04-04-2019 9:37 a.m.

ABRIL 2019  /  EL BAÚL DE KATY

Pablo Usoz: “Fue mi padre quien nos enseñó el amor por este deporte”

04-04-2019 9:37 a.m.

Uno de los deportistas españoles más importantes del hockey sobre hierba viaja en este Baúl a su infancia más nostálgica, a su adolescencia más convulsa y a los Juegos Olímpicos más exitosos, para embarcarse en un diálogo entre lo físico y lo metafísico, en un momento de plenitud en el que entrena el Club Hockey Pozuelo
Por Katy Mikhailova
Imagen Ricardo Rubio

Llega a la redacción de Pozuelo IN diez minutos antes de  lo previsto. Con una sonrisa de oreja a oreja, nos tomamos un café mientras esperamos al fotógrafo para la tradicional sesión de fotos. Vecino de Pozuelo (vive en Las Rozas), me recomienda cambiar mi ruta de ‘runner’. Carmen Millán no puede evitar preguntarle por su padre, y una de sus peticiones es dar con alguna de las fotos de los Juegos Olímpicos en los que España ganó la medalla de plata.

Se trata de Usoz. Pablo Usoz (31 de diciembre de 1968 en Madrid). El apellido define una saga de deportistas. Su padre también fue un hito en el deporte español del Hockey sobre hierba. Corría el año 1960 cuando, en los Juegos Olímpicos de Roma, Luis María Usoz alcanzaba el bronce con la Selección Nacional. Podríamos decir que Pablo ha nacido con un palo de hockey bajo el brazo. Y eso marca.

“Fue mi padre quien nos enseñó el amor por este deporte”, cuenta. Y es que eran 6 hermanos. Recuerda con especial cariño cómo bajaban al Club de Campo a jugar al hockey a la par que  aprendían a andar. Pablo debía tener unos 3 ó 4 años cuando su padre le regaló su primer palo de hockey. Ahora, Pablo también es padre de tres chicos, y todos continúan con el deporte.

Su principal objetivo en esta vida es hacer feliz a su familia y a sus amigos. Sencillo, sincero y humilde, Pablo Usoz nos concede una de sus entrevistas más íntimas y cercanas.

Entre numerosos galardones que ha recibido Pablo, actualmente su vida profesional está ligada a Pozuelo, al entrenar el Club Hockey Pozuelo. Y se le ve feliz haciendo lo que hace.

Una infancia con olor a hierba mojada
—Tu padre fue medalla de bronce en el 60 en los JJ. OO. de Roma… ¿te ha marcado mucho?
Por su puesto, en aquella época creo que más, sobre todo a nivel familiar, ya que los resultados de España eran escasos. Ahora se reconocen mucho más: cuando lo fue mi padre aquello fue casi como una anécdota social. Sin embargo, en casa, para todos mis hermanos y para mí, era algo increíble, teníamos la medalla olímpica y flipábamos.

—¿Qué hazañas te contaba tu padre de aquella época?
No era de contar mucho, era más de recordar a las personas y los viajes que había hecho durante toda su vida con el hockey, pero no especialmente de la medalla.

—¿Cómo ha cambiado el deporte de los 60 a 2019?
Ha cambiado totalmente.  Por lo que él nos contaba, casi eran una panda de amigos que viajaban como podían. Y se sentían muy privilegiados por viajar a multitud de países que  para otras personas era inviable. Los recursos serían muy limitados en comparación con los tiempos de ahora.

—¿Además del hockey, había algún otros deporte?
En el colegio jugaba al fútbol... y poco más… con los compañeros de clase; pero los fines de semana ya estaban ocupados por el hockey.

—¿Cuál es el valor de valores que has aprendido de tus padres?
La honestidad, la sinceridad, la constancia y el amor por los que sientes tuyos.

—¿A qué olía la “hierba” de tu infancia?
A hierba recién cortada: cuando bajábamos al hockey muchas mañanas éramos los primeros en pisar los campos recién cortados. Mis hermanos y yo nos pasamos muchas horas en campos de hierba natural. Ese olor fresco a tierra mojada y césped recién cortado lo hemos disfrutado muchos fines de semana.

—Además del deporte, ¿qué te gustaba hacer?
Cuando estaba en la Selección, me gustaba descansar igual que ahora: el no hacer nada por no hacer nada.

