06-06-2018 10:40 a.m.

JUNIO 2018  /  COMENTARIOS

Caminando por Pozuelo: Por Angel Luis Rodríguez

06-06-2018 10:40 a.m.

De Parroquia en Parroquia… (Parte II, La Asunción de Nuestra Señora)

En el artículo anterior dije que hablaríamos de Nuestra Señora de la Asunción, así que lo primero de todo pido disculpas por errar en el nombre: la denominación correcta de la Parroquia es La Asunción de Nuestra Señora, y la Virgen es Nuestra Señora de la Consolidación, Alcaldesa Perpetua de Pozuelo desde 1958 y, tal como dije, el único cargo municipal que no cuestionaremos desde VOX Pozuelo.

Desde Caná, bajo por la Avenida de Europa y a la calle Portugal, cruzo la Avenida de Pablo VI y finalmente subo por la Avenida de Juan Pablo II hasta Padre Vallet y finalmente a la calle de la Iglesia. Allí he quedado con Juan José Granizo,  para saber todo lo que hay que saber de la Parroquia y de nuestra Alcaldesa Perpetua.

Hablar de la historia de la Parroquia de La Asunción de Nuestra Señora es hablar de la Historia de Pozuelo de Alarcón, son prácticamente inseparables. Cuando en 1633 Don Gabriel Ocaña e Alarcón convirtió la pequeña aldea de Pozuelo de Aravaca en una Villa adoptando el nombre de Pozuelo de Alarcón, la Parroquia ya tenía al menos CIEN años, y digo al menos porque existe documentación del Libro de Sacramentos (de bautizos y confirmaciones) desde 1530.

Es verdad que hay escritos en los que aparece por primera vez Pozuelo (de Aravaca) que datan de 1208, bajo el reinado de Alfonso VIII y a sólo cuatro años del impulso a la Reconquista en las Navas de Tolosa; y es verdad también que no hay investigaciones sobre cuándo se creó la Parroquia, hasta el primer Registro de Sacramentos citado, así que sólo podemos afirmar que la Parroquia se construyó en algún momento desde la Reconquista hasta el primer tercio del siglo XVI , y que en Pozuelo de Alarcón, es más antigua su Iglesia que su nombre.

Con respecto a la iglesia, tal como la conocemos hoy, su construcción es de 1941, la Guerra Civil le pasó factura. Hasta 1936 la iglesia era más grande que hoy, con traza renacentista, tenía planta basilical y la torre era más alta que actualmente, además en su interior tenía un retablo y varias imágenes: todo fue expoliado en Agosto de 1936;  don Juan José cuenta anécdotas que no voy a tratar en este artículo, relativas a otros expolios en Pozuelo, como el de las Hermanas de la Caridad del Convento de Cristo Rey, actual sede del Ayuntamiento, y otros casos, que por desgracia terminarán cayendo en el olvido con la segunda ley de memoria histórica y su comisión de la verdad, cuyo proyecto de ley ha estado parado hasta la fecha y que tras el cambio del gobierno de la Nación que acabamos de sufrir, no tardarán en imponernos a todos los españoles.

Basta saber que fue bombardeada varias veces, la torre fue destruida, y todos los documentos quemados junto a las imágenes, excepto los registros de Sacramentos, que se salvaron porque un vecino de Pozuelo de 1936, curiosamente del bando republicano, los ocultó y custodió durante la guerra, y así se salvaron. Este tipo de actos nos recuerda que la Guerra Civil fue un horror, pero que gracias a Dios, siempre hubo buenas personas, con independencia del bando en el que les tocara estar…

¿Y qué paso con la imagen de la Virgen, Nuestra Señora de la Consolación? ¿Cómo ha llegado a nuestros días?
Hay que saber que la imagen de nuestra Virgen no ha estado siempre en la Parroquia, antes se alojaba en la ermita dedicada a la Virgen de la Concepción, junto a otras imágenes, en la calle Calvario, por cierto la misma calle donde se ubica la mezquita de Pozuelo; en fin, que la ermita ya no existe, pero los datos existentes nos dicen que la devoción a Nuestra Señora de la Consolación en esta ermita comenzó a principios del siglo XVIII, así hasta 1936, momento en el que la Imagen de la Virgen se perdió.

En 1939 se encargó otra Imagen al imaginero José Font, pero no terminaba de gustar y se encargó otra al escultor Víctor González Gil en 1948, con tan buen resultado que perdura hasta nuestros días. Fue en 1958 cuando además de adquirir nuevas andas, el Manto y la Corona de Plata fue proclamada Alcaldesa Perpetua de Pozuelo de Alarcón, con su bastón de mando, como podemos ver hoy mismo si nos acercamos a la capilla de la Parroquia.

