10-05-2016 10:36 a.m.

MAYO 2016  /  SAN ISIDRO 2016

Benjamín Gómez Martín, la pasión de un ganadero

10-05-2016 10:36 a.m.

Le viene de tradición familiar eso de la devoción al toro de lidia. Primero su abuelo, luego su padre y ahora él, quien espera transmitir a sus nietos su afición y seguir así la saga. Benjamín cumplió su sueño. Fue a base de mucho esfuerzo, trabajo, constancia, idas y venidas... y tras estabilizarse en el mundo de los negocios, empezó a construir lo que siempre había querido: "su propia ganadería"

Que su abuelo quien empezó con la ganadería brava, la cual no pudo continuar su padre en los tiempos que vivían. Las economías no eran solventes y la manutención de una ganadería brava muy costosa. Hombre luchador que ha recorrido medio mundo labrándose un futuro. Así es como lo consiguió. Su historia comenzó de aprendiz en un taller de coches... En ese momento es cuando le salió la oportunidad de marcharse a Australia y tras regresar con los pocos ahorros que pudo reunir, montó su primer taller en Madrid (Talleres Automovilísticos Riscal),  con los que sigue a día de hoy. Sí, con los que sigue, porque a base de lucha diaria, como demuestra,  ha conseguido tener cuatro talleres, uno de ellos en Ventorro del Cano siendo servicio oficial Audi-Volkswagen.

Benjamín nos cuenta que no es solo trabajar duro día a día, es tener un buen equipo, ser agradecido y portarse bien con todas las personas con las que uno se rodea. Eso es lo que hemos comprobado al sentarnos con él: es una buena persona, con un gran corazón y amabilidad.

"La afición viene desde la cuna"

Tener una ganadería siempre ha sido su sueño y tras estabilizarse en el terreno laboral, sobre los años 80, se dedicó a recopilar lo que pertenecía a su familia y aumentarla con lo que él iba comprando. “Se lleva en la sangre, es lo que vives en casa de tus abuelos y tus padres, metido desde niño en el mundo de las vacas y los toros”, nos dice.
Desde los 80, como nos dice, lo que hace es mantener la ganadería, ahora denominada "Benjamín Gómez" y definida, tal y como él mismo nos explica, “como artesanal”. Todo lo que hacen es muy despacito y con mucho cariño. A las vacas le dan buenos pastos, las tienen en una zona privilegiada tanto en invierno como en varano. El agua es de los pozos de la finca. Tienen mucho cuidado con ellas para que no les falte nada en la finca de 250 hectáreas que tiene en su pueblo. Baste decir que desechan, quizás, más de lo que debieran. Eso es debido al amor que le produce el toro de lidia. Sabe que lo que tiene es una pequeña ganadería, pero de muy buena calidad. Es consciente, y así nos lo explica, de que mantener una ganadería es muy costoso. “Para criar una que sea efectiva y comercial, hay que tener claro que no es viable. Eso es incompatible. Esto es como un capricho que hay que mantener día a día”, asegura.

Benjamín los cuida mucho en el campo, así como la procedencia de sus vacas, que son Santa Coloma. “Son puros. Son vacas de Ana Carolina Díez Mahou, procedente de Buendía y las tengo en La Iglesuela, en la provincia de Toledo, donde he nacido y me siento muy a gusto. Allí llevo más de 20 años presentando una corrida de novillos con buenos resultados y, sobre todo, de verlos en la plaza después de criarlos”. Sus toros tienen otra peculiaridad: el color de su capa. Todos tienen un precioso gris en unas hechuras espectaculares.

Los toros, cárdenos y con mucha cara

Incluso se han desechado vacas por ser negras. La ganadería Benjamín Gómez quiere continuar con una línea determinada. Baste una anécdota para ilustrarlo. “Ocurrió con un gran aficionado a los toros. Le dije que quería una ganadería con una caja grande (con mucha cara) y que fuera cárdena. Mi interlocutor me contestó con mucha sorna que solo le faltaría que bailasen sevillanas”.

