05-11-2014 1:18 p.m.

NOVIEMBRE 2014  /  ACTUALIDAD

Cerrado un chiringuito financiero

05-11-2014 1:18 p.m.

Ni es la primera empresa ni la última que se aprovecha del limbo legal que hay en España en materia financiera. En esta ocasión ha sido la empresa Delorean Family, SL (o Avalon Global Group) la que ha desmantelado la Policía

El pasado mes detuvieron en las oficinas que tenían en Pozuelo a 17 personas, entre los que estaba el administrador de la empresa, después de que, según la Dirección General de la Policía, hayan estafado más de ocho millones de euros a más de 1.000 personas. En casi todos los casos las víctimas eran empresarios, a los que esta compañía ofrecía servicios de asesoramiento para invertir en bolsa, pero sin la preceptiva autorización de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), entidad que ya lo advirtió el pasado verano.

Lo que sí estaba claro era la forma que usaban para captar a los clientes. Según un vecino de la empresa, se producían conversaciones en las que, casi siempre a gritos, les comentaban a sus clientes el último rumor que tenían. Que se lo había dado un compañero que estaba en la Bolsa de Madrid. Tenía que apuntar inmediatamente un nombre y un número de cuenta y debía llamar a su banco para que hiciera lo antes posible el ingreso de una gran cantidad de dinero. Por mucho que lo hayamos visto en películas, no te crees tenerlo tan cerca, apunta este interlocutor. Siempre trabajaban de mañana y hacían un pequeño descanso al mediodía en la calle para fumar. Cada semana veías caras distintas, concluye.

Como si tuvieran un oráculo, asesoraban financieramente a cientos de personas para que adquiriesen por sí mismos una serie de activos financieros. Por ese asesoramiento les cobraban una elevada comisión que debían abonar aunque la recomendación generase pérdidas. Tras el primer contacto, y cuando el operador inicial se había ganado la confianza del cliente, le presentaban a un broker especializado en inversiones de mayor cuantía con supuesta información privilegiada.


Posteriormente, se persuadía a las víctimas para que invirtiesen en un fondo de inversión común que iba a generar cuantiosos beneficios y por el que debían realizar una transferencia. Una vez realizada la transacción les informaban de que ese ingreso, que en ocasiones llegaba a ascender hasta varios miles de euros, era en concepto de honorarios. Finalmente el bróker instaba al cliente a comprar determinados valores financieros con los que difícilmente podría recuperar los gastos de comisión pagados.   Ω