Hay más historia alrededor de la Parroquia además de la advocación a Nuestra Señora, en torno a las Hermandades, algunas tan antiguas como la de San Sebastián desde 1588, o la Sacramental, dedicada a la Adoración Nocturna, fundada en  1597.

La Hermandad de San Sebastián, que actualmente tendrá alrededor de 1.000 hermanos, y que don Juan José Granizo, como cofrade, explica con todo detalle, también tuvo su declive en los años ochenta; era la época de la transición, el Felipismo y el replanteamiento de valores que sufrieron gran parte de los Españoles, y que después se recuperó en los noventa, hasta la actualidad, donde el número de hermanos es similar al que había antes del declive.
La Hermandad mantiene las tradiciones, transmite la historia local, organiza fiestas patronales, vigilias, agrupa a un millar de personas en Pozuelo, y todo desde la Fe, de forma altruista, y sin ayudas públicas proporcionales a la labor que desempeñan en el municipio; son verdaderos custodios de la tradición católica local y su labor es imprescindible en el Pozuelo actual, pero se enfrentan a dificultades en el que el Consistorio, con un poco de voluntad política, podría ayudar más, tanto a la Hermandad, como a la Parroquia.

Por ejemplo, desde que se peatonalizó el centro del pueblo, la actividad comercial ha decaído bastante, no sería mala idea poner en marcha alguna medida municipal que ayude al pequeño comercio a establecerse en la zona y “sobrevivir” mientras arranca el negocio, con el ánimo de recuperar la actividad económica de toda la zona; esto no significa que las ayudas sean a fondo perdido, podrían retornar al municipio cuando los negocios fueran prósperos.
También ligado a la peatonalización, se da el caso del acceso a la Iglesia los domingos (y fiestas de guardar) que prácticamente sólo puede hacerse andando, si vienes de otra zona de Pozuelo en coche, te toca aparcar a un buen trecho de la Iglesia, y eso se hace incómodo. Aquí podríamos aprender de los norteamericanos, donde en algunas zonas de grandes ciudades, te sellan el párking al salir de misa…

A todo esto hay que añadir que la media de edad de los feligreses de la Parroquia es alta, hay poco niños y jóvenes… - “aunque ha habido épocas que había todavía menos, la tendencia es positiva” -, comenta esperanzado don Juan José.  Esto no pasa en la Parroquia de Caná, por el momento, y esperemos que durante unos cuantos años así siga…pero en el casco antiguo de Pozuelo la mayoría de las personas que residen, no se ajustan al “estándar” de familia que más se repite bajo el punto de vista estadístico en nuestro municipio; a saber, matrimonios con dos hijos o más, en edad escolar y los padres de mediana edad, ambos trabajan, generalmente en puestos directivos; sino más bien, la mayoría de esta población está formada por todas las demás personas que no están dentro de este estándar (ojo, hablo de mayorías estadísticas, también hay familias dentro de ese estándar viviendo en el centro de Pozuelo), además de los inmigrantes, muchos musulmanes, que aunque han arraigado en la comunidad y tienen hijos, tampoco van a misa, lógicamente.

En definitiva, hay mucho que hacer en el ámbito municipal para colaborar estrechamente con las Parroquias y las Hermandades, y prestarles las ayudas que necesitan.

Desde VOX Pozuelo, compartimos los mismos valores y nos vemos sorprendidos, una vez más, de cómo el consistorio actual, que en su momento ratificó el Cargo de Alcaldesa de Nuestra Señora de la Consolación en democracia, cosa poco habitual, y ayudó directa e indirectamente a las Hermandades, han dado la espalda también a esto, bien sea por sus problemas de partido, que son bastantes, la verdad sea dicha, por comodidad, o por alguna clase de complejo en temas cercanos a lo religioso, y nos preguntamos, si cambiase el equipo de gobierno municipal a quien todas las encuestas apuntan ¿habría alguna diferencia en el tratamiento de este tema? ¿se mantendrían en la comodidad de no hacer nada? ¿o se alejarían de estos temas por ese complejo que les entra de acercarse a lo religioso?

En fin, esas son preguntas cuyas respuestas merecen otro artículo, así que me despido de mi entrevistado, don Juan José Granizo, y me voy para casa caminando por Pozuelo, que se ha hecho tarde.   Ω

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