Texto e imágenes Fernando Tribiño - Nate Smith abrió la velada en Noches del Botánico con un concierto de enorme precisión técnica y, sobre todo, de una musicalidad desbordante. Lejos de limitarse a exhibir virtuosismo, el baterista estadounidense construyó un directo vibrante en el que el jazz contemporáneo se mezcló con el funk, el R&B y el soul, conquistando al público desde los primeros compases.

Respaldado por una banda en estado de gracia, Smith alternó pasajes de gran intensidad rítmica con momentos de sutileza, demostrando por qué está considerado uno de los músicos más influyentes de su generación. Su capacidad para convertir cada patrón de batería en un elemento melódico y narrativo hizo que el concierto trascendiera el mero lucimiento instrumental.

En el entorno privilegiado del Real Jardín Botánico Alfonso XIII, el público respondió con entusiasmo a una actuación cercana, elegante y llena de energía, que preparó el terreno de la mejor manera posible para la posterior salida de Snarky Puppy. Una apertura de lujo para una de las noches más esperadas del ciclo.