—¿Tenías claro que te querías dedicar a esto o había otras profesiones que de pequeño te habría gustado desempeñar?
Siempre quise jugar al más alto nivel, jugar unos JJ. OO., Pero en aquella época no te podías dedicar profesionalmente porque no era un deporte en el que alguien pudiese hacerlo. Yo, por suerte y con tiempo, me pude dedicar a el como entrenador: primero en Clubs y luego trabajar para la RFEH como técnico y Seleccionador del Equipo Femenino.

—Como estudiante, ¿cómo eras?
Vago: de los que sacaban todo a última hora, con varios suspensos... pero al final los recuperaba.

—¡Me encanta tu sinceridad! Cuéntame una anécdota de tu infancia...
Éramos 6 hermanos. Todos chicos: en casa siempre había ‘movidas’. Mi madre tenía una caja de cigarros y otra de bombones para poder llevarle al médico, porque cada semana íbamos uno u otro a que nos cosieran alguna herida. (Pablo ríe).

—¡Qué paciencia tuvo que tener tu madre! Hablemos del ‘deporte rey’… ¿te gusta?
Me gusta ver a la Selección Española y algún partido  que otro. Soy de la Real Sociedad por herencia familiar, pero solamente me preocupo de ver qué ha hecho el fin de semana.

Del miedo al éxito: una carrera llena de galardones y valentía
—Háblame de tus comienzos como profesional del hockey...
Empecé jugando de portero y, a los 16 años, lo dejé por cogerle miedo. Era bastante bueno y jugaba con chicos muy mayores. Pero lo abandoné por miedo a los golpes que me llevaba. Hasta los 18 años, como cualquier chaval que juega en su club y poco más; después ya tuve la suerte de ir a las selecciones inferiores.

—¿Alguna vez te has arrepentido y has querido tirar la toalla?
No, nunca he tenido esa sensación.

—¿Cómo era practicar hockey hierba en la España de los 80 y 90?
Muy normal. Jugando en un Club en Madrid, con el que jugabas en la Liga y alternándolo con las concentraciones de la Selección.

—¿Qué ha cambiado de entonces a hoy?
En hockey de alto nivel, se ha profesionalizado mucho: ya no solamente  la Selección , sino en los clubs. De los equipos de División de Honor ya se puede decir que son casi profesionales, en nuestra época eso no existía.

—Hablemos de los JJ.OO. Atlanta  96: lograste la medalla de plata. ¿Cómo recuerdas aquello y cuál crees que fue la razón de vuestra victoria?
Lo recuerdo poco, para serte sincero, pero cuando lo hago es como si volviera a estar por allí.
Hay muchas razones, no solamente una. Llevábamos muchos años juntos entrenando muchísimo. Y nos convertimos en casi una familia. Y los resultados nos sonrieron para darnos mucha confianza.

—Y medalla de plata en el Mundial con la Selección Española… Cuéntame un poco de aquella etapa…
Miedos ninguno: nunca hemos estado presionados por los resultados salvo en los últimos JJ.OO. que jugué. No éramos favoritos, la relación era muy buena, ya llevábamos mucho tiempo juntos. Creo que he jugado más partidos con la selección que con mi equipo. El éxito es creer en que puedes hacerlo simplemente, si te has preparado bien y confías en ti mismo lo puedes lograr.  Desgraciadamente el oro se nos fue en el último segundo: fue más decepcionante que en los JJ.OO. porque lo tuvimos más a nuestro alcance. Hubiera sido muy bonito ganar en Holanda contra los holandeses.

—En 2004, pasas a ser seleccionador de la Selección Nacional Femenina… ¿cómo encajaste aquella oferta?
Pues bien, ya llevaba tiempo ayudando como segundo entrenador. Era muy joven, o por lo menos como yo me sentía. Al principio iba con un poquito de miedo, pero luego esa responsabilidad creo que la supe asumir durante el tiempo que duré en el cargo.

—Tu padre fue técnico de la Selección absoluta de hockey, ¿qué has aprendido de él en este sentido, al tener que liderar un equipo?
Mucho. Sobre todo a lo de ser honesto con el trabajo, con uno mismo y con el de los demás. Sin esfuerzo, lucha... entrenar, entrenar y entrenar... no salen las cosas. En ese sentido sí que creo que nos parecemos mucho, a los dos nos gusta mucho esto y somos capaces de echarle horas y horas.

—¿Hubieras preferido que fuera el equipo de hombres?
No. Las mujeres a las que yo pude entrenar eran mujeres con las ideas bastante claras, nadie quiere perder el tiempo entrenando mal para no conseguir nada. Tuve la suerte de coincidir con muchas de ellas que querían crear una selección de las mejores del mundo, y por eso fue un trabajo más fácil de llevar.

