19-01-2015 12:02 p.m.

OCTUBRE 2012  /  LIFE STYLE

Frescura en el diseño con sabor a… ¡cebolla!

19-01-2015 12:02 p.m.

Javier Núñez y el hotel Mercure Madrid Santo Domingo. La mezcla puede resultar explosiva...

Javier Núñez y el hotel Mercure Madrid Santo Domingo. La mezcla puede resultar explosiva. Y lo es: Onion, la nueva e innovadora colección de este joven diseñador se presenta este día 4 en un hotel que tiene cuevas del siglo XVI, el jardín vertical más grande del mundo y una fresca decoración, que podemos comprobar en cada una de la veintena de habitaciones, cada una con una decoración distinta.

Allí nos citamos para ver el resultado de esa combinación cuando Javier me incitó a ponerme una de sus creaciones. El resultado es espectacular, como podéis comprobar. Este joven diseñador se ha inspirado en la cebolla para desarrollar una magnífica colección.

Mientras me la probaba y él mismo me colocaba los complementos, nos iba explicando que lo que ha querido hacer con estos vestidos es “quitarse capa a capa como la cebolla”, mostrando así su manera de ser y sus pensamientos más íntimos, para hacer de cada conjunto algo más genuino, ingenioso, único y autentico.

Javier Núñez, mientras nos explica que los tejidos que ha empleado son diferentes entre sí y la mayoría de decoración de interiores (el que yo llevo en la foto es de tela de toldo),  nos cuenta una fábula titulada Corazón de cebolla, que dice así:

Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles frutales y toda clase de plantas. Como todos los huertos, tenía mucha frescura y agrado. Por eso daba gusto sentarse a la sombra de cualquier árbol a contemplar todo aquel verdor y a escuchar el canto de los pájaros. Pero de pronto, un buen día empezaron a nacer unas cebollas especiales.

Cada una tenía un color diferente: rojo, morado, naranja, rosa, lila…El caso es que los colores eran deslumbrantes, centellantes, como el color de una sonrisa o el color de un bonito recuerdo. Lo más sorprendente de todo era que en el corazón (porque también las cebollas tienen su propio corazón) siempre había una piedra preciosa. Esta tenía un topacio, la otra una aguamarina, aquella una esmeralda. ¡Una verdadera maravilla!

Pero por una incomprensible razón se empezó a decir que aquello era peligroso, intolerante, inadecuado y hasta vergonzoso. Total, que las bellísimas cebollas tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa e íntima con capas y más capas, cada vez más oscuras y feas, para disimular cómo eran por dentro. Hasta empezaron a convertirse en unas cebollas de lo más vulgar.

Pasó entonces por allí un niño, que gustaba sentarse a la sombra del huerto y sabía tanto que entendía el lenguaje de las cebollas, y empezó a preguntarles una por una:

¿Por qué no eres como eres por dentro?

Y ellas le iban respondiendo:

-Me obligaron a ser así… Me fueron poniendo capas…. Incluso yo me puse algunas para que no me dijeran nada…

Algunas cebollas tenían hasta diez capas, y ya ni se acordaban de por qué se pusieron las primeras capas.

Y al final el niño se echó a llorar. Y cuando la gente lo vio llorando, pensó que llorar ante las personas era propio de personas muy inteligentes. Por eso todo el mundo sigue llorando cuando una cebolla nos abre su corazón. Y así será hasta el fin del mundo.   

Leyendo esta fábula parece que todos tenemos corazón de cebolla debido a los prejuicios propios y ajenos, algo que no debería pasar.

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