11-01-2016 10:12 a.m.

ENERO 2016  /  ENTREVISTAS

El escultor de gigantes

11-01-2016 10:12 a.m.

Lleva más de 30 años dedicándose a la escultura de poliespán de gran formato. José Antonio López Herrador (Palencia) llegó a Pozuelo de Alarcón a los tres años y pocos años después supo a lo que quería dedicarse muy pronto. Sus talleres siempre han estado en el municipio. Han pasado desde La Estación, donde tuvo el primero, hasta el que tiene ahora mismo en el Camino de Boadilla. En ellos comenzó con la imaginería y ahora es uno de los escultores de gran formato más reconocidos. Sus obras (unas efímeras y otras perennes) las podemos ver por toda la geografía española

No le gusta hacer balones pequeños, le gusta los grandes formatos. Antes de ir a la facultad se puso en contacto con el maestro Capa, se puso delante de él y le propuso ponerse a trabajar en su taller el tiempo que durase la universidad, ya que entendía que iba a aprender mucho más trabajando entre esculturas que delante de los libros… Consiguió el permiso paterno a los 16 años y comenzó su día a día con las esculturas. Fundición Capa en Arganda del Rey. Lo recuerda con cariño y respeto por todo lo que aprendió allí. Empezó aprendiendo a tallar la madera y a trabajar la imaginería religiosa. Lo hizo con escultores muy reconocidos hoy en día. Cuando llegó el momento de independizarse, empezó a recibir encargos. A día de hoy podemos ver un total de 23 obras de José Antonio en otras tantas iglesias repartidas por España: en San Miguel de los Santos el Cristo y la Virgen son obras suyas. Este es el que recuerda con más cariño, porque después tuvo que reinventarse.

Y el detonante fue una anécdota con monseñor Taracón, con quien coincidía a menudo a causa de su trabajo como escultor de imaginería religiosa. Fue este quien le preguntó, en plena transición española, a qué se iba a dedicar a partir de ese momento, ya que cada vez menos se encargaba arte sacro. “Pues a hacer bustos de Carrillo”, respondió José Antonio a Tarancón. Nos cuenta que no lo hizo, pero que sí tuvo que reinventarse. Hasta el día de hoy.

Manda el cliente

Si el cliente lo quiere para siempre y en bronce, lo que tenemos que hacer es un molde. Modelamos el barro y lo pasamos a bronce o a otros materiales más económicos como puede ser la resina.

Eso para el mercado clásico convencional de toda la vida (para monumento y obra pública). Lo queremos para una escenografía (el proyecto de Justino, el personaje de la Lotería de este año) con maniquís. También estoy haciendo el logotipo en 3D para una empresa de audífonos, que no existía. Lo que hago en este último caso es tallarlo en poliestireno, luego lo proyecto en resina y luego se endurece. Si es para un mes, un año o toda la vida, varía el material de endurecimiento: hay que darle distintos grados de dureza.

En ese momento nos enseña un trofeo que acaba de entregar a una empresa, que lo usará como regalo para sus mejores clientes. Es de poliespan con resina y luego le ha hecho por inmersión un baño electrolítico. Lo que tiene encima es una capa de bronce de verdad, pero en unas micras.

El mercado ahora te permite hacer cosas caras, muy caras o más asequibles. Quizás, la pieza que nos acaba de enseñar en bronce costaría cerca de los 8.000 euros. Con el proceso que ha usado para realizarla, el coste ha sido de menos de una cuarta parte. Él mismo lo explica asegurando que “el resultado es igual, no hay que irse a unos costes tan altos”.

Si ya hablamos de escenografía o de grandes producciones (como parte de la cabalgata de Reyes Magos que acabamos de disfrutar en la capital o con los cascos que han decorado la premier de la última entrega de la saga de Star Wars, el trabajo se realiza en polisespan y luego se endurece con resina. Una vez tallado, se le proyecta a la escultura con una pistola los productos necesarios para endurecerla.

Hace cerca de 30 años el problema era precisamente este último paso: el endurecimiento de la pieza. “Cuando estábamos haciéndole la calabaza a Narciso Ibáñez Serrador para el programa 1, 2, 3… era una locura”, asegura José Antonio. Con los nuevos productos que se usan podrían, capa a capa, hacer el casco de un barco. El único problema es el alto coste que supone. Por eso hay que hacer “falsificaciones” que no son tal, porque como explica Herrador, “la réplica de la escultura, de la obra de arte, es la misma. Lo que cambia es el material que se usa para ello”. Y es que José Antonio trabaja solo con artistas. Escultores que ejecutan perfectamente su trabajo. En más de los 3.000 trabajos que ha realizado a lo largo de su dilatada profesión, siempre se ha realizado un gran trabajo. “Cada uno es distinto.

Si no por la forma, sí por el material que se usa para reproducirlo: arena, caucho, madera…”, asegura Herrador.

Se trata de engañar a la vista. Ahora se usa el 3D para los decorados de las películas, antes, todo lo que veíamos en las pantallas eran decorados reproducidos fielmente según las indicaciones del director. Son esos trucos que se usan para dar el efecto visual para hacerlo asequible.

