04-01-2018 9:12 p.m.

ENERO 2018  /  COMENTARIOS

En el río Manzanares no hay pingüinos: Eduardo de Lácara

04-01-2018 9:12 p.m.

Tras las elecciones catalanas, Sánchez necesita entrar en el Gobierno de Madrid e Iglesias necesita que entre: Apenas queda tiempo para experimentar esa coalición de izquierdas

Todo indica que el resultado de las elecciones catalanas está afectando más de lo que parece al PSOE. El fracaso del PSC puede, incluso, dejar tocado a Pedro Sánchez. El secretario general esperaba un gran resultado y la cosa terminó en fracaso. Los socialista catalanes obtuvieron los segundos peores de la historia del partido desde 1980. Y eso escuece. Y las próximas elecciones generales están a la vuelta de la esquina.

Por otra parte, el PSOE de Madrid, PSM ahora (no sé cuantos nombres lleva ya), anda en un sin vivir. No sabe si aprovechar la reciente crisis de Manuela Carmena para entrar en el Gobierno del Ayuntamiento de Madrid o seguir dándole estabilidad desde fuera y que se cueza en su propia salsa. En cualquier caso, malo. El PSM está metido en la alternativa del diablo y, elija la opción que elija, será malo para el partido.

Entrar en el Gobierno o seguir solo apoyándolo en el Pleno, con todo el desgaste que está llevando el Gobierno de Ahora Madrid, es casi igual porque, en ambos supuestos, le  terminará pasando factura en año y medio.

Pero, tras las elecciones catalanas, como digo, todo ha cambiado y a Pedro Sánchez no le quedará otra cosa que hacer virtud de la necesidad. Y, con esa necesidad, todo apunta a que el PSM entrará en el Gobierno de Madrid.

Pedro Sánchez, muerto ideológicamente, ya no sabe por dónde tirar. Ni siquiera hablando de nación de naciones, el PSOE federal encuentra su sitio y a su Secretario General ya solo le queda la izquierda. Ir más a la izquierda. Necesita echarse más hacia la izquierda, toda vez que las cosas también han cambiado para Podemos. Tras su extraño y fracasado intento catalán, a Pablo Iglesias ya se le ha acabado esa posturita de perdonavidas de la política española.
Y, claro, aquella ‘conjunción planetaria’ de Leire Pajín puede que se dé ahora.

A Sánchez le interesa entrar en el Gobierno de Madrid como experimento y a Iglesias le interesa que entre por las mismas razones. Ambos quieren experimentar en Madrid. Ambos quieren saber hasta dónde puede llegar ese Gobierno de coalición y empiezan a tener prisa. De hecho, Pedro ya se lo ha sugerido a José Manuel Franco, el nuevo secretario general del partido madrileño, que hay que entrar en el Gobierno de Madrid. Purificación Causapié no cuenta y solo deberá obedecer.

Pedro necesita saber qué pasará en esa coalición de cara a extrapolarla a una alianza con Podemos a nivel nacional.  Y a Pablo le pasa lo mismo.

El PSOE de Madrid llegó a un acuerdo con Podemos en junio de 2015 para facilitar la investidura de Manuela Carmena. No querían nada más. Bastante era apoyar la investidura. Podemos se creía poderoso entonces y tampoco quería más. Dos años y medio después, los socialistas y los podemitas se encuentran necesitados de dar un paso más en aquella relación política. Pedro necesita saber cómo le puede ir esa relación en el futuro. Pablo no tiene más remedio.

Madrid es la tabla de salvación de ambos líderes y, por qué no decirlo también, de sus respectivos partidos, que ambos cuentan ya, dicho sea de paso, con una gran experiencia política en el capital de España.

Una alianza de este tipo en la capital sentaría un precedente importante que, de salir bien, podría extrapolarse a nivel nacional en caso de que el PSOE presente una moción de censura contra Mariano Rajoy o espere a que se celebren las próximas elecciones generales.

¿Y en qué áreas de Gobierno entraría el PSM? Todo indica que Cultura, Hacienda y Movilidad, las 3 áreas del Gobierno municipal que están tocadas.

La actual concejalía de Economía y Hacienda ya no tiene al díscolo y caprichoso Carlos Sánchez Mato y podría dividirse en dos: Economía y Hacienda. Pasa lo mismo en la concejalía de Medio Ambiente y Movilidad. Movilidad le está dando problemas a Carmena y más que le darán con la ejecución de los caprichos Gran Vía.

Y, por último Cultura. El área de Cultura está ahora en manos de la alcaldesa desde la crisis de Gobierno que provocó la intransigencia de Celia Mayer.

Veremos en qué queda todo pero, por San Blas, todo sobre la coalición se sabrá.