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Redacción Pozuelo IN | 🕘 5 minutos de lectura
Fernando Ónega ya tiene una calle en Lalín. Tres años después de su muerte, la localidad gallega a la que estuvo profundamente ligado ha querido perpetuar su memoria con un homenaje cargado de simbolismo, acompañado por su familia y por numerosos vecinos. Una familia que mantiene hoy un vínculo directo con Pozuelo de Alarcón, donde residen sus hijas.
El homenaje tuvo lugar el pasado domingo, 4 de octubre, y comenzó en la Biblioteca Municipal de Lalín, depositaria de una amplia colección de libros que el propio periodista donó en vida. Después llegó el momento más simbólico de la jornada: el descubrimiento de la placa de la nueva calle Fernando Ónega López.
Al acto acudieron su viuda, Ángela Rodrigo, y sus hijos Cristina, Sonsoles y Fernando Ónega, acompañados por numerosos vecinos. También estuvieron presentes el alcalde de Lalín, José Crespo Iglesias, miembros de la Corporación municipal y el conselleiro de Cultura, Román Rodríguez González.

Se inauguró una Biblioteca que donó en vida Fernando Onega a Lalín (Imagen Manolo Seixas).
Sus libros y su nombre permanecen en Lalín
La primera parte del homenaje tuvo un significado especialmente íntimo. Antes de inaugurar la calle, la familia visitó la Biblioteca Municipal, donde permanece la colección bibliográfica que Fernando Ónega decidió entregar en vida a Lalín.
Para quien construyó buena parte de su existencia alrededor de las palabras, los libros y la actualidad, aquella donación constituye una parte especialmente personal de su legado. Sus ejemplares pueden ser ahora leídos por nuevas generaciones mientras, desde este domingo, su nombre forma también parte del paisaje cotidiano de la localidad.
Ónega mantuvo durante décadas una estrecha relación con Lalín. Fue nombrado Hijo Adoptivo del municipio y en 1996 ejerció como pregonero de la Feira do Cocido.

Al acto acudió el Alcalde de Lalín, José Crespo Iglesias, en compañía de su gobierno, como el Conselleiro de Cultura Roman Rodríguez González. (Imagen Manolo Seixas).
Una vida ligada al periodismo
Fernando Ónega fue una de las voces reconocibles del periodismo español durante décadas. Desarrolló su carrera en prensa, radio y televisión y participó profesionalmente en uno de los periodos determinantes de la historia reciente de España al ejercer como director de prensa de la Presidencia del Gobierno durante la etapa de Adolfo Suárez.
Su trayectoria recibió numerosos reconocimientos. Entre ellos figura el de Maestro de Periodistas, concedido en vida por el Club de Periodistas Gallegos en Madrid.
El homenaje de Lalín, sin embargo, tuvo un carácter diferente. No se trataba únicamente de recordar al profesional que escucharon o leyeron durante décadas miles de españoles, sino al hombre que nunca rompió sus vínculos con Galicia y que quiso dejar allí una parte de aquello que había reunido durante su vida.

Sonsoles Ónega junto a Manolo Seixas (Fotografía Manolo Seixas).
De Lalín a Pozuelo a través de sus hijas
La historia tiene también una conexión con Pozuelo de Alarcón. Las hijas de Fernando Ónega residen en Pozuelo, de manera que el municipio madrileño forma parte hoy de la geografía familiar de los Ónega.
Este domingo fueron las raíces gallegas las que reunieron de nuevo a la familia.
Primero entre los libros que el periodista dejó a Lalín. Después, alrededor de una placa con su nombre.
Fernando Ónega ya no pudo contemplarla. Pero desde ahora quienes recorran esa calle podrán encontrarse con su nombre y, quizá, preguntarse por el hombre que hubo detrás.
Una calle no puede contener una vida entera. Pero sí puede conseguir que un nombre permanezca. Y desde este domingo, Fernando Ónega permanece también en las calles de Lalín.
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