La vida en pandemia. Y la vida sigue

20-05-2020 11:06 p.m.

Por Ricardo Rubio
María es limpiadora. Da igual donde, ella nunca lo dice. Vive en un barrio humilde con su familia. Se defiende a duras penas con el sueldo que gana. Sus hijos en el paro. Su pareja en un ERTE. Su vida no aparece en las noticias de las 21:00. Tampoco en las de las 15:00. Simplemente su vida al gran share no le interesa.

La alta política esta volviendo a ser fotografiada. En parte gracias a la pericia de los fotógrafos que se meten entre las bambalinas de una realidad que sigue dirigida desde los más altos estamentos por la oficialidad. Gracias al coronavirus los fotógrafos de deportes estan vetados en el arranque del campeonato liguero. Si, ya se: es por la seguridad de todos. En un campo vacío, con 22 jugadores titulares más el resto del plantel de ambos equipos, el peligro esta en un puñado de fotógrafos apostados en las bandas o fondos. Conclusión:  el derecho a la pluralidad de la información se ve mermado una y otra vez en este u otros ámbitos de la vida. La Liga (cámbiese este nombre por comunidad de Madrid, gobierno de la nación, tenis..etc…) dará acreditaciones previo pago de una cantidad para que las agencias o periódicos pasen por caja si quieren usar o en su caso acreditar fotógrafos. Esto es lo que se cuece en esa supuesta seguridad sanitaria en los estadios. Y la vida sigue. Ayuso siempre saldrá guapa. Nunca un mal gesto. Sánchez compondrá su semblante a gusto del momento. Y la realidad se verá dibujada solo por un prisma único llamado: Oficialidad.

Pero no nos detendrán. No podrán apagar nuestras cámaras. Estaremos esperando en las puertas, las ventanas o las calles de la vida. Y ahí haremos nuestra foto.

Mientras tanto las colas siguen. Los ERTES aumentan. Los negocios cierran y aunque no lo creamos el numero de muertos suma y sigue. He visto guerras sanguinarias donde el enemigo pide una tregua para enterrar a sus muertos. Aquí no hay tregua. Mientras la población en su inmensa mayoría respeta a rajatabla el confinamiento, la alta política se despedaza a diestro y siniestro. Y unos pocos ponen en peligro la vida de muchos. Y la vida sigue.

La vida sigue hasta que se apaga. Y en la vuelta a la “normalidad” seremos 40.000 menos. Que se dice pronto y dolerá más pronto que tarde.

Por cierto Maria es aplaudida en el pleno. Pero cuando termina la desinfección del espacio para el ministro, los mismo que aplauden le negaran en 10m la ayuda a su marido y sus hijos.

Y sí, así es la vida.