónyuge y/o amigos. Nos ha faltado valor, pero es muy importante que no confundamos este paso a la acción con entablar una nueva cruzada bélica. La rebelión debe ser pacífica. Ahora que estamos con la distancia social es bueno saber que, a estos seres nefarios, me refiero a los malvados que inducen al odio, meten cizaña o que simplemente son irresponsables con sus discursos de una forma tristemente inconsciente, hay que aislarlos socialmente.

Un aislamiento temporal, al rincón de pensar, para que entiendan que no queremos sus dañinas intenciones. Dejémoslos solos. Hagamos un “unfollow” colectivo, no necesitamos más dolor. Esta es la forma de pedir respeto y entablar lucha de una forma civilizada. Que vean que ese no es el camino, siempre con opción a enmienda, porque el mejor castigo es no actuar como ellos.

La vida no va de ir unos en contra de otros. ¡Que no, joder!

La vileza y el afán de conseguir seguidores para su causa, fans, adeptos, sumisos, afiliados, hordas o llámalo como quieras, no conoce límites. El objetivo es tenernos a todos clasificados con un “hashtag” para obtener el mayor poder posible sobre nosotros, el rebaño, e instigarnos a pelear unos contra otros. La necesidad de catalogarnos para evitar que hagamos un análisis más profundo de nuestra personalidad y de esta forma tenernos ordenados, aceptando la superficialidad de la etiqueta, coartando la capacidad de crecer, de entender por qué es así y obligarnos a pensar como seres simples.

Me gustaría encontrar un periódico, una televisión o una radio donde escuchar la verdad, los datos objetivos y reales de lo que ha sucedido. ¿Será mucho pedir? Y si luego quiero opinión, sea del color que sea, tener la libertad de ir a escuchar cualquiera de las dos versiones o las dos a la vez. El juego consiste en tergiversar tanto la verdad, que sea imposible saber qué es cierto de lo que no lo es. La idea es que no haya un punto de referencia o repetir tantas veces una mentira para que se acabe postulando como cierta. Es demencial.

La manipulación es otro tipo de maltrato, invisible, hábil y sutil unas veces y otras burda y descarada, pero no deja de ser una suplantación de la personalidad que distorsiona la realidad y absorbe la capacidad del ser humano de juzgar, tomar decisiones o posicionarse sobre algo, siempre con un interés particular y oculto.

Personalmente estoy harto de estos continuos insultos a mi inteligencia. ¿Qué creéis que piensan, que somos todos idiotas? No lo creen, están seguros y simplemente se crecen porque siempre acaban consiguiendo lo que quieren. Hay que parar este “terribilis” modus operandi.

Llevo años diciendo que la solución pasa por la bondad del ser humano y la educación. El cultivo del alma y la mente de las ovejas es lo que nos librará del hermano lobo, pero según avanzamos y más fácil es el acceso a la formación, más recrudecen los malos su castigo con el fin de seguir mamando.

Ojalá supiera cual es la solución, pero de momento os pido a todos que no me etiquetéis. No me pongáis una etiqueta de nada. Ni de derechas ni de izquierdas, para mi todos tienen cosas buenas y malas, ¿por qué tengo que comulgar al cien por cien con uno? La verdad probablemente esté en algún sitio entre las dos posturas.

Cada persona es él mismo y su circunstancia. No hay dos gemelos idénticos con la misma idiosincrasia. Somos seres únicos, cuya naturaleza es imposible de reducir a una etiqueta. Tenemos millones de etiquetas cada uno y ninguna de forma aislada nos define, ni nos representa.

Pero estos líderes de tres al cuarto se empeñan en etiquetarnos continuamente para confrontarnos, dividirnos y que sigamos a pies juntillas sus inmundos e inconfesables propósitos. Su lema parece ser divide y vencerás.

Cuanto más amor seamos capaces de dar y cuanto mejor educados estemos, más ricos seremos y más difícil será manipularnos.

La lucha está en ser inteligentes, planteada casi como una obligación moral, la lucha se hace leyendo. Cuando no tengan capacidad para manipularnos con criterios mediocres, de nada valdrán sus viles tretas.

La lucha se hace desde el amor, la tranquilidad, el sosiego, el sentido común, el diálogo y el acuerdo. Todos juntos velando por lo que de verdad queremos, que no es más que ser felices, vivir en armonía y en un sitio mejor.
¡Basta ya! A mí, no me etiquetéis más por favor.

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Jesús Castells es el autor del libro “Josdeputaaa!!! Me han “echao”! de la Editorial La Esfera de los Libros, de venta en las mejores librerías y en plataformas digitales.

También es el autor del libro “Emprender a hostias” de venta exclusiva en Amazon.