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Por Carmen Millán | 🕘 10 minutos de lectura
Faltan apenas unos minutos para que Paloma Sánchez-Garnica se encuentre con sus lectores en la Biblioteca Miguel de Cervantes de Pozuelo de Alarcón. Es viernes 23 de octubre y la escritora, ganadora del Premio Planeta 2024 por "Victoria", llega para presentar "Un hombre de honor", su última novela. Antes del acto, conversa con Pozuelo IN, sobre literatura y sobre algunas de esas cuestiones que, por mucho que cambien los tiempos, siguen enfrentándonos a nosotros mismos.
Su nueva obra nos traslada al Nueva York de 1968, una ciudad sacudida por los conflictos raciales, la guerra de Vietnam y una generación empeñada en cambiar las reglas. Allí, Nicole Donaldson, una joven que quiere ejercer el periodismo, tendrá que elegir entre las expectativas de su familia y sus propias convicciones.
Pero la conversación pronto abandona las páginas del libro. La verdad, el poder, la libertad individual y las relaciones familiares aparecen en las respuestas de una autora que, pese al reconocimiento alcanzado, reconoce que continúa escribiendo con las mismas dudas de siempre.

Paloma Sánchez-Garnica, Premio Planeta 2024, junto a Almudena Ruiz Escudero, concejal de Cultura de Pozuelo de Alarcón, durante la presentación de su última novela, Un hombre de honor, en la Biblioteca Miguel de Cervantes.
—Sus personajes suelen enfrentarse a decisiones que ponen a prueba sus principios. ¿Cree que conocemos de verdad a una persona hasta que tiene algo importante que perder?
Yo creo que, incluso en ese momento, no tenemos por qué llegar a conocerla realmente, porque las decisiones, en momentos difíciles, dependen de muchas circunstancias.
—¿Qué le parece más peligroso: una persona sin principios o una persona tan convencida de los suyos que es incapaz de cambiarlos?
Pues las dos son peligrosas, porque las verdades absolutas no existen.
—En su nueva novela, Nicole Donaldson quiere abrirse camino en el periodismo y descubrir verdades incómodas. ¿Cree que nos interesa realmente conocer la verdad o simplemente preferimos encontrar a quien nos diga lo que queremos escuchar?
Normalmente es lo segundo. Lo que pasa es que en nuestra responsabilidad como ciudadanos está cribar la información. Nicole busca la verdad incómoda porque los periodistas tienen que incomodar siempre al poder, a los que intentan ocultar alguna información.
Y para eso está el periodismo y por eso es tan importante la libertad de prensa en una democracia.
Los ciudadanos tenemos la obligación de cribar esa información, porque es muy fácil y muy cómodo dejarte llevar y escuchar lo que se acomoda a tu manera de pensar. Pero a lo mejor esa no es realmente la información verdadera, ¿no?

Paloma Sánchez-Garnica, durante la presentación de Un hombre de honor en Pozuelo, donde conversó con Carmen Millán para Pozuelo IN sobre la verdad, la libertad, los dilemas personales y el papel del periodismo frente al poder.
—¿Cómo se prepara Paloma Sánchez-Garnica cuando va a escribir una nueva novela?
Pues documentándome mucho antes. Durante meses leo, veo películas, documentales, leo muchísimo, pienso, le doy vueltas, lo hablo mucho con mi marido. Conformamos un proyecto común, porque me ayuda mucho también con la documentación.
Pero antes de escribir tengo que haber indagado, haber asimilado, haber entendido la mentalidad de los personajes en la época en la que los quiero ubicar.
—Ha conseguido uno de los mayores reconocimientos literarios de España, el Premio Planeta. ¿Qué inseguridad conserva Paloma Sánchez-Garnica que el premio no haya conseguido quitarle?
Todas las inseguridades a la hora de escribir son las mismas. Lo que pasa es que las gestiono de una manera más serena.
El proceso de escritura para mí es fascinante y, a la vez, muy complicado, porque escribo sin saber lo que va a pasar. No tengo guía, no tengo argumento, no tengo esquema.
Simplemente me tengo que poner a escribir e ir conformando la historia y conociendo a los personajes a medida que voy avanzando en la escritura.
Y eso supone, por una parte, una fascinación, porque vas descubriendo la historia y, por otra parte, unas inseguridades y unas dudas a veces, porque vas en un territorio totalmente ciego.
Y eso me ocurre antes del Planeta y después del Planeta. Es mi manera de escribir. Ahora asumo esas inseguridades como parte del proceso.
—Hoy se encuentra con sus lectores en Pozuelo. ¿Qué le gustaría que dos vecinos comentaran después de leer su novela, aunque no estuvieran de acuerdo entre ellos?
Yo creo que la lectura tiene que ir un poco más allá del entretenimiento. Me gustaría que los lectores de mis novelas tuvieran esa sensación, que les perturbase en algún momento la lectura, que se sintieran incluso reconocidos en algún momento en el que los personajes se plantean dilemas.
Al final, la literatura es la vida misma, ¿no?

