13-06-2016 8:43 p.m.

JUNIO 2016  /  ENTREVISTAS

Jero García, de puertas abiertas

13-06-2016 8:43 p.m.

Comienza ahora a grabar la segunda temporada de Hermano Mayor, un programa emitido por Cuatro y de contenido social en el que se ayuda a jóvenes con situaciones al límite. Ahora es Jero García, ex boxeador, el que guía a estos chicos a rehacer sus vidas. Y lo hace a través de una terapia que la llama de puertas abiertas

Conflictivos, sin guía en la sociedad, apartados por ellos mismos del día a día, personalidades que violan las normas sociales, familias rotas por el comportamiento intimidatorio del joven… Eso es a lo que se enfrenta Jero García en cada uno de los programas que realiza. Lo hace acompañado de un “gran equipo con el que intentamos mostrarle una puerta abierta al joven para que sea consciente de que hay salida”, confiesa Jero, quien añade que “son ellos los que tienen que atravesar esa puerta. Le hemos dado las herramientas, pero son ellos quienes deben hacerlo”.

En esta nueva temporada, la segunda suya, “lo que vamos a ver es una evolución en todos los niveles y vamos a sorprender por la evolución impresionante de los chavales. A mí, lo que más me ha sorprendido es la comunión que hay en el equipo”, nos asegura mientras hace un pequeño hueco para aconsejar a uno de sus pupilos -para mañana hacéis carrera suave, pasado descansáis y al siguiente, de nuevo carrera suave. Lo que quiero es que lleguéis bien-. Continúa asegurando que lo que hacen es “estar a muerte con la familia. Todo el equipo, los doce que lo conformamos, nos volcamos en ayudar a esa familia. Hemos conseguido que el engranaje sea perfecto. En un programa donde hay tantas emociones sin que haya texto ni guiones, esta unión es maravillosa”, señala Jero, que está deseando que comiencen las emisiones de los nuevos capítulos.

Ayudar a quien lo necesita

Tiene claro que el share y las medias de espectadores es cosa de los de arriba. Él está para ayudar a la gente que lo necesita, sabiendo que los datos de audiencia los deben estudiar otros. (Su primera temporada la finalizó con un 7% y algo más de 1,2 millones de telespectadores, algo positivo si se tiene en cuenta que se enfrentaba con programas muy fuertes como Sálvame). Además, Jero sabe de qué habla cuando afronta el reto de ayudar a una familia: lleva más de 15 años con su fundación ayudando a los jóvenes de su barrio.

“Cuando puedo trasladar el trabajo que hago en mi fundación a un caso con la cantidad de recursos que hay, es más fácil. Es muy importante, no sólo en el programa, sino en la vida misma, solucionar la falta de objetivos, la falta del afán de superación en la vida que nos está llevando a esta apatía y a ese momento de anestesia juvenil que hay en este país”, analiza Jeró y propone como solución que “hay que buscar objetivos y poner unas metas para que se superen”.

“El único responsable de las acciones es el chico. Luego hay que buscar el origen de esa acción, de la que quizá no es responsable el chaval, pero sí de lo que hace”, asegura un estricto Jero que no permite que se le eche la culpa a nadie más de los propios errores.

La sociedad varía, cambia… “Yo nací en un momento en el que los valores eran distintos. En mi época no se sabía lo que era la droga y nuestros padres no tenían una referencia clara de lo mala que era, por lo que era muy difícil que nos aconsejaran bien, por lo que era fácil caer en ella; ahora, los niños saben que es algo malo y la descartan. Pero pueden engancharse a cosas que en mi época eran impensables. Se pueden equivocar de otra manera, pero con las mismas posibilidades. A través de internet te puedes enganchar al juego, a los ordenadores… es una pena porque ahora es una época en la que los niños están más en casa pero en la que menos comunicación familiar hay”, analiza sobre la actual situación en la que vivimos.

