07-11-2017 3:18 p.m.

NOVIEMBRE 2017  /  COMENTARIOS

En el río Manzanares no hay pingüinos: Eduardo de Lácara

07-11-2017 3:18 p.m.

Cristina Cifuentes y el PP de Madrid en la encrucijada ideológica de la derecha social y la ayuda inconsciente e inestimable de Ciudadanos

El Partido Popular en general y el PP de Madrid en particular están sufriendo una transformación ideológica importante. La sociedad actual le obliga a adaptarse a los tiempos que corren y no le está siendo nada fácil. Es más, creo que el PP de Madrid está siendo el conejillo de indias con el que el PP Nacional está experimentando esa transformación que le exige la sociedad moderna y por el que está pagando un considerable tributo.

Y es que el PP actual no puede seguir siendo la derecha tradicional española ya que, sociológicamente, esa derecha ha muerto. Al menos en la mayoría de sus votantes. Unos votantes que, sin que ellos se hayan dado cuenta, han evolucionado hacia lo social y que no se conforman con aquel centro-derecha del que José Aznar se vanagloriaba (solo de palabra, claro, ya que era más derecha que nunca) y que, curiosamente, algunos peperos siguen intentando mantener contra viento y marea.

La actual derecha española (el centro no existe) ya hay que definirla como una derecha social y es a los partidos que la lleven en su ideología a los que quieren votar. Son votantes que asumen ese discurso ideológico que siempre fue patrimonio de la izquierda y del que tanto ha presumido ideológicamente. Ahora, la derecha moderna quiere robarle ese discurso a la izquierda. Ahora a la derecha también le conmueve, por poner algunos ejemplos, la pobreza energética, y la pobreza educativa, y la atención a los mayores y desheredados e, incluso, la libertad sexual como le puede conmover a la izquierda y, en esa encrucijada, está navegando el PP. Sobre todo el PP de Madrid.

Así las cosas, al PP no le queda más remedio que acercarse a esa derecha social, moderna y mayoritaria en la sociedad española, a través del reformismo porque no quiere abandonar los principios y valores de la derecha propiamente dicha. No quiere perder, por poner otros ejemplos, su idea de individualidad, ni su valoración del esfuerzo, ni del orden, ni de la seguridad, ni de la libertad, ni siquiera de la tradición o el conservadurismo, pero si quiere acercarse a la solidaridad y al progresismo de la izquierda entendidas, como reforma continuada.  Pero no es fácil.

Es tan importante lo que está pasando con esa derecha social española que, de conseguirlo, habrá dejado sin lugar ideológico al PSOE. De hecho, los socialistas se están escorando hacia una izquierda primigenia y caduca, que ha nacido de un extraño retorno a los años sesenta del Siglo pasado, para encontrar su lugar.

Pero no toda la derecha actual acepta ese movimiento ideológico que ha emprendido el PP  buscando la derecha social… De hecho, hay una gran parte, aunque cada vez más pequeña, que se niega, que se resiste a hacer ese camino hacia esa ‘socialdemocracia’, como lo llaman despectivamente, pero que no tiene nada que ver con ella. E, incluso, algunos han llevado su disconformidad  hasta intentar la rebelión, como fue el caso de VOX o de ese movimiento aguirrista-liberal-democristiano que se produjo en la Comunidad de Madrid hace unos años, pero que su fracaso demostró que la sociedad ya no está en ese discurso y quiere otras cosas, otra derecha más actual y que mantenga los principios y valores de la inherentes a la propia derecha.

De hecho, y ante esa derecha tradicional y rebelándose también contra ella, nació Ciudadanos. C’s es, en gran parte, una escisión del PP por la izquierda. El centro, insisto, no existe políticamente hablando y Ciudadanos solo es un avance de la derecha hacia esa derecha social.

Y a esta situación política, la dirección del PP no ha tenido más remedio que adaptarse, sin perder su identidad, si quiere seguir viviendo, aunque la línea política por la que transita, en este momento, es delgada y frágil.

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Para lograrlo, repito, ha convertido a la Comunidad de Madrid en un laboratorio político y a Cristina Cifuentes en la encargada de llevar a cabo el proyecto con todos los riesgos que conlleva. Suele ocurrir con los pioneros. Pero lo está llevado a cabo. Y está adaptando al PP a esa derecha social y reformista que, poco a poco, está consiguiendo arrebatar a la izquierda su tradicional discurso social de izquierdas.

Es cierto, y así hay que destacarlo, que cuenta con la ayuda inestimable del propio Ciudadanos que, sin querer, la está socorriendo en muchas circunstancias al obligarle a cumplir parte de esos programas sociales que el PP tenía pensado hacer pero que no se atrevía a llevar a cabo. Ciudadanos, en el fondo, le está haciendo un gran favor al PP porque viene a ser el niño pequeño y rebelde al que echarle la culpa. Para Cristina Cifuentes es fácil justificar su giro ideológico. Le basta decir que lo hace porque le obliga Ciudadanos para poder seguir gobernando. De paso, deja caer que lo tenía programado pero que ahora, como la obligan, lo hace.

Creo, incluso, que Ciudadanos se equivoca de táctica política al obligar al PP de la Comunidad de Madrid a hacer muchas cosas de las que hace. Porque lo que está haciendo C’s, en el fondo, es ayudar al PP a caminar hacia esa derecha social, sin que pierda sus principios y valores. Le está allanando y acortando el camino. De hecho, Ciudadanos se ve en la necesidad, cada poco, de recordar que lo que ha hecho el PP ha sido por su iniciativa.

El único peligro que tiene este caminar hacia lo social a través del reformismo es el exceso de exposición mediática en el que vive Cristina Cifuentes. Posiblemente, tendrá que ser así. Pero esa continúa exposición en las redes sociales y en los medios de comunicación también tiene un coste político. No sé si lo tendrá valorado. Pero vivir constantemente en un alambre político es peligroso, políticamente hablando, y quedan aún casi dos años de legislatura. De hecho ya ha tenido algunas consecuencias.