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EL PELIGRO DE CAMINAR POR PADRE VALLET Y CALLE HOSPITAL

21-02-2023 11:38 a.m.

calle Hospital Pozuelo
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El pavimento de la plaza del Padre Vallet, en el centro de Pozuelo, se encuentra desde hace meses en un estado deplorable que está ocasionando estragos a no pocos vecinos de la zona. Hace unos días un hombre de avanzada edad tropezó con una de las losas quebradas, cayó aparatosamente al suelo y tuvo que ser atendido de sus heridas por la policía y sanitarios del 112.

REDACCIÓN - María M. una vecina de la zona nos muestra el lamentable estado en que se encuentra el pavimento de la plaza del padre Vallet y se lamenta de los perjuicios que está ocasionando. “Esto es una vergüenza, es indigno de un pueblo como Pozuelo de Alarcón”, comenta, indignada, a Pozuelo IN mientras nos muestra el estado del pavimento. “El otro día un anciano cayó de bruces al suelo al tropezar con una de estas losas resquebrajadas y tuvo que ser asistido de sus heridas por los sanitarios del 112, que levantaron un atestado y parte de bajas”, relata. 

Otro de los vecinos, Francisco P. comenta a este medio que no es la primera vez que alguien tropieza por el mal estado del pavimento. “Son varias las personas que se han dado un trompazo. El ayuntamiento lo sabe pero no se ha dignado a solucionar el problema”, asegura. En el ayuntamiento nadie dice nada y los responsables guardan silencio como si nada ocurriese. Este problema del mal estado de la plaza del Padre Vallet se une a las obras infinitas que se desparraman por la aledaña calle del Hospital.


EL CAOS DE LAS OBRAS DE LA CALLE HOSPITAL

Los vecinos de la calle Hospital y, sobre todo, de la calle del Olivar, del centro de Pozuelo, están desesperados por la marcha de las obras que se están realizando en la zona donde habitan desde hace casi un año y no se vislumbra su final. Muchas personas, de avanzada edad, no pueden acceder a sus casas, los automovilistas se vuelven locos con los cortes de las calles, y ya empiezan a producirse enfrentamientos entre obreros y algunos residentes del lugar.


Los vecinos de esta zona están desesperados, “nos sentimos atrapados”, comenta Fernando, residente en la calle Costanilla del Olivar. “Con el coche no puedes circular porque a mitad de la calle del Hospital te cortan el paso sin avisar antes, más arriba”, se lamenta. “Y el gran problema es para los que no conocen lo que ocurre en esta zona, que bajan con su coche y tienen que dar la vuelta, perdidos, desorientados. Es un laberinto”, añade Fernando. 


En la calle Hospital, que es de una única dirección, de bajada, los conductores suelen dar la vuelta y remontar la calle cuesta arriba, en dirección prohibida, lo que ha provocado algún enfrentamiento con los obreros que trabajan en la zona. “¡Voy a llamar a la policía!” -comenta Alejandro, un vecino del barrio, que le dijo a un conductor que iba en dirección prohibida uno de los obreros. “Entonces, este conductor le espetó al trabajador: ¡A quien tienes que llamar es al concejal de obras que ha organizado esto de esta manera tan infame!, relata Alejandro. 


Las continuas obras que no cesan el la calle Hospital también ocasionan graves perjuicios a las personas que no pueden acceder a los garajes de sus casas por lo que tienen que usar las pocas plazas de aparcamiento que existen por la zona provocando el disgusto del resto de vecinos automovilistas. “No hay plazas de aparcamiento y esto es una pesadilla”, relata Marisol F., otra vecina de la zona. “El Ayuntamiento debería tener consideración con sus vecinos y, al menos, cedernos el parking que hay bajo la plaza del Padre Vallet para aparcar los coches mientras duren las obras”, concluye.  


Los obreros que trabajan en la la rehabilitación de las calles también muestran su malestar a Pozuelo IN. “Así no se puede trabajar”, comenta uno de ellos, de nacionalidad rumana, mientras toma café en un bar cercano. “No me extraña el disgusto de los vecinos. Empezamos aquí, estamos unos días, lo ponemos todo patas arriba y luego nos mandan a otro sitio, y esto lo dejamos a medias”, explica. Las obras se están prolongando en exceso, ya duran más de dos meses y aún queda bastante faena, como se puede apreciar en las imágenes. “Necesitamos más gente para trabajar, con los que somos no es suficiente, pero no contratan a más”, añade el trabajador rumano. 

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