Sobre las peticiones que ha tenido en producciones de televisión o de spots publicitarios, José Antonio recuerda algunas de las más raras. En una ocasión le pidieron que reprodujera una bombona de butano y él le dijo que iba a ser más barato comprar una de verdad que producirla. Cuando el cliente insistió alegando que la protagonista del anuncio era una chica sin mucha fuerza, la hizo.

Ahora acaba de terminar una botella de agua gigante, de una marca conocida, que hemos podido ver en la plaza de Nuevos Ministerios para felicitar la Navidad. Antes había hecho trabajos para el RACE, para la escenografía del cantante Melendi (un micrófono personalizado), latas de cerveza, zapatillas para la marca Nike de más de cuatro metros, una dentadura gigante… Al final, José Antonio lo tiene claro: “se tiene que unir la habilidad, la astucia, los conocimientos suficientes y, siempre, el tener que resolver y el poder resolver. A día de hoy no se me ha resistido nada, ni se me va a resistir”.

Los restos existen

Este pozuelero de adopción sabe que existen cosas complicadas, pero siempre ha conseguido sacarlos adelante y bien realizados. Uno de ellos fue el de producir un avión a escala real. Era para un proyecto de grafiteros en Alcalá para una promoción de la empresa Vueling. Al final salió muy bien.

Son numerosos los retos a los que se ha enfrentado. Uno de ellos fue el de realizar una cremallera gigante para uno de los productos de baja calorías de la marca Quesos Sante. En un plató de 20 por 30 metros tenía que hacer una cremallera gigante para que una modelo coja la cremallera abierta y la pudiera cerrar sin problema. “eran 25 metros el largo de la cremallera. Ella tenía que ir cerrándola… El problema es la fuerza motriz que hay que hacer cuando abrimos y cerramos una cremallera de un simple jersey. Pues imagina eso en 25 metros… Es como si tuviese que moverla una retroexcavadora”, explica José Antonio. Tiene claro que son retos muy bonitos, pero siempre se presenta la duda de si va a aparecer algún fallo de última hora.

El otro reto al que se enfrentó su empresa es el de realizar una réplica de la fuente de la diosa Cibeles y ponerla en el centro del estadio Bernabéu. Fue cuando se prohibió a los jugadores del Real Madrid a subirse a la fuente para la celebración de sus títulos. Fue el presidente del equipo el que me llamó para preguntarme si era capaz de hacerla en 15 días. Inmediatamente le dijo que sí. Tuvo que contratar a 15 escultores para que cada uno de ellos hiciera una parte de la obra. La despiezo en fotos… uno hizo las ruedas, otro las andas, otro la diosa Cibeles... Así la hicimos y a los 11 días estaba a falta de pequeños detalles. Además, para introducirla en el estadio se tuvo que hacer con un helicóptero, ya que no había forma de otra manera. Se hizo un montaje espectacular que todo el mundo conoce por la celebración de aquel año, que coincidía con el centenario del Real Madrid.

El último de los retos es con el que casi todo el mundo se ha fotografiado: son los cascos de Stars Wars. En dos meses y medio tuvo que hacer todos los cascos de la película. Con el agravante de que detrás está Lucas Film, una empresa que no deja que nadie toque nada de lo suyo; todo pasa por sus manos. Los archivos para hacer los cascos vinieron de la productora norteamericana. “Además, vino una comitiva para ver el trabajo y se han quedado encantados”, asegura Herrador.

Este es el que más repercusión le ha dado. Tan es así que a raíz de ese trabajo le encargaron el de la Lotería Nacional. Herrador sabe que en estos casos lo que más funciona es el boca a boca.

Otro de los trabajos que realiza en el taller es hacerle trabajos a otros escultores. Con uno que trabaja mucho es con Eduardo Chillida. “Con él hemos realizado un modelado tradicional y su vaciado para pasarlo luego a resina o bronce. En este caso –mostrándonos una escultura del autor vasco-, se ha hecho en bronce. Esta la mandamos hoy mismo a México, para una exposición que se va a celebrar allí. Yo le ayudo a elaborar las piezas y él viene todos los días a revisarla y darle los últimos toques. Es él quien a acaba”, nos cuenta.

Hace una semana sólo era un trozo de poliespán

José Antonio nos enseña su taller, en el que no paras de tropezarte con esculturas gigantes a cada paso. O con las herramientas con las que los crean. Muchas de ellas inventadas por él  para facilitar el trabajo de los artistas.

En más de una ocasión han tenido que usar sierras mecánicas, cuchillos que han ido curvando según las necesidades de cada una de las obras que realizan. “Todo es artesanal”, nos dice mientras pasamos junto a uno de los escultores que trabajan con él que está dándoles los últimos toques a los maniquíes de Justino, el de la Lotería de este año. “Han gustado tanto que quien nos los encargó nos ha pedido más, para exhibirlos el día 22; para su agencia…”, señala José Antonio.

Lisboa, Londres, Madrid (estas son solo algunas de las capitales donde se puede disfrutar de su obra). Ahora nos muestra la réplica de los cascos que llevan los protagonistas del séptimo capítulo de Star Wars. Sabe que al que le gusta, va a disfrutar viéndolas o tocándolas. Cada una de ellas ha tenido un trabajo de 20 días de duración. Este es un trabajo difícil…

Ahora solo queda saber cuál será el siguiente. Los podremos ver en su web www.arteherrador.com   Ω

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