Los lectores de Pozuelo de Alarcón asistieron a la presentación de Un hombre de honor en la Biblioteca Miguel de Cervantes, donde Paloma Sánchez-Garnica compartió las claves de su nueva novela.
—En su novela, el apellido, el poder y la posición social pesan mucho sobre la libertad individual. ¿Hasta qué punto una vida aparentemente privilegiada puede convertirse en una jaula?
Bueno, no tiene por qué ser una vida privilegiada la que se convierta en una jaula. Cualquier familia puede predestinar o plantear el destino de los hijos.
Por ejemplo, en esa época la autoridad paterna era algo muy evidente, muy respetado por los hijos. En este caso, Nicole Donaldson adora a su padre, pero también acepta su autoridad.
Y ahora, en términos tan expresos como ocurre en esa historia, a lo mejor no se da, pero sigue existiendo ese chantaje emocional muy sutil y de forma inconsciente de los seres que nos quieren.
En los años sesenta, Nicole pertenece a una familia en la que la autoridad del padre se acepta, y ella se plantea el dilema de ser leal a esa autoridad y ser leal a su padre, o ser leal a sus propios sentimientos.
—Ese condicionamiento de un ser querido hacia otro, aunque se haga creyendo que es por su bien, ¿es correcto?
No, no tiene por qué serlo, porque todos tenemos derecho a equivocarnos.
—Sus historias nos llevan al pasado, pero sus conflictos resultan tremendamente actuales. Si los jóvenes de 1968 que querían cambiar el mundo vieran cómo está hoy, ¿qué cree que nos reprocharían?
Pues lo mismo que están reprochando ahora. Los jóvenes tienden a tratar de transformar y revolucionar. Son revolucionarios por naturaleza y tratan de transformar lo que se les ha impuesto.
La generación de Nicole Donaldson, que tiene 23 años, es una generación, sobre todo en las mujeres, que cuestiona el modelo de mujer que se había establecido después de la Segunda Guerra Mundial, en que una mujer solamente se podía realizar a través de la familia, siendo la mujer perfecta, la esposa perfecta y la madre perfecta.
Y ella trata de construir su identidad al margen.
En la actualidad ocurre lo mismo. Ahora mismo los jóvenes quieren cambiar el mundo que se les ha impuesto a través de sus padres.
—Y una última pregunta. Si pudiera borrar de su memoria una novela para disfrutar del privilegio de leerla otra vez por primera vez, ¿cuál elegiría?
Pues serían muchas, pero me viene ahora a la memoria "La Regenta".
La conversación termina con ese clásico de Leopoldo Alas, Clarín. Una elección que también habla de los gustos literarios de Sánchez-Garnica, una autora acostumbrada a explorar las contradicciones humanas y el peso de las convenciones sociales.
Minutos después, la escritora se dispone a presentar "Un hombre de honor" ante los lectores de Pozuelo. En su conversación con Pozuelo IN ha dejado una idea que trasciende la literatura: escuchar únicamente aquello que confirma nuestras convicciones puede resultar cómodo, pero no siempre nos acerca a la verdad.
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