12-12-2014 10:27 a.m.

DICIEMBRE 2014  /  ENTREVISTAS

Forges: Hay que sacarle punta a todo en general

12-12-2014 10:27 a.m.

Todos le conocemos con Forges, pero este madrileño nació con el nombre de Antonio Fraguas de Pablo hace 72 años. Sus editoriales o viñetas gráficas las hemos visto en tantas ocasiones que ya forman parte de la cultura gráfica de España. Sus personajes y los comentarios que hacen estos los hemos hecho nuestros… o ha sido Forges quien los ha hecho suyos…

Padre de cuatro hijos y residente en Pozuelo desde hace muchos años, este gran dibujante ha hecho y sigue haciendo de todo. Estudió Telecomunicaciones y Ciencias Sociales; fue técnico de telecine y mezclador de imagen en TVE cuando no tenías que usar el mando a distancia; tiene publicados más de una treintena libros y hasta dirigió un par de películas: País, S.A. en 1975 y un año después El bengador gusticiero y su pastelera madre.

Hoy podemos disfrutar de su trabajo en El País, donde entró a formar parte de la plantilla hace dos décadas. Pero han sido más de 80.000 las viñetas en las que este humorista siempre ha puesto el dedo en la llaga. Informaciones, Diez Minutos, Hermano Lobo, Por Favor, Interviú, El Jueves, Diario 16, Lecturas, El Mundo, El País, donde actualmente realiza el dibujo editorial, y un largo etcétera son los lugares donde hemos disfrutado de su lápiz. Sus respuestas, al igual que sus dibujos son escuetas y hay que estar predispuesto a leerlas.

Nosotros hemos conversado con Forges, una persona que es una institución en este país, no solo por sus dibujos, sino también por sus ironías. Nos comenta que “su trabajo también consiste en sacarle punta a todo” y señala que no solo a los políticos en general y a los que les han votado, sino que “hay que hacerlo a todo en general”.

Sabe que eso de hilar tan fino le puede gustar más o menos a la gente. Sus editoriales no pasan desapercibidas para nadie y, menos aún, a los políticos. La sonrisa que él es capaz de sacar a los ciudadanos que ven sus viñetas puede molestar a alguno. A Forges, solo le consta “que a uno, que fue presidente, no le gusta nada” la sonrisa. Ahí lo deja, sin dar nombres, pero con muchas pistas. Forges es uno de los pocos que se ha peleado incluso con presidentes de gobierno para conseguir el derecho a la sonrisa…

La gente lee poco

Una de las cosas que siempre hemos podido leer en sus editoriales es la necesidad de que la gente lea. Una de sus viñetas dice: Leo… luego existo. De lo que está convencido es que en este país se lee poco. A él lo que le gusta es que la gente piense, pero que también se rían. Eso es lo que consigue con sus dibujos, en los que siempre hace una crítica social a través de situaciones cotidianas con unos personajes que ya están en la mesa camilla de cada hogar: Mariano, ese burgués casado con Concha, es el que tiene una represiva conciencia; los del pueblo de interior, los rurales Blasillos o los náufragos, que siempre vemos en una isla aburrida que tienen que combatir la soledad con muchas fantasía.

Se pone serio con el tema de la lectura. En este país “más bien no se lee y ahora menos”, asegura. Y eso lo dice una persona con conocimiento de causa, que ha creado miles de viñetas que se ven claramente desde la distancia. El motivo es una anécdota del Fraguas con su padre. Este le dijo que sería dibujante si su dibujo se ve desde los quince metros, por lo que incluyó los bocadillos en las viñetas con gruesos trazos, para que se viera desde lejos.
Y eso es lo que se ve. Hace “todo en directo tintoso, de lápiz, ni boceto”. La primera idea es la válida. Quizá por eso hay que leer sus editoriales “predispuest@”, asegura. Lo dice una persona que ha evolucionado con el mundo, ya que, aunque sigue haciendo sus viñetas a mano, asegura que “lo mejor dibujar a mano…y escanear, colorear y enviar con el ordenata”.

50 años no son nada

El trabajo, los jefes, los becarios, la zona rural, los políticos o la corrupción son algunos de los temas que más usa Forges en sus editoriales. Y siempre con un lenguaje muy suyo en el que incluye palabras como gensanta, stupendo, bocata, firulillo, esborcio o jobreído. Eso y mucho más es lo que podrá ver el lector en el recopilatorio que acaba de publicar y que arrasa en ventas: 50 años de Forges.

Y es que son pocas las personas que pueden acreditar que llevan más de una vida  y tantos reconocimientos como él: Premio Antonio de Sancha (2001) de los editores madrileños, y Premio Internacional de Humor Gat Perich;.Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo; Premio Leyenda, por su defensa constante de la lectura y los libros a través de sus dibujos, concedido por la Asociación de Libreros; Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes…

Para muchos, casi todos, Forges es único. Por eso, 50 años de Forges, que ya va por su novena edición, es un homenaje a un genio. El lector lo que se encontrará es, según sus palabras “a él/ella mism@”. Lo que sí está claro es que día tras día ha arrancado una sonrisa a muchas generaciones de españoles con su humor.

La primera de sus viñetas, publicada en el diario Pueblo en 1964, representaba a un albañil que fue condecorado por tapar baches en Madrid. Le preguntamos qué pasó con ese trabajador y, convencido, asegura que “¿50 años después? Pues que no hizo muy buen trabajo”.

Se describe soñador, que ha soñado, sueña y soñará siempre que pueda, la da a su trabajo el valor que considera. Sus editoriales no son trascendentes, son solo chistes.

Muchas anécdotas

Una de las muchas las curiosidades de este madrileño forofo del Athletic de Bilbao, “es la única verdad que hay”, es que recibió el título ¡otro! de Mujer Progresista del año concedido por la Federación de Mujeres Progresistas hace unos años. Dice que sabe poner la lavadora y está convencido que los jóvenes de hoy en día se lo tienen que currar mucho. Sabe de lo que habla, ya que ayuda a sus hijos en el cuidado de sus nietos. También es una persona que se adapta a los tiempos que corren. Conoce el ordenador, el escáner, el MAC, el PC… ¿sabrá lo que es el Dropbox? Mejor no se lo preguntamos…

Lo que sí quisimos saber es si es una verdadera “mujer progresista” y le pusimos una prueba que, aunque virtual, no dejaba de ser una prueba. ¿Cómo se pone una lavadora? Y él, sin dudar ni un instante, aseguró: “Tal que así, mira… ¡y sin plano!”. ¡Prueba superada! ¿O no? Tendremos que creer en su palabra, ya que no teníamos a mano ninguna lavadora. No íbamos a ser nosotros los que le privásemos de su premio.

Un galardón que, para él, tienen muy difícil ganarse los jóvenes de hoy en día, ya que “se lo tienen que currar mucho”.

Por último, queríamos preguntarle por el municipio donde vive, donde incluso le puso imagen a uno de los quioscos más emblemáticos del municipio, situado en el barrio de La Estación, aunque ahora no se ve su ilustración.

¿Qué editorial dibujarías de Pozuelo?

Un 40% de vivir en unifamiliar y un 60%, en un coche.   Ω

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