11-12-2017 11:08 a.m.

DICIEMBRE 2017  /  EL BAÚL DE KATY

“La música es lo más puro que transporta el aire”

11-12-2017 11:08 a.m.

Un recorrido por la música, el ritmo y los latidos del compositor, director y, en suma, artista español más mediático e internacional Por Katy Mikhailova

Una maleta llena de partituras (y de sentimientos expresados en claves, notas y ritmos), una energía insuperable que sigue pidiendo a gritos crear arte, y una sonrisa que invita a conocer su paz interior son algunos de los elementos materiales e intangibles que regala nuestro protagonista de este baúl de diciembre con su llegada al restaurante Tres60 de la Calle París nº 3 de Pozuelo de Alarcón.

Su melena sigue exactamente igual que estaba hace diez años; o veinte, treinta,  cuarenta... quizá incluso cincuenta años… ¡El tiempo por Luis no pasa! Su mostacho, por contra, está algo más discreto. Cobos se niega (intuyo) a cambiar de imagen. Hace bien. Y es que se trata del mismo “look” que presentaba cuando tan sólo empezaba a despuntar su carrera artística a finales de los 70. Es Luis. Es Cobos. Es ‘made in Spain’, pero a lo internacional. Es genio. Maestro. Figura. Artista. Creador y creativo. Humano y humilde.

Miky Guerra no duda en acercarle una curiosa baraja con signos musicales para fotografiarle. A Cobos le gusta jugar. Pide una copa de vino blanco y se dispone a utilizar este elemento como recurso fotográfico. Procedemos a sentarnos, mientras María, cofundador del acogedor y moderno local, nos informa de la degustación para este encuentro. “Tengo mucha hambre”, espeta el maestro, entre bromas y chistes.

Es cercano y cariñoso, aunque se reserva algunas cosas para él, sin entrar en excesivas confesiones. No sé afirmar aún si es un personaje políticamente correcto, tampoco sé siquiera si personaje es la palabra correcta. Pero transmite saber hacer, raza y pasión en lo que desempeña.

De niño prodigio a director de fama mundial
Luis nace un 30 de octubre de 1948 en Campo de Criptana (Ciudad Real) en el seno de una familia de músicos aficionados que, cada domingo, se reunían para ofrecer conciertos. Su padre, un gran ejemplo a seguir para Luis, juntaba quince músicos de diferentes instrumentos; dejaban que el arte cobrara vida de manera natural. Luis era el menor de 8 hermanos. Confiesa que fue su profesor de música quien le animó a dedicarse a esta profesión, al ver “talento” en el pequeño Cobos.

Su primer contacto con este arte fue a los 4 años. Empezó tocando el saxo alto. Después llegó el piano, la dirección orquestal, la composición... El primer concierto lo ofreció a la temprana edad de los 7 años en la iglesia de su pueblo. Pero su primera creación no llegó hasta los 11: “era música religiosa para misas. Resulta curioso que editando este último disco para Sony, que recopila mis grandes obras, me he puesto a revisar todas mis composiciones y me he dado cuenta de que, entre aquellas primeras obras, hay algunas regulares y otras sorprendentes”, relata con mucha sorpresa todavía.

Con 14 años abandonó Criptana para mudarse a Ciudad Real con el fin de estudiar en el Colegio de los Jesuitas. Luis era un niño prodigio. Componía, realizaba arreglos, dirigía, formaba a otros jóvenes incluso de mayor edad que él… Tal fue su éxito que, con tan sólo 19 años, en el mismo Colegio de Jesuitas que le vio crecer, le ofrecieron una plaza como profesor, algo que aceptó durante un año.

Muy pronto se trasladó a la capital, licenciándose en el Conservatorio Superior de Música de Madrid, con Matrícula de Honor. Entonces (hablamos de finales de los 60), Luis fundó ‘Conexión’, un grupo musical influido por el jazz y el soul, creando auténticos ‘hits’ del momento.

Aquellos fueron los comienzos de una inmensa trayectoria profesional, que sigue gestándose todavía en el presente y en la que pocos méritos faltan. Desde trabajar con grandes artistas pop como Mecano o Tino Casal, pasando por guitarristas de fama mundial como Paco de Lucía hasta poder acompañar y dirigir a tenores de la talla de Plácido Domingo… Podía con todo. Los retos le encantan. A Luis le daba igual (y sigue sin importarle) trabajar con música clásica, zarzuela, ópera, flamenco, pop, rock...ya que, como él mismo afirma durante el encuentro, “hay dos tipos de música: la buena y la mala”.

1982 podría ser la fecha en la que Luis se consagró como el director de orquesta español que más carrera estaba haciendo en el mundo entero en aquel momento, estrenándose como director invitado de la London Royal Philarmonic Orchestra; misma agrupación musical con la que además, 3 años más tarde, ofreció un concierto en el Estadio Santiago Bernabéu de Madrid ante 82.000 personas, siendo la primera vez que el estadio acogía una orquesta sinfónica. Tenía escasos 34 veranos. A los meses ya tomó la batuta para conducir, de manera puntual, conjuntos instrumentales como la Orquesta Sinfónica de Viena, de Moscú, de Los Ángeles, de Pekín; la Orquesta Sinfónica Nacional de México, la Sinfónica de RTVE, entre otras tantas. Y es que países como EE. UU., Inglaterra, Japón, Alemania, Italia, Austria, Rumania, Hungría, Yugoslavia, Holanda, China, México, Panamá, Colombia, Paraguay... se rendían ante su música, su estilo particular, su estética tan diferente y su capacidad de romper los esquemas de lo tradicional aún en la década de los 80.