Noble, con recorrido y brava. Así definen los críticos sus toros. Una ganadería torista. Benjamín sabe que sus toros son bravos y buenos. “La prueba está en los tres sobreros lidiados en Las Ventas en el año 14. Dieron muy buen juego y así lo entendió el público, que los aplaudió en el arrastre”.

No va en busca de lo comercial sino de lo auténtico, lo bueno, lo casto y bravo y lo noble. Busca un toro para la afición y no para el torero. Busca y tiene una bravura noble pero sin rebajarla demasiado, como le pide a su mayoral.
Este ganadero, hecho a sí mismo, solo quiere conseguir la satisfacción personal por pura afición. Quiere que su familia y él disfruten de lo que tiene. A ellos les dice que hay que luchar para llegar a dónde uno quiere. Benjamín comenzó desde muy pequeño a luchar, lo que le trasmite a sus nietos. Desde luego tienen un ejemplo a seguir, una persona luchadora que sin recursos económicos de ningún tipo, ha conseguido todo lo que se ha propuesto.

De momento no quiere cegarse con posibles éxitos en grandes plazas. Tiene los pies en el suelo y es consciente de que si tiene que llegar lo hará, pero su éxito personal ya lo ha conseguido con lo que tiene.

En su pequeña parcela en el mundo del toro, Benjamín sabe que tiene que seleccionar muy bien los novillos para la lidia. Quiere llegar a grandes plazas, pero poco a poco. “Ahora mismo, hay plazas de Francia que están interesadas en contar con mi hierro y me ha pedido que les reserve todo lo que tenga. No lo haré porque si tengo una novillada completa y Madrid la quiere, se quedará aquí. Si no encaja, está claro que se la venderé a ellos, pero también hay compromisos previos [La Iglesuela y pueblos limítrofes] que tengo que cumplir. Además, a Madrid hay que esperarlo. Estaré muy orgulloso siempre de que cuenten conmigo”, asegura.

Respecto a los hombres de a pie, Benjamín lo tiene claro. Sabe que hay muchos nombres de toreros pero él se queda con Alberto Aguilar –a quien entrevistamos en Pozuelo IN con motivos de las fiestas de La Consolación de Pozuelo de Alarcón- y Fernando Robleño. Ellos han tentado muchas veces sus vacas porque son muy luchadores. “Sí que me gustaría verlos a los dos en Las Ventas con mis toros. Además, es un cartel que no está demasiado cotizado”.

Predice que Roca Rey va a ser un gran torero, pero lo tiene claro. Su apuesta es Alberto Aguilar, que este año tiene dos tardes firmadas en la capital con toros de Baltasar Iban y El Saltillo, dos ganaderías muy toristas. Es uno de los que más esfuerzo pone y por eso asegura que se merece el éxito.

No obstante, este ganadero sabe que cualquier torero se atrevería con sus toros ya que “son buenos, son nobles y buscan el capote que le ponen delante. No buscan al torero”. Los toros que van a la plaza los selecciona él mismo, aunque tiene algunos asesores que también le dan su opinión.

Respecto a las plazas y las ganaderías, tiene una opinión clara: “Las plazas no son complicadas, lo hacen cuando las ganaderías o los toreros no ponen de su parte. Si lo hacen, no hay ninguna complicada. Por eso si está cuidado el toro y el torero pone ganas, debería salir bien”. y finaliza señalando que “los encastes duros son los que más me gustan, aunque sé que hay otras que también cuidan mucho a sus vacas y tienen mucho éxito. Se lo merecen”.
Hombre valiente, defensor de las tradiciones, generoso,  luchador,  que ahora recoge lo que sembró a base de su gran esfuerzo; de quitárselo de su vida personal y que se siente  orgulloso de cómo ha vivido y seguro de que volvería a vivir de la misma manera: con pasión y garra.   Ω

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