—Quedásteis décimos en 2004 en Atenas en los JJ.OO., ¿crees que fue un buen resultado o te habría gustado quedar más arriba? En las Olimpiadas de Pekín cuatro años después ya séptimos… ¿qué cambió de unas olimpiadas a otras?
Eran equipos muy diferentes, con etapas diferentes, planes de trabajo muy diferentes. Cualquiera de los dos resultados fue bueno, estar ya en unos juegos olímpicos es un éxito, no siempre se ha logrado. Desde luego que en los dos casos nos hubiera gustado llegar más arriba.

—En el mundial de Madrid quedásteis cuartos en 2006… ¿cuál fue tu principal aportación al equipo?
Trabajo, trabajo, trabajo.

—Quizás es una pregunta compleja o demasiado simple, pero, cómo te sientes más cómodo: ¿como jugador o seleccionador?
Como jugador, aunque creo que era bueno porque jugaba como un entrenador.

—¿Cómo crees que están gestionando la Real Federación Española de Hockey ?
La verdad es que no lo sé, trabajo en un Club y no me preocupo demasiado de ese tema. Supongo que están haciendo lo que creen oportuno para mejorar el Hockey a nivel internacional y nacional.

—Entrenas el Club Hockey Pozuelo… Pasar de la Selección Nacional femenina a entrenar en Pozuelo es un cambio importante. ¿Qué aportación estás haciendo?
Es un gran cambio. Desde que entré en Pozuelo he ido pasando por varias categorías. En principio con las más pequeñas y ahora vuelvo a estar con categorías senior. Yo creo que todos necesitamos un reciclaje y  a mí me venía bien.

—¿Qué sientes que ha cambiado en ti como profesional de 2004 a 2018?
A saber un poco más en qué mundo te mueves, me refiero al mundo deportivo.

—¿Cuál es tu principal fortaleza y cuál crees que es tu debilidad?
La constancia, el trabajo; y, en cuanto a las debilidades, supongo que  tendré muchas: pero el no pedir ayuda seguramente y tragar con todo sólo.

—Para mí eso no es una debilidad sino valentía… pero, hablemos más del Club Hockey Pozuelo…
Ahora mismo estoy con el equipo de Primera División Femenina, es un equipo muy trabajador, que conoce sus limitaciones, pero que está dispuesto a esforzarse para mejorar. Tienen muy claro cuál es su objetivo y quieren trabajar a fondo para conseguirlo.

—¿Cómo es vuestro día a día con los entrenamiento?
Lo normal es que las mañanas  sean más tranquilas: cosas administrativas del Club; y, desde las las cinco de la tarde hasta las diez de la noche estoy en un campo de hockey entrenando con diferentes categorías.

Más allá de lo físico y la física
—¿Eres afortunado?
Totalmente, mi familia está toda bien y con salud.

—Tu carrera está llena de éxitos, pero hablemos de fracasos… cuéntame alguno
Durante mi etapa de deportista ha habido muchos más fracasos que éxitos. Lo que pasa que ganar una medalla olímpica compensa cualquier fracaso.

—¿A qué le temes?
A perder a mi mujer o mis hijos.

—Después de la vida… ¿qué te imaginas?
Ni idea. ¡Qué más da!

—¿Crees en un destino o en el azar?
Soy más de destino que de azar.

—¿Y en Dios?
Estuve en un colegio de curas (San Agustín) durante 13 años, todavía tengo mis dudas.

—¿Te imaginas haciendo otra cosa que no sea el deporte?
No: pero si tuviera que hacerlo, lo haría.

—¿Cuál es tu misión en la vida?
No tengo ninguna en especial: solo ser un buen marido, padre, hermano, buena persona…

—¿Un lema?
Me gusta ser amigo de mis amigos.

—¿Eres feliz?
Totalmente.

—¿Qué es la felicidad?
No necesitar más de lo que necesitas.

Más sobre Pablo Usoz...
—¿Qué música escuchas?
La que me ponen mis hijos. De todo.

—¿Cuál es tu comida preferida?
Los chipirones rellenos en su tinta con arroz blanco. De mi madre.

—Además del deporte, ¿qué otras actividades haces?
Más deporte, o nada de nada.

—¿Lees?
No me gusta.

—¿Qué serie ves?
Tampoco soy de seguir ninguna.

—¿Un plan perfecto para el domingo?
Pasear con mi mujer o no hacer nada de nada.   Ω