06-02-2018 10:57 a.m.

FEBRERO 2018  /  COMENTARIOS

Caminando por Pozuelo: Ángel Luis Rodríguez

06-02-2018 10:57 a.m.

desde la Avenida de Europa hasta la estación… y desde la estación al taller donde le hacemos la revisión al coche todos los veranos

Tengo una duda y le pregunto al mecánico si con todos los molestos (sí, muy molestos) badenes, o reductores de velocidad, o resaltos, o guardias tumbados que hay por Pozuelo, a veces separados nada más que por treinta metros de uno a otro, como en la Avenida de Europa o en la Carretera de Húmera, o en la Avenida Juan Pablo II, no le llegan cada dos por tres coches con problemas en la suspensión, o con los amortiguadores de aquella manera o con problemas en el cárter, o cosas así.

La respuesta fue: “…no sabría decirle, no preguntamos nunca el uso que cada uno le da a su coche, salvo que el cliente te lo cuente…”, pero sí me dice: “… aunque en Pozuelo hay coches muy potentes, que son altos, con muy buenos amortiguadores…”, y sigue: “… también hay algunos coches muy viejos, pero que a saber por dónde han circulado, y claro, tienen problemas de suspensión pero por el desgaste de los años...”,

En fin, no me aclara nada, aunque el problema sigue ahí, entiendo que la función de los badenes es obligarnos a reducir la velocidad y evitar atropellos, en la medida de lo posible, utilizando un método sencillo y barato, pero claro, barato para quién, porque como se te rompa algo, es barato para el Consistorio, pero no para mí.

Cuando vienen mis tíos a visitarme a Pozuelo, personas mayores, que siguen teniendo el mismo coche desde más de quince años, fuera de la media que me explicó el mecánico de los cochazos que circulan por Pozuelo, siempre me dicen que si no pasan a DIEZ POR HORA, su coche, en una de esas, se desmonta por el camino… y no entienden por qué hay tantos badenes y tan seguidos en mi Pueblo…así que al final yo le digo a mi tío siempre lo mismo: yo tampoco lo sé, querido tío, pero los sufrimos todos los días…

Pero mi tío que siempre ha sido muy peleón insiste: ¿y qué pasa si una ambulancia tiene que pasar por aquí, dejarse los bajos por el camino? Pues no lo sé tío, mejor vámonos a cenar, pero vamos andando mejor…

Yo le explico por el camino al restaurante que muchos en Pozuelo pensamos que los reductores de velocidad son molestos y hasta pueden ser dolorosos si pasamos un poco más rápido por ellos, por no hablar de los saltos que pegas, y si vas con una furgoneta con algún mueble o algo más frágil, o plantas, tendrás que reducir, como hemos tenido que hacer todos hasta a cinco por hora, si quieres que el mueble llegue entero, o que no se te rompa nada, o que las plantas no se salgan del tiesto…puede sonar exagerado, pero creo que nos ha pasado a muchos.

En Pozuelo, donde la velocidad está limitada a cuarenta por hora, todos los badenes están bien señalizados y cumplen la normativa, para la tranquilidad de los que van en moto o los ciclistas, pero a pesar de todo, siguen siendo un incordio y son demasiados. En algún momento se ha abusado de ellos porque son una solución económica, que convierte la experiencia de conducir un trayecto corto en una suerte de acelerar-reducir-acelerar-reducir y la sensación de pensar, a ver si termina este tramo…pero por desgracia sales de una calle inundada de badenes y la siguiente es igual…

Pero igual que cuando termina la Carretera de Húmera y llegas a la estación, el semáforo se pone en rojo si te has pasado de cuarenta por hora, y si no, está casi siempre en verde, podrían aplicar esta tecnología a más puntos y despejar un poco las calzadas; seguro que el tráfico sería más fluido si no nos pasamos de velocidad, sin tener que reducir a diez por hora o menos cada dos por tres.

Nos acercamos al restaurante en la Avenida de Europa, andando como he dicho antes, y cuando vamos a cruzar el bulevar, salimos al paso de cebra y…frenazo de un coche que casi nos atropella.

El conductor  no nos había visto entrar al paso de cebra porque entre tanto matorral en el bulevar de la Avenida de Europa, la poca iluminación por la noche y los coches aparcados habituales, los conductores no pueden ver a nadie que les salga de pronto por su izquierda…

Esto es bastante habitual: cuando sobrepasas un badén tienes que acelerar ligeramente y de forma progresiva, pero si te aparecen de repente unos peatones en el paso de cebra y los tienes prácticamente encima: toca frenazo; así que me pregunto por la eficacia de estos reductores de velocidad que te obligan a conducir de esta forma tan esquizofrénica.

Pasado el susto, llegamos al restaurante de siempre y lo comentamos allí. Lógicamente, mi tío se vuelve a quejar de los guardias tumbados y para nuestra sorpresa, el maitre nos dice que hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad, y que hay unos badenes nuevos que se llaman badenes inteligentes que entran en acción cuando detectan una velocidad excesiva y que contienen un líquido en su interior capaz de mantenerse fluido cuando el sistema detecta velocidades bajas y que se transforma en sólido cuando la fuerza detectada es mayor…en fin, innovación en el siglo XXI al fin y al cabo.

Así que entre semáforos y badenes inteligentes, un debate que también debería tener el Ayuntamiento de Pozuelo, nos pedimos una de jamón para empezar.