04-10-2014 10:09 a.m.

OCTUBRE 2014  /  ENTREVISTAS

Román Macaya, un embajador muy familiar

04-10-2014 10:09 a.m.

El nuevo embajador de Costa Rica en EE.UU., está casado con la pozuelera Thais González. Amante del deporte y dialogador, este tico viene a Pozuelo de Alarcón todos los años para estar con su familia española

Asegura que se siente igual de cómodo en ambos países, ya que “he vivido el mismo tiempo en las dos culturas. He estudiado en ambos países, tiene un padre de cada nacionalidad. Obviamente, soy costarricense. Ya no soy estadounidense. El motivo es que el embajador tiene inmunidad y no puede tener la nacionalidad del país donde va a ejercer sus funciones, ya que sería incompatible pues perdería la inmunidad”, nos comenta Román Macaya Hayes (Florida, EE.UU. 1966).

El nuevo representante costarricense se siente orgulloso de ser el enviado de Costa Rica en un país como Estados Unidos, “uno de los más importantes del mundo”. Para Román, “Costa Rica y EEUU han sido amigos de larga data en diversos aspectos como los derechos, el comercio… y eso va a continuar. Habrá temas diversos en educación, salud, inversiones, de distribución de comercio, de negocio, de seguridad”, asegura y señala que hará todo lo posible en su nueva designación, ya que “es un menú amplio de temas que hay que mover en la embajada y realmente me ilusiona participar en esas discusiones”.

Designado por su amigo, el presidente Luis Guillermo Solís, a este puesto diplomático meses atrás, parte con una clara ventaja, ya que es conocedor de ambas culturas. Por eso, lo que va a aportar durante su mandato en Washington es asegurarse de que no haya ningún malentendido entre ambos países y que sea interpretado correctamente. “Traigo a la mesa todo un proyecto de desarrollo empresarial y sobre todo de cooperación. Específicamente, trataremos de llevar a cabo proyectos de cooperación en temas de educación o salud, campo donde tengo experiencia. No obstante y de la manera más general, lo que quiero es que los mensajes no se malinterpreten”.

Román Macaya defendió una postura sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC) sobre unos puntos concretos que entendía que “no beneficiaban a su país. Entendía que no aportaban tanto y que sí tenía un coste para Costa Rica. En esa balanza llegué a la conclusión de que no era conveniente, principalmente porque ya teníamos un convenio, la Iniciativa del Comercio en el Caribe, por el que prácticamente teníamos el mismo acceso comercial con EEUU”, explica el nuevo embajador que continúa asegurando que cuando “me opuse, generó unas controversias porque la gente no entendía cómo un empresario podía tener esa postura. Ese tratado dividió al país al 50 por ciento. Al igual ocurrió en EEUU, donde prácticamente la mitad de los congresistas votaron en contra. En el Senado también ocurrió lo mismo, incluso Obama, que era senador en aquellos años, votó en contra”.

Despertar la pasión en las personas… para lograr los sueños que tenemos

“Es una enorme ilusión llegar a la embajada. Creo que puedo contribuir en positivo. Por eso acepté el honor de ostentar el cargo. Además, tengo una familia que contribuyó mucho al crecimiento de ambos países. Mi abuelo fue un pionero de la aviación nacional. Fue el primer costarricense en volar a Costa Rica, creó la primera aerolínea nacional y eso lo hizo de la nada en tiempos donde aquello era una aventura”, asegura el diplomático con orgullo.

Se doctoró en EEUU para trabajar en investigación biomédica; luego estudió Administración de Negocios enfocado a la salud entre el 1984 y 1998 para luego regresar a Costa Rica en el sector privado con un pequeño paréntesis en el que se postuló como precandidato para las presidenciales de su país. Lo hizo porque vio que era un momento en el que entendía que podía ayudar y que esa contribución sería más eficaz si estaba en un puesto en el que se pudieran tomar decisiones que hacerlo desde el sector privado.

En el Partido de Acción Ciudadana (PAC), por el que se presentaba, había que hacer propuestas más pragmáticas. Entendía que “había que hacer cosas para ayudar al país y por eso participó en la primera convención del partido en el 2009. Eran cuatro contrincantes, luego quedamos tres para las elecciones”.

En los tres meses que estuvo de campaña por su país (considerados por el candidato como una campaña corta), pudo hacer una pincelada de su país, de la vida política y electoral de Costa Rica, que considera muy intensa. Acompañado en todo momento por su mujer Thais, fue una época que recuerda con agrado, aunque estuvimos tres meses sin ver a nuestros hijos.

“Ahí conocí verdaderamente a mí país. Hice un doctorado de Costa Rica”, señala. Román no se arrepiente para nada de su guiño político. “La experiencia fue muy agradable, ya que conoces a la gente de la calle y sus problemas desde otro punto de vista. Además, pude ver que quien gobierna debe arreglar los problemas que conoce, no sólo criticarlos. Hay que volverse muy positivo para encontrar las soluciones a los problemas que hay. De verdad, no me arrepiento, aunque el coste familiar hizo que no me presentara a las elecciones de este año”, asegura.

El verdadero apoyo de Macaya en aquellas elecciones fue su mujer Thais, quien estuvo todo ese tiempo ayudando a su marido en materias organizativas. “La verdad es que estábamos todos con los puños de la camisa levantados y luchando por conseguir el triunfo. Ahora no seré yo quien le empuje para que lo vuelva a hacer, aunque si decide volver a intentarlo, no seré quién se lo impida. Siempre le he dicho que si cree en ello, no me voy a oponer”, nos cuenta Tahis.