Madurar muy joven

Para este deportista (fue campeón de España de boxeo (1999), de Kickboxing (1999) y de Full Contact (1998) y se mantuvo sobre los cuadriláteros más de 13 años, acumulando más de 70 combates, de los cuales 12 fueron en boxeo profesional arrojando un récord de 11 victorias, cinco de ellas por KO), a los jóvenes no se les puede tiranizar para que obtengan resultados. Desde que empezó a ayudar a los chicos supo que debía haber un proyecto educativo, pero aprovechando que ellos quieran hacer deporte (en el caso de su fundación, boxear) para incentivarles en el estudio. Ese es el principio fundacional de la Fundación de Ayuda a la Integración a través del Deporte, que él mismo dirige.

Es una persona que aplica sus teorías a todo. “Lo que hay que intentar es que la gente pertenezca a algo. Es decir, que se integre a algo… Qué mejor que un grupo deportivo, en el que se encuentre unos principios como el sacrificio, la constancia y el trabajo. Si lo integras en ese grupo, la energía de los demás se la transmiten entre sí. Eso es lo que hacemos”, explica y añade que “lo que hacemos es concienciarlos sobre la importancia del estudio para practicar un deporte, les inculcamos valores de respeto y convivencia, les aportamos el sentimiento de pertenencia a un grupo y les intentamos proporcionar un oficio a través del boxeo”.

Maduró muy joven, fue criado en un barrio de la periferia, complicado, donde hay mucho paro, donde un chaval joven tiene pocos espejos donde mirarse, busca ejemplos de motivación para que los chicos encuentren puertas abiertas.

“Hay que darle esas herramientas”, señala. Sabe de lo que habla.

Más de 500 chavales han pasado por su fundación para encontrar esa puerta abierta a través del boxeo.
Todas las personas tienen su punto de inflexión. El de Jero fue a los 12 años cuando en un parque vio como el amigo con el que jugaba se pinchaba con una jeringuilla y “pensé que se iba a quedar colgado a la heroína”. Desde aquel día, antes de ponerse a jugar con sus amigos en el parque, realizaban entre todos una batida en busca de jeringuillas… “La vida no es fácil, te das cuenta de que lo fácil era que podía dejar de jugar al fútbol en el parque, pero no fue eso lo que hice. He visto tiroteos en mi calle… Ahora, está claro que hay más posibilidades, que los jóvenes tienen más posibilidades, pero nada justifica las malas acciones”, señala Jero.

La solución es la actitud

Todo esto nos lo explica mientras estamos en La Escuela, un gimnasio de boxeo al que acuden muchos para aprender y para practicar el deporte noble por excelencia. La máxima de Jero en el gimnasio es la misma que aplica en su día a día y la que intenta inculcar a sus pupilos: “El boxeo es vida, vive duro”. Como asegura “el boxeo es vida. El boxeo es control, la vida es control. Si no lo controlas, te desequilibras. De las cinco emociones que tiene el ser humano, la única que es positiva es la alegría. Las otras son negativas. Tienes que pelear cuatro veces más para estar alegre. Por eso tienes que vivir duro”.

En España el boxeo era solo la gloria, ahora acaba de conseguir que un proyecto se lo haya comprado el Casino de Torrelodones, donde ya se han celebrado veladas en las que se han disputado campeonatos nacionales. Jero vive duro para conseguir todo en lo que cree. Quiere que su deporte tenga más repercusión en España y que se pueda vivir de él, no como hasta ahora. Quiere seguir siendo promotor de boxeo porque cree que se está dando una imagen mejor de este deporte y sabe que puede llegar a más sitios “para que vuelva al mundo audiovisual. Esa va a ser la puerta al cielo”, señala con una sonrisa.

Y, por supuesto, desea seguir ayudando a todos esos chicos y familias a través de la televisión, para mantener las puertas abiertas y vivir duro.   Ω

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