12-03-2015 9:10 a.m.

ENERO 2013  /  ENTREVISTAS

Juan Molinero. Testigo del crecimiento de Pozuelo

12-03-2015 9:10 a.m.

Lleva 43 años de cristalero en Pozuelo de Alarcón donde su negocio ha prosperado tanto como lo ha hecho el municipio durante estos años

Llegó a Pozuelo hace más de 50 años y aquí se quedó porque le gustaba. Desde entonces ha visto cómo ha ido creciendo el municipio poco a poco. “Que te voy a contar, si he visto construir la plaza del Padre Vallet”, asegura sonriendo Juan Molinero (1950, Villanueva de los Infantes – Ciudad  Real). Empezó en 1969 de cristalero junto a su socio Mariano Santiago (fundaron Cristalerías Pozuelo). Y así hasta hoy, que aún sigue al pie del cañón. Ahora tiene abierto un mercadillo, en la calle doctor Cornago. Un lugar que hay que visitar.

“Cuando vine no había ninguna urbanización hecha, ni Monteclaro, ni Montepríncipe, ni Prado Largo, ninguna. He visto cómo ha ido cambiado totalmente este municipio, cómo ha ido creciendo y evolucionando”, señala Juan, que nos cuenta una anécdota que hoy en día puede sonar a extraña, pero que a los que han vivido en pueblos hace años, seguro que les suena: “En los comienzos de nuestra empresa, como sólo estábamos Mariano y yo, le pedíamos a los vecinos si se podían quedar en la tienda para tomar nota el tiempo que nosotros estábamos instalando algún cristal. Y cuando regresábamos nos decía: ha venido Enrique, el que se casó con… que quiere que vayáis a casa de su padre… Ahora eso sería impensable”.

Crecimiento a su manera

Pues desde esa anécdota, a la que siguieron muchas otras similares, ya que no tenían empleados, se pusieron a trabajar y “con mucho esfuerzo y mucho trabajo y dedicación” fueron crecieron y se convirtieron en una empresa con más de 40 trabajadores.

“Arreglamos una vaquería para poder meter la maquinaria y tener un sitio para trabajar, luego vinieron otros lugares donde nos hemos tenido que ir adaptando”, señala Juan, quien habla de maravilla de su municipio, aunque tiene una pequeña espina “apoyo poco hemos tenido. Nunca ha habido un polígono industrial, algo muy reclamado por todos”.

Juan se siente incómodo sin hacer algo y por eso no deja de inventar. En aquella época de boom inmobiliario, no quisieron ir con las grandes constructoras, “vimos un poco que no era tan fácil como parecía y nos hemos dedicado más a nuestra gente, al interiorismo, hemos enmarcado para muchísima gente y muchos de ellos nombres importantes. Hemos enmarcado hasta para la Casa Real y la Casa de Alba”, nos comenta con orgullo.

Una persona que no para

Los dos socios, Mariano y Juan, decidieron crear SAMOL, de Santiago y Molinero, los apellidos de ambos. La montaron porque “había que hacer más cosas y también nos dedicamos a enmarcar todo tipo de molduras y al diseño de interiores”, señala y añade que “tenemos una ventaja respecto al resto y es que tenemos taller propio. Hoy ya nadie lo tiene, nadie. Ahora los meten en máquinas y nosotros lo hacemos de forma totalmente artesanal. Trabajamos igual que desde el día que empezamos”.

Mantener el oficio en pie y esa calidad en el trabajo le supone a Juan el haber conseguido la fidelidad de una amplia clientela, que vinieron aquí cuando no estaban construidas muchas de las urbanizaciones del municipio “y que siguen viniendo, muchos con sus hijos y otros tantos con sus nietos. Samol se ha convertido en una tradición. Enmarcando hay muchos, pero a nivel de grandes superficies. Ahora solo quedamos nosotros”, concluye.

Enamorado de su trabajo

“Ver un arañazo en un marco nuestro es como si nos arañasen a nosotros”. Así de contundente se muestra Juan cuando habla de su trabajo. Se muestra enamorado de su trabajo, porque entiende que “siempre que estés enamorado de tu trabajo, vas a triunfar. Yo empecé a los 14 en el mundo de los cuadros, a los 19 creamos las empresa de cristalería Mariano y yo. Repartíamos publicidad andando por todo Madrid, hacíamos de todo. En los años 60 alquilábamos un motocarro para hacer el reparto y las instalaciones de los cristales y nosotros teníamos que hacer de caballete detrás. Y el resultado es que en Pozuelo todo el mundo nos conoce”.

Juan es una persona que cuida mucho su imagen y la de su trabajo. Por eso es muy cuidadoso y le gusta mucho el detalle. Habla de un futuro que ya es presente cuando dice que “los mayores sí les dicen a sus hijos eso de: estos señores empezaron muy pronto y con muchas ganas. Esto es lo que hay que fomentarle a la juventud. Los de ahora no saben los esfuerzos que hemos realizado. En nuestros comienzos tuvimos la ayuda de nuestros padres: 12.000 pesetas. Con eso fue suficiente…”