11-12-2017 10:50 a.m.

DICIEMBRE 2017  /  COMENTARIOS

En el río Manzanares no hay pingüinos: Eduardo de Lácara

11-12-2017 10:50 a.m.

Tras el problema presupuestario creado con Hacienda por Ahora Madrid, en el Ayuntamiento, se esconde un problema ideológico de imprevisibles consecuencias que debe atajarse

El problema que ha surgido entre el Ministerio de Hacienda y el Gobierno del Ayuntamiento de Madrid  es ideológico. No hay que buscar explicación técnica alguna. Es un problema de voluntad política. Un claro ejemplo de enfrentamiento entre lo único que le queda a la ya obsoleta izquierda gazpacho que gobierna el Consistorio madrileño y la moderna derecha europea: El gasto desmedido contra el control del gasto. El gasto desmedido como arma política desestabilizadora y el ahorro como medida política de progreso auténtico.
Si a esta lucha de conceptos ideológicos unimos que Ahora Madrid, como consecuencia de su extraña composición de ideas ancestrales, fracasadas y disfrazadas de progresismo, quiere imponer su teoría del gasto a las bravas, el enfrentamiento estaba cantado que se produciría.

El tipo de políticos que conforma Ahora Madrid solo tiene como fin transformar la arquitectura social de un país y salvo que, en las próximas elecciones, los madrileños los saquen de las instituciones seguirán intentándolo porque forma parte de su ADN. Para ellos solo existen los fines. Y, aunque sus fines cayeron con el Telón de Acero, ellos siguen erre que erre.

Dignos sucesores de Francisco Largo Caballero, para estas personas como para aquel político socialista “Si la legalidad no nos sirve, si impide nuestro avance, daremos de lado la democracia burguesa e iremos a la conquista del poder”. Y ahora, precisamente ahora, a Ahora Madrid ya no les sirve la ley. Ellos no quieren respetarla, y lo saben, porque les impide “avanzar” hacia la conquista del poder total. Lógicamente, el Ministerio de Hacienda exige que se cumpla la ley. La ley hay que cumplirla. Y si no se está de acuerdo con ella se cambia siguiendo los pasos que marca la propia ley.

Y eso es realmente lo que está pasando en el conflicto Ayuntamiento de Madrid-Ministerio de Hacienda.
El Gobierno de Ahora Madrid incumple la regla de gasto desde su primer año de gobierno, al igual que sus antecesores y cientos de Ayuntamientos más de toda España. Pero en 2016, Madrid sobrepasó el tope en 234 millones sobre un presupuesto de casi 4.500 millones. En 2017, Hacienda calcula que el exceso de gasto superará los 230 millones, y que se mantendrá en 240 millones en 2018, pese a todos los requerimientos enviados.

En 2016, mientras el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro enviaba casi mensualmente requerimientos al Ayuntamiento de Madrid para que recondujera el gasto, el concejal de Economía y Hacienda Carlos Sánchez Mato cuestionaba la legitimidad de la Ley de Estabilidad. Sánchez Mato sostuvo que ante unas cuentas saneadas -Madrid goza de un superávit de más de 1.000 millones gracias a unos impuestos desmedidos- es "injusto" renunciar a una política económica expansiva.

"Aceptamos la legalidad, pero rechazamos una ley que consideramos injusta y poco eficaz, como la Ley de Estabilidad Presupuestaria", ha dicho Ahora Madrid en la red social Twitter.

El ministerio sostiene, en cambio, que la estimación del cálculo no puede utilizar como base 2016, año en el que se incumplió el tope fijado por la Ley de Estabilidad.

Tras dos años de incumplimiento de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, Hacienda envió al Gobierno de Manuela Carmena, hace unas semanas, una resolución en la que le anunciaba que endurece el control de sus cuentas.
Este es, a groso modo, el problema técnico. El problema legal. Pero, insisto, detrás de este problema subyace, como decía al principio, un grave problema político.

Lo de Ahora Madrid es un farol político de imprevisibles consecuencias y que podría compararse con el planteado por el Gobierno de la Generalidad catalana en términos políticos.

En Cataluña se quería forzar la ley proponiendo una negociación con el Gobierno de España. Se trataba de amenazar con saltarse la ley y conseguir nuevas ventajas económico-sociales y, en la capital de España, lo que se quiere es forzar también la ley con propuestas de gasto que le permitiesen avanzar hacia su objetivo final de trasformación de la arquitectura social.

La ley, en ambos casos, les importa poco. Para ellos, lo importante es jugar al borde de su conculcación para avanzar en sus objetivos.

Ahora Madrid considera socialmente imprescindible un aumento del gasto público y no entiende ni quiere entender la ley ni la perspectiva de muchos contribuyentes que quisieran pagar, por ejemplo, muchísimos menos impuestos.
Si esos ciudadanos incómodos y que pagan sus impuestos con arreglo a la ley se comportaran como se está comportando Ahora Madrid y se saltaran la normativa tributaria municipal a su antojo, entraríamos en la anarquía. No sé si también es lo que quieren. Esta ideología se basa en el principio de “A peor, mejor”.

No quieren entender que el cumplimiento de estas reglas de gasto nos ha permitido salir de la crisis económica y entrar en una senda de crecimiento que confiamos se consolide en el tiempo. -

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