12-12-2014 11 a.m.

DICIEMBRE 2014  /  ACTUALIDAD

Una misión educativa… de hace un siglo

12-12-2014 11 a.m.

La actividad pedagógica de las hermanas de Schoenstatt lucha contra el tedio y la crisis escolar con una metodología positiva instaurado por el fundador de la orden hace 100 años

"Lo que se reivindicaba en aquel momento era un modelo revolucionario, que rompía las reglas establecidas en esa época. Lo hacía con todo lo que no fuera el saber enfrentarse a las dificultades. Eso hace que se rompiera con el modelo autoritario que había en esos tiempos, donde todo eran castigos, las cosas se hacían porque sí, todo estaba bajo estrictas normas… era el cliché educativo del  siglo pasado”. Son palabras de Maite Andreu, directora del colegio Nuestra Señora de Schoenstatt, un centro educativo amparado bajo el movimiento apostólico de Schoenstatt, que este año cumple su centenario, aunque su santuario está en Pozuelo desde 1969. Nos cuenta que la metodología que usan en este centro educativo ya era pionera entonces y que su éxito hace que siga vigente hoy en día.

El formato escolar ha evolucionado mucho, pero desde este colegio lo que se busca es que el niño encuentre su fuerza para que sea él quien gestione, quien sepa estudiar, que se sepa manejar en el mundo y que sea activo. “Eso quien lo tiene que aportar la pedagogía y el formato escolar. Conseguir que sea el niño el que con su motor interno resuelva, responda… Es el trabajo que realizamos junto a las hermanas de Schoenstatt”, señala Maite. Es por lo que pelean.

Replantear un sistema

Modificar el método que proponía algo que en aquellos años no se ponía en duda: la autoridad del educador. Es su finalidad: ahora se busca que el muchacho, siempre con un criterio, consiga llegar a ser independiente.

Este es el sistema que llega a Pozuelo, primero con una escuela infantil hace una quincena, y ahora con una ampliación que culminará en 2024. El objetivo educativo es claro: potenciar una metodología positiva en la que quieren conseguir que las personas salgan creativas, resolutivas y autónomas; y fortalecer la figura del profesor.

Desarrollan un sistema que busca que haya menos continente y más contenido. Destacan la importancia de los medios que se necesitan, pero buscan que el niño tenga un fondo pedagógico en el que aprendan a manejar los libros, los conocimientos y que didácticamente lleguen al 10. “Tiramos de un profesional que pelea hasta el final por su alumno. Con el ejemplo del profesor que pelea por él, el niño aprende a hacer lo mismo: pelear por las cosas con autogestión”, señala la directora.

Un proyecto consolidado

Activan todo lo posible actividades en los pequeños para preparar la base para el aprendizaje futuro, luego le damos instrumentales, que es la herramienta que le va a dar la fortaleza para enfrentarse al mundo con éxito. Buscan la solidez personal propia, que le permita hacer frente a cualquier reto en su vida.

Para conseguir esa finalidad tienen tres indicadores: que el niño dé lo máximo de sí, ya que se conoce a sí mismo; que esté satisfecho y venga a gusto al colegio; y que cada vez pida menos ayuda, ya que es más autónomo. “Estos son los pilares que buscamos para los niños y en los que se basa nuestra metodología. Le ayudamos formándolo muy sólido y de forma individual, aunque siempre teniendo en cuenta que sepa trabajar en equipo, porque convive con alguien más”, señala Maite, que añade que “el nivel de satisfacción de los padres es altísimo”.

Personas potentes, sociedad potente

Otra de las bases de este colegio es que la institución del profesor recobre el valor que tenía. En la filosofía de este centro dan el papel y el protagonismo a los profesores. Entienden que si se va la autoridad profesional, se pierde la autoridad personal. En su metodología, “es algo que hay que recuperar. Es un tema clave ahora mismo. Es una apuesta del colegio. Hay que dejar que el profesional esté a gusto realizando su tarea”, asegura.

Su propuesta está fijada en 2024, fecha en la que llegarán a tener dos líneas (o clases) por año hasta el bachillerato. O sea, que los alumnos nacidos en 2006 serán los primeros que finalicen sus estudios en este centro y se preparen para entrar en la universidad. Y lo hacen desde la base. Poco a poco. Poniendo el énfasis en el verdadero protagonismo de su metodología: el niño.   Ω

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