Román asegura que no solo fue un gran apoyo, sino que fue quien más trabajó en esa campaña y por eso el coste familiar. Porque estaban los dos en esa vorágine política y los niños en casa. Los veían en el desayuno, porque cuando regresaban ya se habían acostado.

Tiene por lo menos la satisfacción de que su partido ha llegado al poder por primera vez en la historia y de la mano de un amigo personal, el presidente Solís. “Llega de una manera muy contundente y con un mandato del pueblo. Nunca antes hubo tanta participación en unos comicios: cerca de 1.300.000 personas votaron a Guillermo Solís. Además fue con el mayor margen con su contrincante. En estas elecciones sucedió que la gente estaba más implicada que en ocasiones anteriores. El pueblo veía los debates y las propuestas de los partidos. En esta ocasión la gente votó, no por una cara del político, sino por el proyecto más fiable, nos dice Macaya.

Después de este guiño a la política, entró en el Observatorio de la Caja Costarricense del Seguro Social. La Caja es la organización que administra y provee la Salud del país. Es la que compra los medicamentos, la propietaria de los hospitales, la que administra el sistema de pensiones. En definitiva, es la institución más importante de Costa Rica.  El Observatorio nació con la idea de hacer públicos los problemas que hay en La Caja por medio de las redes sociales y medios de comunicación.

Por eso, Román está muy implicado con las redes sociales. Para él son amplificador del mensaje. “Son una fuerza democratizadora de los medios de comunicación, donde cualquier persona puede participar. No puede haber censura, aunque bien es cierto que hay opiniones que sobran. Pero lo normal es que hay opiniones que interesan mucho y que crean debate. Este mecanismo que crea opinión sin censura tiene un gran valor. Da igual el campo de trabajo. En el Observatorio es un instrumento muy valioso”, concluye.

Pozuelo y familia

“Por eso estamos aquí. Elegí Pozuelo después de que ella me eligiera a mí”, señala entre risas. Para Román y Thais la familia es muy importante. “Por eso venimos todos los años a Pozuelo, de donde es Thais, a pasar un mes de verano. La cercanía con Madrid, la temperatura, las zonas verdes, la posibilidad de hacer deporte en el campo, la gastronomía… además, todos los años hay algo nuevo que hacer aquí. Otro punto a favor de Pozuelo es que aquí está la familia de mi mujer y queremos que nuestros hijos se relacionen con sus primos. El tiempo que pasamos aquí siempre estamos haciendo cosas en familia”, señalan ambos.

En Washington acaban de encontrar casa para vivir con sus cuatro hijos, después de haber encontrado colegio para ellos. Con edades dispares, han tenido que buscar tres escuelas cerca de la embajada. Ha sido una tarea importante encontrarlo por los distintos condicionantes que tenía.

A Thais le encanta estar en Washington, ya que “estamos más cerca de Pozuelo y podemos venir más a menudo”, asegura entre risas, ya que son miles de kilómetros los que tienen que recorrer para llegar aquí.

La familia es la prioridad de Román y disfruta con ello. Su hijo es un fanático del fútbol (como buen tico ha visto los partidos de su selección en el Mundial de Brasil y es un seguidor del fichaje del Real Madrid, Keylor Navas) y han procurado encontrar un club donde pueda practicar el soccer. “Me gusta jugar al futbol, al tenis, la lectura y viajar”, cuenta Román.

Viajes, más viajes

El nuevo embajador tico en EE.UU. tiene en sus antepasados el gen del viaje. En octubre de 1.933, su abuelo Román Macaya Lahmann decidió emprender la hazaña de viajar desde EE.UU. a Costa Rica, influenciado por el auge que toma la aviación en los Estados Unidos y el heroísmo demostrado por pilotos como Charles Lindbergh o su amigo Howard Hughes. “Realizó este primer viaje hasta su país natal en un monomotor que compró unos años antes. Aal llegar al valle central de San José, este estaba lleno de nubes y no podía bajar. Se fue a la costa sabiendo que no le quedaba más combustible y al ver en la playa a un señor, anotó en un papel ‘apunte con el brazo un campo donde pueda aterrizar’. Lo ató a una llave inglesa que le lanzó y con tanta suerte que este señor sabía leer [el índice de analfabetismo en aquella época era muy alto] y le señaló un campo donde aterrizó. Al día siguiente, el 6 de octubre, consiguió completar su hazaña llegando a la capital y en San josé fue recibido como héroe nacional”, nos cuenta orgulloso Román.

Así comenzó una carrera de logros en beneficio del desarrollo de la aviación nacional en el primer tercio del siglo XX. Creó las Aerolíneas de Costa Rica y prestó servicios aéreos con esta empresa. El transporte de personas y mercancías a destinos alejados de la capital se realizaba en una hora o poco más, en lugar de los tres días que tardaba un viaje terrestre.

Otra de las anécdotas es cuando le compró a Howard Hughes una avioneta. Hughes lo había acondicionado de lujo para volar con su novia, una actriz de cine. Cuando se separaron, no quiso volar más con él y lo compró Aerovías Nacionales para ofrecer un servicio ejecutivo en Costa Rica en los 1930.

Todo un enlace entre ambos países.

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