El ruido del éxito y el trabajo silencioso
La diversión, la música, la comprensión, la ilusión y la amistad son las cualidades que más valora en esta vida; algo que tuvo muy claro cuando aún era niño.  “Sigo conservando amistades de entonces, algo difícil”, confiesa. “La vida te regala pocas cosas, como la naturaleza, pero lo demás hay que ir conquistando”, añade. En esta línea, está convencido de que la suerte es un elemento muy importante  que condiciona el destino de las personas. “Creo mucho en la gente que cree, siempre que la religión no se convierta en un obstáculo para ellos”, revela, definiéndose como un agnóstico.

“El valor de los valores que he aprehendido de mis padres es la constancia y el trabajar sin hacer ruido”, responde. “Quien no descubre el silencio no descubre la vida”, añade. Y prosigue contando aquello que afirmó el célebre compositor alemán Brahms: "lo difícil no es saber qué notas escribir sino qué notas quitar”. En este sentido, confirma que han sido los componentes del grupo Pink Floyd los que introdujeron el silencio en la música pop. “Con el amor y el silencio cuentas más cosas”, añade con mucha certeza y seguridad.

Amante de los animales, tiene dos gatos, Noa y Audrey. Recuerda cómo adoptó un cuervo con una pata rota que se encontró paseando por su pueblo. Inmediatamente ató a ese indefenso pájaro al manillar de aquella bicicleta (de la que no se separaba nunca) para llevarlo a su casa y cuidarlo: “aquel cuervo no se despegaba de mí”.

Para Luis “la música es lo más puro que transporta el aire, ya que la música llena nuestras vidas y nos hace mejores”. Y define el éxito de una manera muy particular: “es una novia infiel y absorbente, que te toma y te deja cuando quiere sin que tú puedas hacer nada para evitarlo. El éxito te ocurre. La suerte es importantísima”.

De Plácido Domingo a Isabel Pantoja
Éxito es poder presumir, probablemente, de haber trabajado con los más grandes. Aunque Luis presuma poco, los hechos confirman la sospecha que tengo sobre la genialidad del que es actualmente el presidente y fundador de la Sociedad de Artistas, Intérpretes y Ejecutantes (AIE).

“Plácido Domingo es un extraterrestre tan excepcional que no se le puede clasificar”, confiesa. Recuerda que iban a grabar ‘Suite Española’ de A. Lara, y habían quedado para ensayar en Chelsea en la casa del tenor. “Tuve tan mala suerte que resbalé en las escaleras del hotel y sufrí una luxación de mano”, detalla. Y es que Luis tenía que acompañar con el piano a Plácido. “Cuando llegué a su casa, le dije que no iba a poder acompañarle; entonces él decidió tocar el piano”, narra, para dar a entender la excesiva humildad del cantante.

Además de Plácido, también ha dirigido y trabajado con grandes solistas como José Carrera, Julio Iglesias, Joaquín Sabina, Antonio Flores, Diana Navarro, Sara Montiel, Nino Bravo, Ana Belén, entre otros. “Con Isabel Pantoja grabamos 3 discos con la Royal London Symphonic. Después de grabar cada tema, los músicos de la orquesta le aplaudían a Isabel; hablamos de músicos que han acompañado a solistas como Pavarotti o que han sido dirigidos por Karajan… imagínate el respeto que Isabel se había ganado ante esa orquesta”.

Más allá de su carrera
El tiempo libre es un concepto tan relativo que parece casi inexistente en su vida. Su día a día se compone de entrevistas que concede a medios de comunicación; viajes y giras por trabajo; momentos de soledad para componer; y, no sin olvidar, su responsabilidad y compromiso con la AIE y todos los socios que conforman la misma.

“Los músicos no tenemos ‘hobbys’ porque tenemos que estudiar y escuchar música”, afirma. Aun sin querer ‘autodefinirse’, explica que es “uno que anda por la calle”. Confiesa que su viaje perfecto sería el viaje al centro de la tierra, y se declara un practicante incondicional del esquí acuático. Valora el compromiso y la lealtad de las personas.
Su miedo es tener miedo, y aclara que no tiene una misión fija en esta vida: “he llegado al mundo a hacer cosas”.
“La vida es un obligado tránsito hacia la felicidad”, proclama. Con esta frase, da por sentado que estamos programados para buscar la felicidad, porque, para este genio de la música y de la vida, la felicidad son pequeños instantes de enajenación.

¿Sabías que…?
Luis Cobos puede presumir de una exitosa carrera en el mundo de la discografía. Se posicionó como “número 1” con aquel disco ‘Zarzuelas’, vendiendo más de un millón de copias, algo que marcó un antes y un después, dado que los discos instrumentales en España no pasaban las 500 mil. En total, las ventas de Cobos superan hoy los 15 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo. Su carrera se compone de numerosos Discos de Oro, más de 100 Discos de Platino, destacando los 5 Discos de Diamante que el presidente de Sony Music Spain, Claudio Conde, le entregó al maestro en 1998.

Cuenta con cerca de 100 premios, reconocimientos y distinciones: como la Medalla de Oro de Honor de UNICEF Internacional, entre otros. Además, en 1989 funda la Sociedad de Artistas de España (AIE), junto a otros artistas españoles, de la que es Presidente de Honor S.M. el Rey de España Felipe VI.  También es presidente de la Federación Iberoamericana de Artistas (FILAIE), presidente del Grupo Europeo de Artistas (GIART), presidente de la Fundación Latin Grammy ‘Latin Grammy Foundation”, vicepresidente de la Academia de las Artes y las Ciencias de la Música de España, entre otros cargos.

Como compositor, ha creado centenares de obras y arreglos para bandas sonoras de cine, teatro clásico, series, sintonías de televisión, canciones y sinfonías.   Ω

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